Focaccia sin gluten

Hoy me vais a permitir que me ponga un poco ñoña, pero acabo de cambiar de trabajo y echo mucho de menos a mis antiguos compañeros. En el despacho nuevo me han acogido con los brazos abiertos (y una paciencia de santos, cosa que agradezco porque soy un poco torpe), pero llevaba ocho años en mi antiguo puesto y a estas alturas ya nos queremos todos mucho. No tengo más que buenas palabras para ellos, que siempre se portaron fenomenal conmigo, hasta el último día, que de regalo de despedida me trajeron a la oficina una enorme maceta de plantas aromáticas. ¿No os parece un detalle precioso? Romero, tomillo, estevia, salvia y curry. Qué majos son. Y una mariposa y una rana decorativas. Qué detallazo. Y la maceta es de cerámica. Qué monos. Y grandecita. Qué simpáticos. Y cuando digo grandecita, quiero decir unas dos toneladas de peso y el diámetro de una plaza de toros. Por cierto, ¿os he dicho ya que yo a mi antiguo trabajo iba y venía en bus todos los días? ¿Una hora de trayecto? ¿UNA HORA de trayecto que tuve que hacer con la dichosa maceta en mi regazo? Empiezo a pensar que mis ex compañeros en realidad ni son tan majos ni me quieren tanto como dicen…

El caso es que ahora tengo mogollón de plantas aromáticas en la cocina y tengo que utilizarlas rápido antes de que llegue la típica plaga bíblica y me las fulmine a todas. Estrené la maceta el otro día preparando de cena unos gnocchi salteados con mantequilla y salvia, y hoy os traigo una receta de focaccia sin gluten con romero. Dedicada, con muchos besos y muchos mimos, a mis ex compañeros. A pesar del viaje en bus con la maldita maceta.

Receta de focaccia sin gluten
(Para una focaccia de buen tamaño)

2 cucharaditas colmadas de levadura seca activa
400 ml de agua templada
500 gr de preparado de harina sin gluten para pan (yo utilicé el Mix B de Schär)
2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
1 cucharadita de sal
Opcional (pero muy interesante): Una cucharada de salsa pesto
Una ramita de romero fresco
Sal gruesa o en escamas

  1. En un recipiente grande mezclamos la levadura con el agua y dejamos reposar unos cinco minutos, para activarla.
  2. Añadimos la harina, dos cucharadas de aceite de oliva, la sal y, si vamos a utilizarla, la cucharada de pesto. Amasamos muy bien, para integrar toda la harina, hasta obtener una masa sorprendentemente manejable.
  3. Ponemos la masa sobre una bandeja de horno forrada con papel vegetal y la extendemos hasta hacer un rectángulo de, más o menos, 25 x 15 cm.
  4. La dejamos reposar durante unos 45 minutos tapada con un paño húmedo y en un lugar templado.
  5. Cuando la masa haya reposado, vamos precalentando el horno a 220ºC y mientras hacemos hoyos en la focaccia con las puntas de los dedos, apretando sin miedo y dejándola llena de huecos. Salpicamos la masa con un poco más de aceite de oliva, esparcimos el romero y espolvoreamos con un poco de sal gruesa o en escamas.
  6. Horneamos la focaccia a 220ºC durante 20 minutos y la servimos aún caliente. Lo mejor es consumirla toda el mismo día porque, como suele pasar con los panes sin gluten, de un día para otro se queda muy dura.

(Encontré la inspiración en Healtheries)

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