Tortita gigante de arándanos (vegana, sin gluten y sin azúcar añadido)

Lo bueno de las tortitas es que son tortitas. Son ricas, esponjosas, se pueden preparar con un montón de ingredientes distintos y además se pueden congelar para ir sacando cuando nos apetezcan. Lo malo de las tortitas es que hay que cocinarlas de una en una y si, como a mí, os gusta montar una buena torre en el plato, lo mejor es hacerlas más bien pequeñas, así que acabas perdiendo un montón de tiempo entre sartenes. Así que, ¿y si en vez de hacer muchas tortitas pequeñas hacemos una sola pero muy grande?

El truco es o bien hacerla en una plancha tamaño industrial (y tener mucha fuerza y mucha maña para darle la vuelta) o bien, más fácil y más práctico, hacerla en el horno. Si tenéis una sartén de las que se pueden meter en él, estupendo; si no, podéis prepararla en un molde de tarta (intentad que no sea de fondo desmontable, porque la masa es muy líquida y podría verter un poco). Sale rica y jugosa y no tiene ni pizca de azúcar añadido: el sabor dulce se lo dan las frutas que lleva y la esencia de vainilla.

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Magdalenas de arándanos y mascarpone (sin gluten)

Yo es que tenía un poco de mascarpone en la nevera. No, no iba a hacer tiramisú, estaba probando a hacer un nuevo tipo de cobertura de queso para las tartas (experimento fallido, por cierto). Y aunque me encanta el mascarpone (tostada de pan + mascarpone + frutos rojos = desayuno delicioso), pensé que si no le daba alguna salida se me iba a poner malo.

Además, me encantan los postres con arándanos. Primero, porque su sabor ácido combina genial con el sabor dulce de los pasteles, y segundo, porque me gusta ver como chisporrotean y van explotando en el horno al calentarse. Así que cuando encontré una receta que combinaba los arándanos con el mascarpone vi clarísimo que era una señal del cielo repostero: sin perder tiempo, puse a los oompa loompas a trabajar y en un periquete teníamos media docena de esponjosas magdalenas.

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Pavlova

Todos los años, cuando mi madre está de cumple, le hago una tarta de cumpleaños sorpresa. Bueno, no le sorprende que le aparezca con una tarta, pero voy cambiando el sabor año tras año, buscando siempre cosas que sé que le gustan. Pero este año le pregunté que qué le apetecía. “UNA PAVLOVA CON FRAMBUESAS”, me dijo sin darme tiempo a acabar la frase. ¡La pobre! Seguro que lleva años esperando a que se me ocurra a mí sola y yo, que se ve que soy poco intuitiva, me he dedicado a las tartas de queso y de zanahoria dejando este pastel totalmente olvidado.

Si nunca lo habéis probado, no sabéis lo que os perdéis: la pavlova es un postre exquisito. Ligero y lleno de matices. Dos capas de merengue, crujiente por fuera y tierno por dentro, cubiertas de nata montada y frutos frescos. La dulzura del merengue combina maravillosamente con la acidez de las frambuesas y los arándanos. Es una cosa tan espectacular que el monstruito, que está de cumple en marzo, ya me ha dicho que él va a querer otra igual…

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Granola de trigo sarraceno y almendras (sin gluten)

Con la granola nos pasó en casa lo mismo que con el muesli: nos encanta, así que encontrar una versión sin gluten (es decir, sin avena) era prioritario. Buceando por Internet encontré varias alternativas interesantes: con quinoa, con trigo sarraceno y, directamente, sólo con frutos secos y semillas. Como tenía medio kilo de granos de trigo sarraceno que compré hace meses aún sin estrenar, me pareció un momento estupendo para abrir la bolsa y empezar a darles uso antes de que caduquen.

Esta receta es muy fácil que hacer y el resultado es una granola muy crujiente, perfecta para tomar con yogur y frutas o simplemente con leche. Aguanta sin problemas dos o tres semanas cerrada si la guardáis bien cerrada en un recipiente hermético y es una alternativa sabrosa y saludable a los cereales comerciales, que ya sabéis que son una bomba de azúcar e hidratos refinados…

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Bizcocho de arándanos (sin gluten)

Llevamos todo el verano comiendo frutos del bosque. Se ve que están de moda, porque ahora los hay en casi todos los supermercados y están mucho más baratos que antes. Y menos mal, porque el monstruito y la fierecilla son tan aficionados a ellos como yo… si los veis menos en el blog que antes no es porque me haya aburrido, ¡es porque los desayunamos o merendamos casi todos los días, solos o con yogur!

Pero como no hay que perder las buenas costumbres, aquí va una receta de bizcocho sin gluten de arándanos que, como (casi) todas las recetas de bizcochos, es facilísima de hacer. Además, podéis cambiarlos por frambuesas, moras o grosellas y utilizar fruta fresca o congelada.

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