Magdalenas de naranja y almendras (sin gluten)

No es casualidad que las últimas magdalenas que colgamos en el blog fuesen de naranja y éstas también lo sean: quería enseñarle al monstruito que, con o sin gluten, podemos seguir con nuestras recetas tan contentos como antes. Por ahora lo de la dieta restringida lo lleva muy bien: en el cole le hacen menú adaptado pero similar al de los demás niños, en casa comemos todos lo mismo y él sólo tiene distinto el pan (y el drama ahí lo monta la fierecilla, que quiere el mismo pan que su hermano) y en la primera fiesta de cumpleaños a la que fue desde el diagnóstico había miles de cosas que podía tomar, así que se puso las botas, como siempre. ¡Esperemos que todo siga así de bien!

¿Y la receta de hoy? Pues es fácil de hacer, con ingredientes que se pueden encontrar en cualquier cocina y el resultado son unas magdalenas muy esponjosas que, si se guardan en un bote hermético, aguantan bien un par de días. Y ya otro día me pondré a investigar sobre las harinas sin gluten…

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Muffins de naranja (¡con una naranja entera!)

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No son las primeras magdalenas de naranja que hacemos en este blog (tenemos unas, estupendas, con semillas de amapola), pero sí son las primeras que tienen entre sus ingredientes una naranja entera. Y cuando digo entera quiero decir entera: con piel y todo. Bueno, las pepitas las tiré. Pero el resto, bien aprovechadito que está.

Es una receta genial: el color de los muffins es una locura, y son excepcionalmente jugosos y sabrosos. De hecho, escondimos un par de ellos en el armario de la cocina, guardados en un recipiente hermético, y nos olvidamos de ellos hasta dos días después. ¡Y seguían tiernos y esponjosos!

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Muffins de plátano y chocolate

166 - magdalenas de plátano y chocolate

Yo no sé a vosotros, pero a mí con estos calores veraniegos la fruta me pasa de “demasiado verde” a “prácticamente pocha” en un parpadeo. Incluso los plátanos, que en casa vuelan: el otro día me encontré con dos a punto de enarbolar la bandera blanca. ¿Y para qué son estupendos los plátanos muy maduros? ¡Para tartas, bizcochos y dulces en general!

Y no sé muy bien por qué, pero hace un millón de años que no preparaba muffins, y eso que son de mis cosas favoritas: tiras todo en un bol, revuelves un poco, repartes en los moldes y horneas un ratito. Más fácil, imposible, y además permiten todas las combinaciones del mundo. Hoy, plátano y chocolate. Mañana, ¡el mundo!

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Muffins de plátano y espinacas

muffins de plátano y espinacas

Hay una especie de ley no escrita en el mundillo de los blogs culinarios que dice que en el Día de San Patricio (patrón de Irlanda) una sólo puede cocinar cosas con Baileys, cosas con Guinness o cosas de color verde. ¿Yo? Bueno, yo no tengo Baileys en casa. Sí tengo un par de recetas muy interesantes de pan de cerveza negra, pero ando muy liada últimamente para hacer pan (así que si os apetece hacer algo con Guinness os recomiendo que echéis un ojo a esta receta de tarta de Guinness y chocolate, que está de muerte). Eso sólo nos deja la repostería verde, ¿no?

Pues más verde, imposible: ¡muffins de plátano y espinacas! Sí, ya, últimamente estoy desmadrada con los ingredientes, pero después de ver que el brownie con alubias sale tan rico, me atrevo con todo. A los cobardes os diré que saben simplemente a magdalenas de plátano y canela, las espinacas se ven pero no se notan. A los veganos, os cuento que estos muffins no llevan huevos ni mantequilla, y la leche se puede sustituir sin problemas por bebida vegetal. A los que tenéis niños, haced como yo: convencedles de que son unos muffins de monstruos (nota mental: apuntar esta receta para Halloween) y que son lo más molón del mundo (teníais que ver a mi enano gritando por el pasillo: “¡Mira, papá, hicimos magdalenas verdes, estamos muy locos!”). Y a los irlandeses… ¡feliz Día de San Patricio!

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Muffins de arándanos y manzana

muffins de arándanos y manzana

Ya sé que acabamos de pasar Carnaval y que lo normal en estas tierras sería preparar filloas, orejas, flores o torrijas… pero mi monstruito quería hacer magdalenas o bizcocho, y filloas y orejas ya habíamos comido, y tenía unos arándanos en el congelador, y una manzana triste y sola en el frutero, y una cosa llevó a la otra… Y muffins. Con fruta (bien, sano) y crumble de mantequilla (mal, insano, pero crujiente y riquísimo).

Como todos los muffins, la receta es muy fácil de hacer y se hornea en media horita. Sólo un consejo: si utilizáis arándanos congelados, como hice yo, ponedlos en la masa sin descongelar, y que sepáis que tiñen la mezcla de un bonito color malva… que al hornear se convierte en un color gris bastante tristón, como veis en la foto.

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