Madeleines de té

madeleines de té

Lo mejor de la receta de las madeleines es que no sólo es muy fácil de hacer, sino que se puede dejar preparada del día anterior (y eso, además, hará que queden más esponjosas), y eso los hace los bizcochitos perfectos para hornear justo antes de que lleguen los invitados. Lo peor, es que de un día para otro dejan de ser unos tiernos pastelitos y se convierten en unas esponjas de corchopán, así que mi consejo es que os los comáis todos de golpe. ¡A lo loco!

La receta es (obviamente) muy parecida a la de las madeleines clásicas, con el añadido del en la masa, que se infusiona con la mantequilla para darles un toque sutil. Por eso hay que utilizar una variedad de té negro que tenga un sabor fuerte, o no se notará nada.

Receta de madeleines de té negro
(Para 18 bizcochitos)

75 gramos de mantequilla
2 cucharadas colmadas de hojas de té negro (Earl Grey, English Breakfast u otra variedad de sabor fuerte)
90 gramos de harina
½ cucharadita de levadura química (tipo Royal)
Una pizca de sal
50 gramos de azúcar
La ralladura de medio limón
2 huevos
1 cucharada de miel
½ cucharadita de esencia de vainilla

  1. Derretimos en un cazo la mantequilla. Separamos el cazo del fuego y añadimos las hojas de té; removemos y dejamos infusionar entre 10 y 15 minutos.
  2. Mientras, en un bol tamizamos juntas la harina, la levadura química y la sal. Reservamos.
  3. En un recipiente grande mezclamos el azúcar con la ralladura de limón. Agregamos los huevos, la miel y la esencia de vainilla y batimos todo muy bien, durante unos dos o tres minutos.
  4. Con una espátula integramos la harina hasta que no queden grumos.
  5. Colamos la mantequilla derretida para separar las hojas de té, la añadimos y removemos todo bien.
  6. Tapamos la masa con papel film de forma que el plástico toque su superficie (para que no se seque y no forme una costra) y lo dejamos reposar en la nevera durante unas tres horas como mínimo (preferiblemente toda la noche).
  7. Antes de hornear las madeleines, preparamos el molde: derretimos un poco de mantequilla y con un pincel untamos bien todos los huecos con forma de concha. Después lo metemos en la nevera un cuarto de hora para que se enfríe y la mantequilla se solidifique. Cuando esté listo, lo espolvoreamos con un poco de harina y llenamos los moldes con la masa recién sacada de la nevera.
  8. Horneamos los bizcochos a 200°C de 10 a 12 minutos. Dejamos reposar cinco minutillos antes de desmoldarlos.

(Encontré la inspiración en el libro Baking: From my Home to Yours, de Dorie Greenspan)

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