Scones de calabaza

scones de calabaza

El otro día me preguntó una amiga por la receta de los scones, ¡y me di cuenta de que hace un montón que no los hago! Los últimos que os dejé aquí, los de frutos del bosque, son de octubre del año pasado. Así que, como sigo con mi despensa llena de cosas ricas y otoñales, os traigo una nueva versión, esta vez con calabaza. Sí, estoy pesadita con las calabazas. Son unos bichos enormes y dan para mucho.

Confieso que ya cuando estaban en el horno y empezó a oler toda la casa a especias me arrepentí de haber tardado tanto en hacer scones. ¡Mirad qué bonitos y qué amarillitos quedan! Me alucinan estos bollitos ingleses cuando están recién hechos, templaditos y untados con mantequilla y mermelada. Si os pasa como a mí, y en los meses fríos tenéis siempre un trozo de calabaza a mano, no dejéis de probar esta versión.

Scones de calabaza
(Para una docena de scones)

150 gramos de calabaza pelada y cortada en trocitos
350 gramos de harina (podéis sustituir parte por harina integral, si queréis)
30 gramos de azúcar moreno
½ cucharada de levadura química (tipo Royal)
½ cucharadita de bicarbonato de soda
Una pizca de sal
½ cucharadita de canela
½ cucharadita de jengibre
Una pizca de nuez moscada
120 gramos de mantequilla bien fría y cortada en cubitos
Un huevo, a temperatura ambiente
75 ml de leche, a temperatura ambiente

  1. Como siempre, empezamos cociendo la calabaza (en agua o al vapor, en olla o al microondas, como os sea más cómodo), la escurrimos bien y la machacamos con un tenedor hasta hacer un puré con ella. Dejamos que enfríe.
  2. En un bol grande, tamizamos juntas la harina, el azúcar, la levadura química, el bicarbonato de soda, la sal y las especias.
  3. Añadimos la mantequilla y con los dedos vamos desmenuzándola y mezclándola con los ingredientes secos. Lo hacemos lo más rápido posible, para que no se derrita, hasta que la textura sea como de miguitas.
  4. En otro recipiente, batimos juntos el huevo, la leche y el puré de calabaza. Lo añadimos a la mezcla anterior y removemos bien con una espátula o una cuchara de madera.
  5. Volcamos la masa sobre una superficie enharinada y la aplanamos con las manos hasta que tenga un grosor de unos tres centímetros (¡ojo! Si vuestra calabaza era muy jugosa es posible que os encontréis con un pegote inmanejable: si es así, añadid un poco más de harina, sin miedo pero sin pasaros, y mezcladla bien hasta que podáis maniobrar con ella).
  6. Con un cortapastas redondo de unos 6 centímetros de diámetro vamos recortando los scones y poniéndolos sobre una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Juntamos los recortes de masa y seguimos haciendo scones hasta que se nos acabe.
  7. Horneamos a 200ºC durante unos 15 minutos, y dejamos enfriar sobre una rejilla 5 minutillos antes de servirlos, templados, con mantequilla y mermelada o nata montada.

(Encontré la inspiración en Authentic Suburban Gourmet)

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