Magdalenas de arándanos y mascarpone (sin gluten)

Yo es que tenía un poco de mascarpone en la nevera. No, no iba a hacer tiramisú, estaba probando a hacer un nuevo tipo de cobertura de queso para las tartas (experimento fallido, por cierto). Y aunque me encanta el mascarpone (tostada de pan + mascarpone + frutos rojos = desayuno delicioso), pensé que si no le daba alguna salida se me iba a poner malo.

Además, me encantan los postres con arándanos. Primero, porque su sabor ácido combina genial con el sabor dulce de los pasteles, y segundo, porque me gusta ver como chisporrotean y van explotando en el horno al calentarse. Así que cuando encontré una receta que combinaba los arándanos con el mascarpone vi clarísimo que era una señal del cielo repostero: sin perder tiempo, puse a los oompa loompas a trabajar y en un periquete teníamos media docena de esponjosas magdalenas.

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Magdalenas de calabaza y manzana (sin gluten y sin lactosa)

Sí, llega el otoño y yo me pongo muy pesadita con la calabaza. Primero, porque me encanta. Segundo, porque me regalan mucha. Y no os quejéis, que al blog sólo llegan las cosas dulces: en casa la comen también, además, en cremas varias, risottos y estofados varios (vegetarianos o no). ¿Qué puedo decir? Es sana, es rica y va bien con todo. Así que ya os aviso que ésta no va a ser la última receta de calabaza del año.

Y como me gusta mucho utilizar ingredientes de temporada, estas magdalenas llevan también compota de manzana. Son muy fáciles de hacer, razonablemente saludables (no tienen mantequilla ni aceite y llevan sólo 50 gramos de sirope o miel para una docena de muffins) y salen muy ricas: ¡las llevamos de merienda a casa de una amiga del monstruito y volaron!

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Magdalenas de dátiles (sin gluten y sin azúcar añadido)

En casa estamos muy enganchados a los dátiles. Sí, son feúchos y viejunos, pero están riquísimos. Al monstruito le gustan tanto que el otro día intentó comerse un par a escondidas. Digo “intentó” porque pensó que si se comía uno entero nos íbamos a dar cuenta, así que mordió tres y los volvió a dejar, mordisqueados, en el recipiente. Después hizo lo mismo con media docena de rodajas de kiwi deshidratado. Todo muy sutil.

En fin, cuando no estoy escondiendo los dátiles de la gran mente criminal que tengo en casa, a veces los utilizo como ingredientes para recetas como la crema de cacao para untar, las trufas o estas magdalenas sin gluten, ricas, fáciles de hacer y sin azúcar añadido.

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Magdalenas sin gluten con pepitas de chocolate

Además de la maravillosa tarta de chocolate que nos comimos en casa, el monstruito me pidió que le hiciese magdalenas para repartir en el cole el día de su cumple. Él quería llevar las de naranja que hicimos el otro día, pero tiene una compañera alérgica a los frutos secos, así que optamos por un clásico que nunca falla: las magdalenas clásicas con pepitas de chocolate. Bueno, no tan clásicas: ¡ésta es mi primera incursión en el fascinante mundo de los preparados comerciales de harinas sin gluten!

Como nunca había horneado con este tipo de harinas, busqué una receta que pareciese razonable y que fuese fácil y rápida de hacer. La masa quedó mucho más líquida de lo que me esperaba (y de hecho en la primera hornada las pepitas de chocolate se hundieron miserablemente hasta el fondo de los moldes), así que confieso que no tenía mucha fe en ellas… ¡pero al meterlas en el horno crecieron como unas campeonas! La verdad es que son geniales: están ricas, esponjosas y si no me dicen nada no me entero de que son sin gluten. ¿Y el monstruito? ¡Feliz como una perdiz con sus magdalenas de cumpleaños!

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Magdalenas de naranja y almendras (sin gluten)

No es casualidad que las últimas magdalenas que colgamos en el blog fuesen de naranja y éstas también lo sean: quería enseñarle al monstruito que, con o sin gluten, podemos seguir con nuestras recetas tan contentos como antes. Por ahora lo de la dieta restringida lo lleva muy bien: en el cole le hacen menú adaptado pero similar al de los demás niños, en casa comemos todos lo mismo y él sólo tiene distinto el pan (y el drama ahí lo monta la fierecilla, que quiere el mismo pan que su hermano) y en la primera fiesta de cumpleaños a la que fue desde el diagnóstico había miles de cosas que podía tomar, así que se puso las botas, como siempre. ¡Esperemos que todo siga así de bien!

¿Y la receta de hoy? Pues es fácil de hacer, con ingredientes que se pueden encontrar en cualquier cocina y el resultado son unas magdalenas muy esponjosas que, si se guardan en un bote hermético, aguantan bien un par de días. Y ya otro día me pondré a investigar sobre las harinas sin gluten…

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