Zeeuwse Bolussen, espirales de canela holandesas

espirales de canela

Yo sólo los hice porque me flipa la canela, pero los Zeeuwse Bolussen forman parte de la gastronomía holandesa desde el siglo XVII. Desde 1998, se eligen los mejores en la week van de bolus (¡la semana de los bollos!) y el ganador puede presumir durante un año de hacer los mejores bollos de la provincia de Zeeland. Vamos, que en los Países Bajos se toman su repostería bastante en serio.

Yo no aspiro a tanto, pero mis humildes Zeeuwse Bolussen estaban bien ricos. Al salir del horno el azúcar del exterior aún está crujiente, pero según pasa el tiempo se va poniendo pegajosito y más rico todavía. Los holandeses los toman untados con mantequilla, pero teniendo en cuenta que la masa ya lleva mantequilla (y leche) a mí me parece que eso ya es exagerar, ¿no?

Zeeuwse Bolussen, espirales de canela holandesas
(Para 8 bollos)

250 gramos de harina de fuerza
1 cucharadita colmada de levadura seca de panadería
1 cucharada de azúcar
½ cucharadita de sal
60 gramos de mantequilla derretida
½ huevo batido (ya, ya sé, pero estas cosas pasan cuando una divide una receta a la mitad; yo utilicé el otro medio huevo para hacer una tortilla)
100 ml de leche tibia
100 gramos de azúcar
1 cucharadita de canela en polvo

  1. En un bol grande tamizamos la harina, la levadura, el azúcar y la sal. Con una espátula incorporamos la mantequilla, el huevo y la leche hasta obtener una masa grumosa.
  2. La ponemos en una superficie enharinada y la amasamos durante unos 10 minutos (o 5 minutos en el propio bol con una amasadora eléctrica de varillas). Hacemos una bola con la masa, la ponemos en un recipiente tapado con papel film y la dejamos reposar en un lugar cálido hasta que haya doblado su tamaño.
  3. En una bandeja algo grandecita mezclamos los 100 gramos de azúcar y la cucharadita de canela. Aplastamos un poco la masa y la dividimos en ocho porciones. Amasando y estirando hacemos una especie de cigarros de unos 30 centímetros de largo, los ponemos en la bandeja con el azúcar y la canela y los rebozamos bien.
  4. Cuando están todos rebozados, vamos enrollándolos haciendo caracolas con ellos, dejando un extremo en medio del bollo y escondiendo el otro en la parte de abajo. Los ponemos en una bandeja de horno engrasada y los espolvoreamos con el azúcar sobrante.
  5. Los horneamos a 200º durante 12 minutos, y al sacarlos del horno los pasamos inmediatamente a una rejilla para que enfríen en ella.

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(Encontré la inspiración en el libro Warm Bread and Honey Cake, de Gaitri Pagrach-Chandra.)

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