Bizcocho de plátano en el microondas

mug-cake-platano

Los mug cakes (es decir, bizcochos preparados en tazas y cocinadas en el microondas) están llenos de ventajas. La principal es que te permiten disfrutar de un dulce en cuestión de minutos, que es una cosa estupenda cuando te da un antojo por la noche, mientras ves la tele, o cuando les has prometido a los monstruitos que si recogen todos los juguetes sin protestar y sin tirárselos a la cabeza el uno al otro les darás un premio.

La desventaja es que a veces explotan en el microondas (un día tuve un incidente terrorífico con un bizcocho de arándanos) y que no son muy elegantes. Crecen a lo loco para desinflarse después, suelen desbordar la taza y dejarla llena de chorretones y tienen ese aspecto triste de la repostería hecha al vapor. Pero a mis monstruitos les da igual: éste de plátano, sin gluten, sin lactosa y sin azúcar añadido, lo corté en pedacitos y lo repartí en dos boles. ¡Y tan contentos! ¡El próximo día seguro que recogen aún más rápido!

Sigue leyendo

Bizcocho de zanahoria y manzana

bizcocho zanahoria y compota

Que la zanahoria y la manzana son dos cosas que van bien juntas es un hecho. Ya lo demostramos aquí hace unos meses con unos gofres estupendos, y hoy os traigo una nueva receta para reforzar la teoría. Como todos los bizcochos, es muy fácil de hacer, y aunque el topping crujiente es opcional, os recomiendo el pequeño esfuerzo extra, porque le da un punto muy interesante.

Si no encontráis pacanas, podéis sustituirlas por nueces normales. La verdad es que es una pena que las vendan en tan pocos sitios (yo las suelo comprar en establecimientos especializados en comida estadounidense y en Navidad los hay también en algún hipermercado), porque son un fruto seco bien interesante. En fin, ¡con ellas o sin ellas este bizcocho está riquísimo!

Sigue leyendo

Bizcocho de higos, plátano y nueces

bizcocho-higos-y-platanos

La semana pasada fuimos a casa de mi madre y nos encontramos en el portal a una vecina suya, encantadora, con una tremenda caja de higos de su finca. A la fierecilla le faltó tiempo para lanzarse en plancha a por ellos, y mientras yo la cazaba al vuelo y me disculpaba ya estaba la vecina sacando una bolsa y llenándola de higos para mis niños. Esa tarde la fierecilla merendó higos, pero el monstruito puso cara rara y (cosa poco habitual) no quiso probarlos. Le dije que si le apetecía que hiciéramos un bizcocho con ellos y tampoco le interesó, así que al final nos los comimos todos entre la fierecilla, mi media naranja y yo. Vale, sí, casi todos me los comí yo. Con nocturnidad y alevosía, además. No tengo vergüenza.

Y el otro día viene el monstruito y me pregunta que cuándo vamos a preparar el bizcocho de higos. ¿Y qué iba a hacer yo, confesar mi crimen? ¡Jamás! Compré higos, repartí delantales y nos pusimos a cocinar. Los niños nunca son demasiado pequeños para echar una mano: el monstruito me ayudó a trocear y revolver, y la fierecilla… bueno, ella estuvo jugando a hacer ruido con las tazas y las cucharas medidoras, pero así se familiarizan con los procesos y los ingredientes. Creo.

Sigue leyendo

Bundt cake de limón y tomillo

bizcocho limón y tomillo

El monstruito y yo hicimos un bizcocho. Hace tiempo que no me echaba una mano en la cocina (a veces pasa de mí y a veces soy yo la que no lo quiere cerca, porque no me interesa que vea los ingredientes secretos que pongo en las recetas), pero esta vez me ayudó entusiasmado a pesar todas las cosas (nunca tanto tardamos y nunca tanto manchamos con la harina) y a revolver la masa. Si le dejo, incluso me engrasa él el molde… pero tengo sentido común suficiente para decirle que eso ni lo intente, ¡que las manchas de mantequilla no son buenas de quitar!

Este bundt de limón y tomillo, muy veraniego, lo preparamos para una reunión familiar, y supongo que estaba bueno de verdad porque aunque había dos postres más nos lo comimos casi entero. Es fácil de hacer (¡a prueba de niños!); y mi único consejo es que no intentéis sustituir el tomillo fresco por el seco, porque no va a saber igual y no os va a aromatizar el bizcocho de la misma manera.

Sigue leyendo

Bizcocho de arándanos y chocolate blanco

bizcocho de arándanos y chocolate blanco

Este bizcocho es como el de frambuesas y chocolate blanco, pero al revés: si en aquél las frutas iban mezcladas en la masa y el chocolate nos servía para la cobertura, en éste son los arándanos los que cubren todo el dulce. Por cierto, tiene truco: es un bizcocho invertido. Para hacerlo, ponemos las bayas en el fondo del molde, distribuimos la masa por encima y, una vez horneado, lo desmoldamos y le damos la vuelta para dejarlo enfriar sobre una rejilla. No es física cuántica… pero tampoco es la receta más fácil del mundo, porque corres el riesgo de que se te rompa al girarlo y, después, al trasladarlo a un plato para servirlo.

Ahora os estaréis preguntando: “Vale, pero ¿está rico?” ¡Pues sí, mucho! Al hacerlo de esta manera, la fruta se convierte en una especie de mermelada espesa que cubre todo el bizcocho, y su acidez va fenomenal con la dulzura del chocolate blanco. Mi monstruito, que está muy maniático últimamente, protestó muchísimo cuando vio los arándanos, decidió que no lo quería probar, cambió de idea… y nada más acabar su trozo pidió otro para repetir. ¡Y ya sabéis lo que dicen de los niños y los borrachos!

Sigue leyendo