Mousse de chocolate y tofu

Pues a mí me gusta mucho el tofu. Y lo digo así porque los muy carnívoros suelen odiarlo, dicen que es muy insípido. Y sí, lo es, pero también lo son unos macarrones hervidos sin más, ¿no? La gracia consiste, precisamente, en que es una esponja para los demás sabores. Si lo marinas bien, lo bañas en una salsa interesante o le añades especias sirve para mil recetas. Además, cada vez es más fácil encontrar en el supermercado distintas texturas: un tofu firme y ahumado puede ser estupendo para hacer a la plancha con un poco de aceite de oliva y pimentón y un tofu sedoso, desmenuzado y con cúrcuma, da bastante el pego para hacer unos “huevos revueltos” veganos.

Incluso sirve para hacer postres: éste se prepara en diez minutos, no necesita horno y nadie va a sospechar que lleva tofu si vosotros no decís nada. Es una mousse más contundente que la tradicional, pero también más saludable, porque el tofu tiene un aporte bastante alto de proteínas pero en cambio no tiene muchas grasas. Así que dejad de mirarlo con mirada desdeñosa y dadle una oportunidad. We love tofu!

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Granola de trigo sarraceno y almendras (sin gluten)

Con la granola nos pasó en casa lo mismo que con el muesli: nos encanta, así que encontrar una versión sin gluten (es decir, sin avena) era prioritario. Buceando por Internet encontré varias alternativas interesantes: con quinoa, con trigo sarraceno y, directamente, sólo con frutos secos y semillas. Como tenía medio kilo de granos de trigo sarraceno que compré hace meses aún sin estrenar, me pareció un momento estupendo para abrir la bolsa y empezar a darles uso antes de que caduquen.

Esta receta es muy fácil que hacer y el resultado es una granola muy crujiente, perfecta para tomar con yogur y frutas o simplemente con leche. Aguanta sin problemas dos o tres semanas cerrada si la guardáis bien cerrada en un recipiente hermético y es una alternativa sabrosa y saludable a los cereales comerciales, que ya sabéis que son una bomba de azúcar e hidratos refinados…

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Bizcocho de arándanos (sin gluten)

Llevamos todo el verano comiendo frutos del bosque. Se ve que están de moda, porque ahora los hay en casi todos los supermercados y están mucho más baratos que antes. Y menos mal, porque el monstruito y la fierecilla son tan aficionados a ellos como yo… si los veis menos en el blog que antes no es porque me haya aburrido, ¡es porque los desayunamos o merendamos casi todos los días, solos o con yogur!

Pero como no hay que perder las buenas costumbres, aquí va una receta de bizcocho sin gluten de arándanos que, como (casi) todas las recetas de bizcochos, es facilísima de hacer. Además, podéis cambiarlos por frambuesas, moras o grosellas y utilizar fruta fresca o congelada.

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Pan sin gluten con frutos secos y semillas


Gentes, no me diréis que no han sido un par de meses interesantes. Diez semanas en las que, además de tener la limitación de tener que cocinar sin gluten, nos hemos unido al reto #70DíasSinAzúcar y hemos preparado sólo recetas sin azúcar añadido. Y hemos demostrado que hay vida más allá de la macedonia de frutas, preparando batido, bizcocho, tortitas, trufas, crackers, magdalenas, gofres, helado y gachas. A partir de ahora volveremos a las cantidades moderadas de azúcar. Mientras, aquí os dejo la última receta del reto. Pan sin gluten. Mi nueva bestia negra.

Porque a la masa de pizza ya le he pillado el punto (si os portáis bien os cuento algún día cómo la hago), pero al pan-pan todavía no. Al monstruito le da igual, que él es muy agradecido y se come muy contento sus panes industriales, pero yo quiero hacer cosas muy ricas, saludables y caseras para él. ¡Y voy mejorando! Este pan que os traigo hoy, cargadísimo de frutos secos y semillas, es genial para unas tostadas mañaneras y está delicioso con queso o, simplemente, con aceite y tomate. La miga es muy densa, por lo que recuerda un poco a los panes alemanes de centeno. ¡Sin gluten, pero con mucho sabor!

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Magdalenas de dátiles (sin gluten y sin azúcar añadido)

En casa estamos muy enganchados a los dátiles. Sí, son feúchos y viejunos, pero están riquísimos. Al monstruito le gustan tanto que el otro día intentó comerse un par a escondidas. Digo “intentó” porque pensó que si se comía uno entero nos íbamos a dar cuenta, así que mordió tres y los volvió a dejar, mordisqueados, en el recipiente. Después hizo lo mismo con media docena de rodajas de kiwi deshidratado. Todo muy sutil.

En fin, cuando no estoy escondiendo los dátiles de la gran mente criminal que tengo en casa, a veces los utilizo como ingredientes para recetas como la crema de cacao para untar, las trufas o estas magdalenas sin gluten, ricas, fáciles de hacer y sin azúcar añadido.

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