Madeleines

madeleines

A los franceses hay tres cosas que se les dan fenomenal: las comedias, la repostería y los himnos nacionales. Maestros de los croissants y las crêpes, artistas de la crema pastelera y los macarons, genios de los brioches y las baguettes: dales un poco de mantequilla y un horno y conquistarán el mundo. ¿Y qué me decís de las madeleines? Estos bizcochitos con forma de concha, tiernos, exquisitos, son lo más delicado que podáis encontrar. Qu’elles sont délicieuses!

Sólo un apunte y ya os dejo con la receta (que además es facilísima): en los libros estadounidenses las madeleines, una vez horneadas, suelen tener la superficie plana, pero una madeleine francesa comme il faut tiene que tener un buen copete, como nuestras magdalenas de toda la vida. El truco para conseguirlo es hacer la masa con 12 horas de antelación y dejarla reposar en la nevera. Et voilà! (¡Eh! ¿A que tiene mucho mérito que haya sido capaz de escribir dos párrafos sobre madeleines sin mencionar a Proust para nada?)

Madeleines de miel y limón
(Para 18 bizcochitos)

85 gramos de harina
5 gramos de levadura química (tipo Royal)
50 gramos de azúcar
La ralladura de un limón
2 huevos
15 gramos de miel
90 gramos de mantequilla derretida (dejadla enfriar)

  1. En un bol tamizamos juntas la harina y la levadura química. Reservamos.
  2. En un recipiente grande mezclamos el azúcar con la ralladura de limón. Agregamos los huevos y la miel y batimos todo muy bien, durante unos dos o tres minutos.
  3. Con una espátula integramos la harina hasta que no queden grumos. Por último, añadimos la mantequilla derretida (que no esté muy caliente, o cuajará los huevos) y removemos todo bien.
  4. Tapamos la masa con papel film de forma que el plástico toque su superficie (así no formará una costra) y lo dejamos reposar en la nevera durante unas doce horas como mínimo.
  5. Antes de hornearlas, preparamos el molde. Derretimos un poco de mantequilla y con un pincel untamos bien todos los huecos con forma de concha. Después metemos el molde en la nevera un cuarto de hora para que se enfríe y la mantequilla se solidifique. Cuando esté listo, lo espolvoreamos con un poco de harina y llenamos los moldes con la masa recién sacada de la nevera. (Esto del molde es un poco rollo, pero si simplemente lo engrasáis, como hacemos siempre, os quedarán las madeleines demasiado tostadas por debajo).
  6. Horneamos los bizcochos a 200°C de 8 a 10 minutos. Dejamos reposar cinco minutillos antes de desmoldarlos.

(Encontré la inspiración en el libro Sucré. Las Recetas, de la siempre espectacular Maison Ladurée)

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