Focaccia con tomates cherry y albahaca

focaccia con cherries y albahaca

¿Recordáis que os conté que mi amiga Marie y yo vamos a retarnos mutuamente una vez al mes? Vale, pues me toca. Y conste que la idea original para esta edición eran unos bollos de cardamomo, pero por causas de fuerza mayor nos hemos visto obligadas a retrasarlos hasta otoño y sustituirlos por una estupenda focaccia, que es una de esas recetas muy fáciles, muy ricas y muy agradecidas.

Si la masa del pan de vino tinto y nueces es una mala perra, ésta es una bendita: ni muy pegajosa ni muy dura, es una de esas masas que relajan al amasar. Y en cuanto a los toppings, confieso que la receta original llevaba también cebolla caramelizada y quesos varios, pero yo preferí quedarme sólo con los tomates y la albahaca fresca para hacer una versión algo más ligera y veraniega. El resultado fue una focaccia grandecita (tamaño bandeja de horno) que fue desapareciendo poquito a poco cada vez que alguien pasaba por la cocina…

Focaccia con tomates cherry y albahaca fresca
(Para una focaccia del tamaño de una bandeja de horno)

500 gramos de harina de fuerza (si encontráis semolina o sémola de trigo duro podéis sustituir con ella 100 gramos de harina… yo no tenía y usé sólo harina)
½ cucharada de sal
2 cucharaditas de levadura seca activa
½ cucharada de azúcar moreno
300 ml de agua tibia
Dos puñados generosos de tomates cherry cortados a la mitad
1 puñado de hojas de albahaca fresca, troceadas
Dos dientes de ajo picados
Un chorrito de aceite de oliva virgen
Sal y pimienta

  1. En un recipiente grande mezclamos la harina, la sal, la levadura y el azúcar moreno. Hacemos un hueco en el medio y vertemos el agua tibia, removiendo con un tenedor o una cuchara de madera hasta obtener una mezcla sin grumos.
  2. La ponemos sobre una superficie limpia y enharinada y amasamos (a mano o con una amasadora eléctrica) durante unos 10 minutos. La ponemos en un recipiente untado con aceite, para que no se pegue, la tapamos con un paño y la dejamos reposar en un lugar cálido durante una media hora.
  3. Mientras la masa sube, vamos preparando el topping, mezclando los tomates cortados, las hojas de albahaca troceada, los dientes de ajo picados, el aceite, la sal y la pimienta. Aplastamos un poco los tomates para que suelten algo de jugo, lo mezclamos todo bien y lo dejamos macerar un rato.
  4. Cuando la masa haya subido, la aplastamos un poco con las manos para desgasificarla y la extendemos sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal, estirándola hasta cubrir toda la superficie de la bandeja. Con las palmas de las manos abiertas, hacemos hoyos en la focaccia con las puntas de los dedos, apretando sin miedo y dejándola llena de huecos. Rellenamos los huecos con los tomates cherry y salpicamos la masa con el aceite que nos quede.
  5. Dejamos reposar la masa 20 minutillos más y mientras vamos precalentando el horno a 220ºC. Horneamos la focaccia durante 20 minutos y la servimos aún caliente.
  6. Para recalentar la que sobre (¡si es que sobra!), intentad no utilizar el microondas, porque la deja toda gomosa y chiclosa. Yo lo que hago es utilizar la tostadora con un accesorio que tiene para calentar bollitos y que la calienta sólo por abajo mientras la mantiene crujiente; otra opción es ponerla sobre una plancha o un grill.

(Encontré la inspiración en la página web de Jamie Oliver; y con esta receta colaboro en YeastSpotting)

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