Galletas de mantequilla de cacahuete y mermelada

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Sí, me gustan las galletas de mantequilla de cacahuete. Me gusta su sabor tostado, que sean esponjositas por dentro y su aspecto rústico. Me gusta que siempre resulten muy fáciles de preparar. Me gusta el olor que dejan en la cocina. De hecho, me gustan tanto que ésta es la cuarta receta que pongo en el blog: ya habíamos hecho las versiones clásica, con nubes y gigante. ¡Y aún nos falta la versión con chocolate!

¿Y ésta? Ésta es una versión estupenda. ¿Nunca os habéis fijado que en las pelis estadounidenses los niños siempre llevan en sus fiambreras sándwiches de mantequilla de cacahuete y mermelada? Eso, queridos, es porque es una combinación ganadora. Y si no me creéis, probad a hacer estas galletas…

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Galletas de chocolate en el microondas

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Ésta no es la típica receta de galletas super cuquis que empaquetas muy monas y llevas a la oficina: éstas son unas galletas de “estoy en casa, tirada en el sofá, y mataría por unas galletas de chocolate, pero me da una pereza tremenda ponerme a cocinar, encender el horno y tener que esperar a que se hagan”. Es más, son unas galletas de “mataría por unas galletas de chocolate recién hechas, pero no tengo horno”. No son espectaculares, no son de concurso… pero se preparan y cocinan en menos de cinco minutos. Y eso es un punto a su favor, ¿no?

La técnica es casi la misma que usamos para el brownie de chocolate: mezclamos todos los ingredientes y, en este caso, repartimos la masa en cuatro tazas o ramequines. Las ponemos un minuto con el microondas al máximo, tanteamos y ajustamos tiempo. Después, volvemos al sofá y nos las comemos mojándolas en una taza de leche, o un café, bien arropados en una mantita.

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Galletas de avena integrales

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Lo bueno de que tu hijo quiera cocinar contigo es que se familiariza con los alimentos, se siente útil y se anima a probar cosas que de otra manera no querría ni oler: el otro día hicimos juntos un pesto de brécol, rúcula y calabacín que vi en El Comidista y no sólo lo devoró entusiasmado (porque al haberlo preparado conmigo vio que tenía queso y frutos secos, que son dos cosas que le vuelven loco) sino que se pasó toda la comida dándome las gracias por haberle “ayudado a cocinar”. Sí, es bastante caradura.

Lo malo es que opina. El fin de semana vinieron unas amigas suyas a merendar a casa y le propuse hacer unas galletas. ¿Su respuesta? “Vale mamá, pero esta vez no vamos a poner fruta, vamos a poner vainilla y chocolate”. Sólo le faltó añadir: “Y nos dejamos ya de chorradas”. Ya veis, ¡aún no ha cumplido los tres años y ya hay que negociarlo todo con él! Elegí una receta de galletas integrales con copos de avena y aceite de oliva en lugar de mantequilla, y adoptamos una solución de compromiso: a la mitad les pusimos chips de chocolate y a la otra mitad arándanos deshidratados. Ya podían aprender los políticos de nosotros…

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Galletas brownie

galletas brownie

¿Cómo llamar a unas cookies enormes, densas, esponjosas y que son puro sabor a chocolate? ¡Galletas brownie, por supuesto! No es la receta más fácil del mundo, pero si tienes unas manos rápidas el resultado merece todos los esfuerzos.

Para que salgan realmente ricas, el truco es preparar la masa el día anterior, dejarla reposar toda la noche en la nevera y darles forma muy rápido antes de hornearlas. ¡Así es como se consigue un brownie con forma de galleta!

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Galletas de chocolate blanco y nueces

galletas chocolate blanco y nueces

Galletas de chocolate blanco y nueces. ¿Hay algo más que decir? Creo que hoy podría dejarme de literatura y repetir una y otra vez esas seis palabras… ¡si con eso no os convenzo de que esta receta es espectacular, no sé cómo hacerlo!

Hago estas galletas de vez en cuando (la última vez, este verano para un brunch familiar), pero hasta ahora siempre nos las comíamos antes de que me diese tiempo a hacer la foto. Esta vez, escondí el plato y esperé a que los monstruitos estuviesen durmiendo la siesta (la pequeña aún no come dulces, pero el mayor salió tan goloso como sus padres…). No me preguntéis qué tal aguantan de un día para otro: ¡No lo sabemos! ¡Nunca aguantan tanto!

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