Galletas de semillas

galletas de semillas

¿Os he contado alguna vez nuestra teoría de que los kiwis están hechos de antimateria? Todo empezó hace años: a mi media naranja le hacía mucha gracia que después de comer mucho (somos los dos de buen diente) yo cogiese dos kiwis de postre. Él me preguntaba si, con todo el empacho, aún iba a tomar postre, y yo le explicaba que los kiwis son tan sanos que no contaban como postre. Por supuesto, con el paso del tiempo la cosa fue derivando, y de mi “es que los kiwis no cuentan” pasamos a su “ya, claro, es que los kiwis restan, como están hechos de antimateria…”. ¿Absurdo? Sí, mucho. ¿Sigo comiendo kiwis después de una comida especialmente pesada? ¡No lo dudéis ni por un momento!

Pues la filosofía de estas galletas es la misma que la de los kiwis antimateria: llevan mantequilla y azúcar, peeeeeero llevan también harina integral, semillas y copos de avena, así que los ingredientes sanos contrarrestan a los insanos. O no, pero están ricas y siempre serán más saludables que unas galletas industriales de chocolate. Bueno, eso me digo a mí misma, aunque a lo mejor debería dejar de comer galletas e ir a por un par de kiwis…

Galletas integrales de semillas y copos de avena
(Para 16 galletas)

125 gramos de mantequilla, a temperatura ambiente
75 gramos de azúcar
75 gramos de azúcar moreno
Un huevo
1/2 cucharadita de esencia de vainilla
100 gramos de harina integral
150 gramos de semillas variadas (sésamo, girasol, lino, amapola… Lo que tengáis más a mano), ligeramente tostadas (yo las pongo un poquito al fuego en una sartén, sin más, y las dejo enfriar)
100 gramos de copos de avena

  1. En un recipiente grande batimos juntos la mantequilla y los azúcares durante un par de minutos. Añadimos el huevo y la esencia de vainilla y batimos bien, uno o dos minutos más.
  2. Incorporamos poco a poco la harina integral, las semillas y los copos de avena. Al principio podréis hacerlo con una espátula, pero la masa es tan densa que es mucho más cómodo hacerlo con las manos.
  3. Hacemos bolas de masa del tamaño de una nuez grande y las distribuimos en dos bandejas de horno forradas con papel vegetal (son galletas grandes y crecen bastante, así que, como con las snickerdoodles, os recomiendo hornearlas de seis en seis o, como mucho, de ocho en ocho). Las aplastamos un poco con la mano.
  4. Las horneamos entre 12 y 15 minutos, hasta que los bordes se vean tostaditos.
  5. Las sacamos y las dejamos reposar un par de minutos en la bandeja antes de pasarlas a una rejilla con una espátula (hacedlo con cuidado, porque cuando están calientes son bastante blanditas). Dejamos enfriar de todo antes de comerlas.

(Encontré la inspiración en el libro Short and Sweet, de Dan Lepard)

 

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