Panecillos de semillas (sin gluten y sin lactosa)

Ya sabéis que desde que tengo que cocinar sin gluten el pan ha sido siempre mi bestia negra. He hecho ya media docena de experimentos, y sólo tres han terminado en el blog: un pan de frutos secos y semillas, una focaccia y unos bollitos con semillas de chía que a mí me parecieron bastante normalitos pero al monstruito le encantaron. El resto de intentos… fracaso total. Normalmente acabo con panes totalmente insípidos o panecillos que se podrían utilizar como balas de cañón. Y las masas son inmanejables: pegajosas, poco elásticas y con tendencia a romperse por los sitios más insospechados. Vamos, que lo de hacer pan me tenía muy frustrada. ¡Hasta ahora!

Casi no puedo creer que diga esto, pero he encontrado por fin una receta fácil de hacer y con la que consigo unos bollitos estupendos. Con su corteza, con su miga esponjosa, con su sabor a pan. Con una masa que no hace que me quiera suicidar a la hora de bolearlos. Con semillas también, para darles vidilla. Perfectos para el desayuno y también para untar en salsas. ¡Ay, qué contenta estoy con estos panes!

Receta de bollitos de semillas sin gluten
(Para seis panecillos)

50 gramos de harina de arroz
50 gramos de harina de arroz integral
70 gramos de harina de trigo sarraceno
1 cucharada de levadura seca de panadería
1 cucharadita de levadura química (tipo Royal)
½ cucharadita de sal
1 cucharada de azúcar moreno
½ cucharada de goma xantana
1 cucharada de semillas de lino
2 cucharadas de aceite de oliva
200 ml de agua tibia
½ cucharadita de comino en grano
1 cucharada de pipas de girasol
1 cucharada de semillas de sésamo

  1. En un recipiente grande mezclamos las harinas, la levadura, la levadura química, la sal, el azúcar, la goma xantana y las semillas de lino.
  2. Hacemos un hoyo en el centro y vertemos el aceite de oliva y el agua. Removemos todo hasta obtener una masa sin grumos.
  3. Agregamos el comino, las pipas y el sésamo y revolvemos para que queden bien distribuidos.
  4. Tapamos la masa y dejamos que repose una hora a temperatura ambiente.
  5. Después metemos el recipiente en la nevera y lo dejamos ahí unas doce horas más (o toda la noche).
  6. Transcurrido ese tiempo sacamos la masa del frigorífico y la dejamos reposar, de nuevo a temperatura ambiente, unos 45 minutos.
  7. Dividimos la masa en seis porciones y, sobre una superficie enharinada, las boleamos para darles forma de bollitos ligeramente achatados. Los dejamos reposar quince minutos más y, mientras, vamos calentando el horno a 200ºC.
  8. Horneamos durante veinte minutos.

(Encontré la inspiración en el libro Todo sin gluten, de Clea)

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