Orejas de Carnaval (sin gluten)

Lo mejor de Carnaval no son los disfraces: son los postres. Galicia es tierra de larpeiros, así que nos preparamos para la llegada de la Cuaresma con unos cocidos y laconadas que harían las delicias de Obelix y, para rematar el banquete, fuentes y más fuentes de filloas, orejas, flores, leche frita, torrijas… De todas estas exquisiteces, mis preferidas son las orejas, porque sólo las como en esta época del año. Cerca de nuestra casa hay una panadería donde hacen unas que son inmensas y maravillosas: con sus partes crujientes, sus partes blanditas y su punto justo de anís. Son perfectas… pero, claro, llevan gluten.

Así que, madre coraje que es una, este año he aprendido a hacer orejas de Carnaval. He buceado por Internet y me he leído una docena de recetas distintas. He cogido de aquí y de allá buscando crear una oreja lo más parecida posible a las tradicionales. Por supuesto, trabajar la masa es un suplicio, como siempre, pero tengo un truquillo que os ayudará mucho. El monstruito está feliz con sus orejas sin gluten… ¡y yo estoy pensando ya que en noviembre voy a tener que aprender a hacer buñuelos!

Receta de orejas de Carnaval sin gluten
(Para una docena de orejas)

100 ml de agua tibia
10 gramos de levadura fresca de panadería
1 huevo (a temperatura ambiente)
50 gramos de mantequilla cortada en cubitos (a temperatura ambiente)
30 ml de anís
250 de preparado de harina sin gluten para pan (yo usé Mix B de Schär)
Una pizca de sal
1 cucharadita de azúcar (y un poco más para espolvorear las orejas)
Aceite de oliva suave o de girasol (para freírlas)

  1. En un recipiente grande mezclamos el agua con la levadura y dejamos reposar cinco minutos.
  2. Añadimos el resto de los ingredientes y mezclamos todo bien, hasta obtener una masa homogénea. Tapamos el bol con film transparente y lo dejamos reposar una media hora.
  3. Cuando la masa esté lista calentamos el aceite en una sartén grande. Sobre la encimera (o la superficie de trabajo que vayamos a utilizar) extendemos una lámina de film transparente.
  4. Ayudándonos con un par de cucharillas cogemos una porción de masa del tamaño de una nuez grandecita y la ponemos sobre el film. Tapamos con más film transparente y con un rodillo estiramos la masa todo lo que podamos (cuanto más fina nos quede, mejor saldrán las orejas).
  5. Separamos con cuidado las dos capas de film transparente (que evitarán que la masa se quede toda pegoteada al rodillo) y freímos la oreja en abundante aceite muy caliente, dándole la vuelta una o dos veces para que quede dorada por los dos lados.
  6. Cuando esté lista la ponemos en un plato con papel de cocina, para que absorba el aceite sobrante.
  7. Repetimos la operación con el resto de la masa (si el truco del film transparente no os convence podéis enharinar el rodillo y la superficie de trabajo con preparado sin gluten, pero así corréis el riesgo de que la masa quede demasiado seca).
  8. Cuando estén todas listas las espolvoreamos con azúcar, las ponemos en una fuente y las servimos.
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