Tarta de fresas con nata (sin gluten)

Cerramos la temporada de tartas de cumpleaños familiares con la mía, y a mí es que me encantan las fresas. Desde que estamos en temporada, en casa las comemos como locos: caen por lo menos una vez al día en el desayuno, merienda o postre de la cena, y a veces en forma de batido. “Pero mamá, ¿otras vez fresas?”, me dice el monstruito desesperado (pero que no os dé ninguna pena, que si en vez de fresas le pusiese mango a todas horas no diría ni mu).

Esta receta puede ser fácil de hacer… o facilísima. Podéis preparar parte de las fresas el día anterior para dejar que maceren o ponerlas frescas sin complicaros la vida. Podéis montar la nata vosotros mismos o comprarla ya montada. El único intríngulis es cortar el bizcocho a la mitad, pero con un cuchillo afilado y un poco de buen pulso no deberíais tener problemas graves. Y si se os rompe al hacerlo, o se parte, no pasa nada: se cubre la tarta bien de nata por encima y no se va a enterar nadie.

Receta de tarta de fresas con nata
(Para un molde de 20 cm de diámetro)

500 gramos de fresas
80 gramos de miel
2 cucharaditas de semillas de cardamomo (opcional, pero muy interesante)
115 gramos de almendra molida
90 gramos de harina de arroz integral
1 cucharadita y media de levadura química (tipo Royal)
60 gramos de mantequilla derretida
3 huevos
3 yogures naturales
150 ml de nata para montar
2 cucharaditas de azúcar

  1. Si queremos que la tarta quede más jugosa, la noche anterior cortamos en láminas finas la mitad de las fresas y las ponemos en un recipiente hermético con una cucharada de miel y una cucharadita de semillas de cardamomo (molidas). Las dejamos macerando toda la noche en la nevera.
  2. Para preparar la tarta mezclamos en un recipiente mediano la almendra molida, la harina de arroz, la levadura química y la otra cucharadita de semillas de cardamomo, también molidas. Reservamos.
  3. En un bol grande batimos bien los huevos. Añadimos la miel, la mantequilla derretida y dos de los yogures y batimos todo hasta obtener una mezcla homogénea.
  4. Agregamos poco a poco la mezcla de harina y almendra molida y removemos con una espátula hasta obtener una masa sin grumos.
  5. Vertemos la masa en un molde bien engrasado y/o forrado con papel vegetal y horneamos unos 30 minutos a 180ºC.
  6. Dejamos reposar la tarta unos diez minutos antes de desmoldarla, colocarla sobre una rejilla y dejarla enfriar de todo.
  7. Mientras, podemos ir montando la nata. Cuando esté lo suficientemente densa, agregamos dos cucharaditas de azúcar y un yogur natural y batimos hasta obtener una mezcla homogénea. Guardamos en la nevera hasta que nos haga falta.
  8. Cuando la tarta esté fría del todo, la cortamos a la mitad. Para hacerlo, nos encomendamos al Monstruo Espagueti Volador (o al dios que tengamos más a mano), cogemos un cuchillo afilado y vamos cortando intentando que las dos mitades queden más o menos iguales (hay gente que lo hace con un hilo afilado o con una lira, yo es que soy más de andar por casa).
  9. Ponemos sobre la mitad inferior la mitad de la nata y distribuimos sobre ella las fresas maceradas (si no las preparamos anteriormente, las cortamos ahora y las ponemos frescas, que también van a estar muy ricas). Colocamos encima con cuidado la mitad superior y cubrimos con el resto de la nata montada y la segunda mitad de las fresas frescas, intentando que nos queden un poco monas.
  10. Guardamos la tarta en la nevera hasta el momento de servirla y, si sobra, la conservamos en frío (por la nata).

(Encontré la inspiración en Foodie Underground)

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