Galletas de jengibre (veganas y sin gluten)

Llevo tanto tiempo con ganas de hacer estas galletas, un clásico navideño de la repostería estadounidense, que las recetas que tenía guardadas eran todas con gluten, así que tuve que ponerme otra vez a bucear por Internet para buscar una versión que pudiese comer el monstruito. Elegí ésta porque es muy fácil de preparar y nos salieron muy ricas: son unas galletas crujientes y especiadas, perfectas para acompañar una bebida caliente. Pero, ¿sabéis cuál es la mejor parte? ¡Decorarlas! La tradición dicta que estas galletas de hacen en forma de personitas que luego se decoran con glaseado de colores. Aquí ya sabéis que las tradiciones las cumplimos siempre a medias, así que les dimos forma de animales y, para que los niños pudiesen echar una mano, compré unos lápices pasteleros con glaseado ya preparado. El monstruito se puso muy artístico y todas sus galletas acabaron multicolores; la fierecilla, más práctica, se limitó a hacer montañas de glaseado encima de cada galleta para comérselas después de dos bocados. Vamos, que no sólo están ricas, sino que además sirven para tener a los niños entretenidos un buen rato, ¿qué más se le puede pedir a una galleta?

Por cierto, la semana que viene no habrá receta nueva: haremos el repaso de las 10 recetas que más os han gustado en 2017. Mientras, ¡felices fiestas a todos!

Receta de galletas de jengibre sin gluten
(Para una docena de galletas)

160 gramos de almendra molida
25 gramos de almidón de maíz (tipo maicena) + un poco más para espolvorear la superficie de trabajo
2 cucharaditas de jengibre en polvo
½ cucharadita de canela en polvo
¼ de bicarbonato de soda
Una pizca de sal
2 cucharadas de aceite de oliva suave
75 gramos de sirope de arce
1 cucharada de melaza (si no la encontráis podéis sustituirla por miel)
Glaseado de colores para decorar

  1. En un recipiente grande mezclamos la almendra molida, el almidón de maíz, el jengibre, la canela, el bicarbonato de soda y la sal.
  2. Añadimos el aceite, el sirope y la melaza y removemos todo bien hasta obtener una masa homogénea. Hacemos una bola con ella, la envolvemos en film transparente y la metemos media hora en el congelador para que se ponga más firme (esto hará que sea más sencillo trabajar con ella).
  3. Transcurrido este tiempo, espolvoreamos nuestra superficie de trabajo con un poco de almidón de maíz y, con un rodillo, extendemos la masa hasta que tenga un grosor de poco más de medio centímetro. La vamos cortando con moldes de galleta y, con mucho cuidado (porque al no tener gluten la masa es muy frágil) las vamos pasando a una bandeja de horno forrada con papel vegetal. Con los recortes de masa repetimos la operación: los juntamos todos, hacemos una bola, la extendemos con el rodillo y volvemos a cortarla con moldes de galleta. Repetimos esto hasta acabar con toda la masa.
  4. Horneamos a 180ºC durante 10 minutos. Sacamos del horno y dejamos enfriar de todo en la bandeja antes de decorarlas y servirlas.

(Encontré la inspiración en Detoxinista)

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