Black Bottom Cupcakes

black bottom cupcakes

Mitad brownie, mitad tarta de queso, los black bottom cupcakes son uno de los mejores inventos de la humanidad, pero sorprendentemente no hay mucha gente que los conozca. Yo los hacía bastante hace un par de veranos, y luego no sé por qué me olvidé de ellos. ¡Y eso que siempre triunfaron en picnics y excursiones varias!

La receta no tiene ningún secreto: hacer un cupcake muy esponjoso y bien cargadito de cacao y añadir por encima cucharada y media de relleno de tarta de queso (crema de queso, azúcar y huevo batido). Voilà! Si además añades unos chips de chocolate para rematarlos, ¿qué más se le puede pedir a la vida?

Black Bottom Cupcakes
(Para 7-8 cupcakes)

170 gramos de queso para untar (tipo Philadelphia)
150 gramos de azúcar
1 huevo, a temperatura ambiente
Medio puñadito de chips de chocolate
100 gramos de harina
30 gramos de cacao en polvo
½ cucharadita de bicarbonato de soda
Una pizca de sal
50 gramos de aceite de oliva suave o de aceite de girasol
125 ml de buttermilk (o 120 ml de leche mezclada con media cucharada de zumo de limón)
½ cucharadita de esencia de vainilla

  1. Empezamos haciendo la cobertura de queso: en un recipiente mediano, batimos bien con un tenedor el queso para untar con 50 gramos de azúcar, hasta obtener una consistencia cremosa. Añadimos medio huevo batido (el otro medio lo podemos usar para hacer una tortillita) y removemos bien, para conseguir una mezcla homogénea. Echamos los chips de chocolate y revolvemos un poco. Reservamos.
  2. En otro recipiente tamizamos juntos la harina, el cacao, el bicarbonato de soda y la sal.
  3. En un bol grande batimos juntos el aceite y los 100 gramos de azúcar restantes. Después, con una espátula, agregamos la mitad de la mezcla de harina y cacao y removemos. Vertemos el buttermilk y la esencia de vainilla y seguimos revolviendo hasta que estén bien incorporados. Ponemos el resto de ingredientes secos y terminamos de remover hasta tener una masa homogénea.
  4. Distribuimos la masa en 7 u 8 moldes o cápsulas de cupcakes, llenándolos hasta los dos tercios de su capacidad. Por encima de cada uno de ellos ponemos una cucharada y media de la cobertura de queso.
  5. Horneamos los cupcakes a 180ºC durante unos 30 minutos, y (si hemos utilizado moldes metálicos) los dejamos reposar 30 minutos más en los moldes antes de ponerlos sobre una rejilla para que enfríen de todo.

(Encontré la inspiración en el libro The Complete Magnolia Bakery Cookbook)

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