Cómo leer e interpretar una receta de cocina

cómo leer una receta

Hace años un amigo me pidió que le hiciera una tarta para su fiesta de cumpleaños. Me encanta que mis amigos confíen en mí para estas cosas, así que me lancé a derretir mantequilla, batir huevos y picar chocolate. Metí la masa en el horno, esperé, desmoldé… y la “tarta” empezó a desmoronarse poquito a poquito. Disimuladamente, como si la cosa no fuera con ella. Yo había utilizado mi receta preferida, y no acababa de entender cuál era el problema… hasta que hice un repaso mental y descubrí que me había olvidado de echarle la harina.

¿Alguna vez os ha pasado algo parecido? ¿O en mitad de una receta os disteis cuenta de que no teníais huevos en casa y tuvisteis que bajar al supermercado con la camiseta del pijama –ejem- debajo del abrigo? ¿O dijisteis: “voy a cambiar el cacao por chocolate en trocitos, que seguro que da igual”? ¿O soy yo la única a la que pasan esas cosas? Por si las moscas, os dejo aquí unos trucos para leer e interpretar una receta de cocina… para no liarla parda.

Léela entera antes de lanzarte a hacerla, para asegurarte de que tienes todo lo necesario y de que tienes tiempo suficiente para prepararla.

-De hecho, desconfía de tu memoria y comprueba que tienes todo lo necesario en casa antes de ponerte a cocinar.

-Si no es así y vas a cambiar algunos ingredientes, asegúrate de que puedes hacerlo sin cargarte el resultado (aquí tienes algunos trucos para sustituir ingredientes).

-Antes de hacer una receta saca todos los ingredientes y colócalos juntos, a la vista, al lado de tu superficie de trabajo. Cuando los vayas utilizando, ve guardándolos, así, al terminar, puedes ver si te has saltado alguno.

-Por cierto, en una receta, los ingredientes suelen estar colocados por orden de utilización.

Las tazas y cucharadas de las recetas estadounidenses son medidas estándar, no puedes sustituirlas por cualquier taza que tengas en casa. Y no hagas ni caso a las tablas de conversión universales: una taza de harina equivale a 120 gramos, mientras que una taza de azúcar equivale a unos 200 gramos. Si vas a preparar muchas recetas con estas medidas, cómprate un juego de tazas medidoras.

Sigue las indicaciones a la hora de hornear, tanto sobre temperaturas y tiempos como sobre tipo de calor (sólo en la parte superior, con ventilador…). Y cuando no estés seguro de que el pastel esté hecho, introduce un palillo o la punta de un cuchillo: si sale limpio, es que ya está listo.

Domina las cosas fáciles antes de ponerte a experimentar con las difíciles. No tiene mucho sentido intentar hacer un soufflé si aún se te queman los merengues, ¿no? ¡Todo llegará!

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