Pavlova de chocolate

El monstruito tiene una memoria sorprendentemente buena. Recuerda conversaciones en los momentos más inoportunos, promesas que le hiciste en momentos de desesperación y, sobre todo, temas culinarios. Cerca de su cole hay un restaurante carísimo y modernísimo: un día me preguntó que cuándo íbamos a comer ahí y le dije que cuando creciera un poco. ¡Ahora cada vez que pasamos por delante me pregunta si ya ha crecido lo suficiente!

Así que cuando le pregunté de qué quería su tarta de cumpleaños este año me miró muy sorprendido y me contestó: “Quiero una como la de la abuela, ¿no te acuerdas?”. ¡Dos meses después seguía pensando en la pavlova que hicimos en enero para celebrar el cumpleaños de mi madre! Dicho y hecho, pero para no repetirnos variamos un poquito la receta: esta vez hicimos el merengue de chocolate, sustituimos los arándanos por fresas (que estamos en temporada) y en lugar de hacer una tarta de dos pisos hicimos sólo uno, pero más grande… ¡Lo que en las revistas de moda llaman “un clásico actualizado”!

Receta de pavlova de chocolate con fresas y frambuesas
(Para una tarta de unos 23 cm de diámetro)

40 gramos de chocolate negro (mínimo 70% de cacao)
6 claras de huevo (con las yemas podéis hacer, por ejemplo, unas yemitas de Santa Teresa)
230 gramos de azúcar + 2 cucharadas (para la nata montada)
2 cucharadas de cacao en polvo
Una pizca de sal
150 ml de nata para montar
1 yogur natural
½ cucharadita de esencia de vainilla
125 gramos de frambuesas
200 gramos de fresas (podéis sustituir estas frutas por arándanos, grosellas, moras…)

  1. Picamos muy pequeñito el chocolate (yo le di un golpe con la picadora). Reservamos.
  2. Ponemos las claras de huevo en un recipiente grande y con una batidora de varillas las vamos batiendo a punto de nieve.
  3. Cuando al levantar la batidora veamos que empiezan a hacer picos firmes empezamos a añadir poco a poco la pizca de sal y el azúcar. Una vez que lo hayamos agregado todo seguimos batiendo a velocidad rápida durante unos 7 minutos más, hasta conseguir un merengue de color blanco brillante.
  4. Tamizamos encima de las claras el cacao en polvo, añadimos el chocolate troceado y con una espátula, paciencia y cuidado vamos integrándolo con el merengue, con movimientos circulares, hasta que esté distribuido uniformemente.
  5. Ponemos sobre la bandeja del horno un papel vegetal, dibujamos un círculo de unos 23 cm de diámetro y extendemos el merengue en él.
  6. Metemos la bandeja en el horno y horneamos el merengue a 150ºC durante una hora-hora y cuarto, hasta que esté crujiente por fuera pero tierno por dentro. Lo sacamos del horno y lo dejamos enfriar del todo antes de continuar.
  7. Batimos la nata para montarla. Cuando esté lo suficientemente densa, agregamos dos cucharadas de azúcar, la esencia de vainilla y el yogur natural y batimos hasta obtener una mezcla homogénea.
  8. Cubrimos el merengue con la crema de nata y esparcimos sobre ella los frutos. Como con todos los postres con nata, guardamos en la nevera hasta que la vayamos a servir.

(Encontré la inspiración en el libro Nigella Summer, de Nigella Lawson)

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