Pavlova

Todos los años, cuando mi madre está de cumple, le hago una tarta de cumpleaños sorpresa. Bueno, no le sorprende que le aparezca con una tarta, pero voy cambiando el sabor año tras año, buscando siempre cosas que sé que le gustan. Pero este año le pregunté que qué le apetecía. “UNA PAVLOVA CON FRAMBUESAS”, me dijo sin darme tiempo a acabar la frase. ¡La pobre! Seguro que lleva años esperando a que se me ocurra a mí sola y yo, que se ve que soy poco intuitiva, me he dedicado a las tartas de queso y de zanahoria dejando este pastel totalmente olvidado.

Si nunca lo habéis probado, no sabéis lo que os perdéis: la pavlova es un postre exquisito. Ligero y lleno de matices. Dos capas de merengue, crujiente por fuera y tierno por dentro, cubiertas de nata montada y frutos frescos. La dulzura del merengue combina maravillosamente con la acidez de las frambuesas y los arándanos. Es una cosa tan espectacular que el monstruito, que está de cumple en marzo, ya me ha dicho que él va a querer otra igual…

Receta de pavlova con frutos del bosque
(Para una pavlova de dos pisos y 20 cm de diámetro)

6 claras de huevo (la semana que viene os digo qué hacer con las yemas)
230 gramos de azúcar + 2 cucharadas (para la nata montada)
Una pizca de sal
150 ml de nata para montar
1 yogur natural
½ cucharadita de esencia de vainilla
250 gramos de frambuesas
125 gramos de arándanos (podéis sustituir estas frutas por fresas, grosellas, moras…)

  1. Ponemos las claras de huevo en un recipiente grande y con una batidora de varillas las vamos batiendo a punto de nieve.
  2. Cuando al levantar la batidora veamos que empiezan a hacer picos firmes empezamos a añadir poco a poco la pizca de sal y el azúcar. Una vez que lo hayamos agregado todo seguimos batiendo a velocidad rápida durante unos 7 minutos más, hasta conseguir un merengue de color blanco brillante.
  3. Ahora todo depende del tamaño de vuestro horno. Si podéis hornear dos bandejas a la vez, coged dos papeles de hornear, dibujad un círculo de unos 20 cm de diámetro en cada uno de ellos y repartid el merengue entre los dos. Si, como yo, tenéis un horno pequeño, dibujad los dos círculos en el mismo papel (con un poco de maña, caben).
  4. Metemos la bandeja (o bandejas) en el horno y horneamos los merengues a 150ºC durante una hora, hasta que tengan un color blanco tostado y estén crujientes por fuera pero tiernos por dentro. Los sacamos del horno y los dejamos enfriar de todo antes de continuar.
  5. Batimos la nata para montarla. Cuando esté lo suficientemente densa, agregamos dos cucharadas de azúcar, la esencia de vainilla y el yogur natural y batimos hasta obtener una mezcla homogénea.
  6. Para montar la pavlova colocamos con cuidado uno de los merengues sobre la fuente donde la vayamos a servir. Cubrimos con la mitad de la crema de nata y esparcimos la mitad de los frutos. Repetimos la operación: podemos encima el otro merengue, la otra mitad de la nata y por encima de todo distribuimos el resto de las frambuesas y los arándanos. Como con todos los postres con nata, guardamos en la nevera hasta que la vayamos a servir.

(Encontré la inspiración en la web de Jamie Oliver. ¿Os apetece probarla pero os parece que es demasiado grande? Probad a hacer mini pavlovas individuales.)

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4 comentarios en “Pavlova

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