Pan de canela integral

pan de canela

En El señor de los anillos, hay un momento en que Pippin se desespera porque Aragorn ignora totalmente los conceptos de segundo desayuno, almuerzo, aperitivo y té de la tarde (y no parecen importarle mucho la comida y la cena). Yo siempre que veo esa escena (sí, soy de esas frikis que ven y leen con cierta frecuencia El señor de los anillos) me siento muy hobbit: el segundo desayuno debería ser un derecho constitucional, y la receta que os traigo hoy es digna de un festín en la Comarca.

Es un pan fácil de hacer, pero requiere una cierta planificación: tendréis que empezarlo la noche anterior y dejarlo reposar un total de tres horas antes de hornearlo. Por cierto, que no haya confusiones: sí, tiene canela, pero no estamos hablando de los típicos rollitos de canela, dulces y pegajosos. Es pan integral, con el punto justo de dulzor, perfecto para hacerse unas tostadas gruesas con mantequilla y mermelada y disfrutarlas con un buen té o café, mantita y un buen libro. ¡Porque, aunque a veces no lo parezca, el invierno también tiene cosas buenas!

Pan de canela integral
(Para un molde de 26×9 cm)

125 ml de agua
450 gramos de harina integral
2 ½ cucharaditas de levadura seca activa
125 ml de leche tibia
125 ml de zumo de naranja
75 gramos de mantequilla derretida
1 ½ cucharadita de sal
90 gramos de azúcar moreno
35 gramos de leche en polvo
30 gramos de copos de puré de patatas instantáneo
1 huevo batido
1 cucharadita de canela

  1. La noche anterior, mezclamos en un recipiente grande el agua, 120 gramos de harina integral y 1/8 cucharadita de levadura. Mezclamos bien con una cuchara de madera, cubrimos con film transparente y dejamos reposar a temperatura ambiente toda la noche.
  2. Al día siguiente vamos incorporando poco a poco los demás ingredientes de la masa: el resto de la levadura, el agua, el zumo de naranja, la mantequilla, la sal, 60 gramos de azúcar moreno, la leche en polvo y el puré de patatas instantáneo.
  3. Cuando tengamos una mezcla más o menos homogénea, amasamos entre 8 y 10 minutos (a mano o con una batidora amasadora), hacemos una bola con la masa y la ponemos en un bol grande untado con un poco de aceite. Tapamos con film transparente y dejamos reposar una hora y media.
  4. Transcurrido ese tiempo, hacemos el relleno mezclando los 30 gramos de azúcar restante, la cucharadita de canela y una cucharada de azúcar integral.
  5. Aplastamos la masa con cuidado y con un rodillo o con las manos, sin aplanarla mucho, le damos forma de un rectángulo de 45 x 25 cm. Pintamos la superficie con el huevo batido, y la espolvoreamos con el relleno de azúcar y canela.
  6. Enrollamos la masa empezando desde el lado más estrecho del rectángulo (para que nos quepa el cilindro en el molde) y cerramos bien el extremo con los dedos, dejando la masa bien pegada para que no se abra al crecer. La ponemos en un molde bien engrasado, cubrimos con film transparente pintado con un poco de aceite (para que no se pegue) y lo dejamos reposar una hora y media más.
  7. Calentamos el horno a 180ºC, sacamos el film transparente y metemos nuestro pan en el horno. Pasados 10 minutos, lo cubrimos (¡con mucho cuidado!) con papel de aluminio (no hay que ajustarlo a los lados, llega con dejarlo encima del pan, y el objetivo es que la corteza no se nos queme). Horneamos 45 minutos más, lo desmoldamos y lo dejamos enfriar de todo sobre una rejilla antes de cortarlo.

(Encontré la inspiración en King Arthur Flour; y con esta receta colaboro en YeastSpotting.)

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