Tarta de zanahoria con almendras (sin gluten)

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Cosas que he aprendido sobre el cine desde que soy madre:

  • Alien es, en realidad, una alegoría poco sutil sobre el embarazo y el parto.
  • El guion de Gremlins seguramente lo escribió un profesor de educación infantil.
  • Y el de El muñeco diabólico, probablemente, un padre que tenía en casa un juguete de esos de pilas y luces que se encienden solos, de repente, sin que haya nadie cerca.
  • Las películas de Wes Craven no tienen nada que hacer frente a los cuentos infantiles tradicionales. Pesadilla en Elm Street no es ni la mitad de terrorífica que la historia de los cabritillos y el lobo, especialmente cuando la cuenta mi monstruito, que se lía haciendo las voces y convierte a los cabritillos en media docena de inquietantes seres con personalidad múltiple.
  • Como bien nos ha enseñado el cine oriental de las últimas décadas, de noche no hay nada más terrorífico que un niño pequeño paseando solo por el pasillo.

Por cierto, la fierecilla acaba de cumplir dos años. Como aún no tiene criterio para pedir su propia tarta (o sí, pero habla como los minions y le entendemos casi nada), elegí yo la receta. Tarta de zanahoria y almendras. Sí, es ya la tercera receta de tarta de zanahoria que tenemos en el blog (aquí y aquí están las dos anteriores) pero ¿qué queréis que os diga? ¡Nos ENCANTAN las tartas de zanahoria!

Tarta de zanahoria y almendras
(Para un molde de 20 cm)

75 gramos de azúcar
75 gramos de azúcar moreno
100 ml de aceite de oliva suave
3 huevos
250 gramos de almendras molidas
250 gramos de zanahorias, peladas y ralladas

Para el glaseado:
30 gramos de azúcar glas
180 gramos de queso de untar (tipo Philadelphia)
2 cucharadas de yogur natural
½ cucharadita de esencia de vainilla

  1. En un recipiente grande batimos juntos los azúcares y el aceite de oliva.
  2. Vamos añadiendo los huevos uno a uno, batiendo bien cada vez para que queden bien incorporados.
  3. Por último, agregamos las almendras molidas y las zanahorias y removemos con una espátula para distribuirlas bien por la masa.
  4. Vertemos la mezcla en un molde engrasado y/o forrado con papel vegetal y la horneamos a 180ºC durante una hora. Dejamos que enfríe en el molde antes de glasearla.
  5. Para preparar el glaseado tamizamos el azúcar glas en un recipiente grande. Añadimos el queso de untar, el yogur natural y la esencia de vainilla y batimos bien con una batidora de varillas (manual o eléctrica) durante un par de minutos, hasta que la mezcla tenga una textura homogénea y se pueda manejar bien.
  6. Cuando la tarta esté fría de todo (esto es fundamental para que no se derrita el glaseado), con una espátula o el dorso de una cuchara extendemos el glaseado sobre su superficie. ¡Listo!

(Encontré la inspiración en The Stonesoup)

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