Tortitas de moras (sin gluten, veganas y sin azúcar añadido)

Esta vez sí. Las últimas tortitas que hicimos eran fáciles y rápidas, pero éstas, además, son jugosas y gordechas, que es como me gustan a mí. Son sin gluten, claro, para que el monstruito pueda disfrutar de ellas (teníais que ver cómo las devora). Son sin lactosa y veganas, porque ya que estaba decidí utilizar bebida de soja (que podéis sustituir por leche de vaca o por cualquier otra bebida vegetal). Son muy fáciles de personalizar: sólo tenéis que cambiar las moras por cualquier otro fruto del bosque (fresas, arándanos, frambuesas, grosellas…). ¡En general, son estupendas!

Son, además, una receta sin azúcar añadido, porque seguimos con el reto #70DíasSinAzúcar. Sé que a mucha gente le cuesta imaginarse un desayuno en el que no haya bollería, galletas o cereales azucarados, así que les voy a dedicar esta receta a ellos. ¿Tortitas saludables? Yes we can!

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Tortitas fáciles sin gluten (con harina de arroz)

Como ya os he contado alguna vez, la cantidad de harinas y similares que tengo ahora en la despensa es una locura: de maíz, de arroz, de tapioca, de garbanzo, de trigo sarraceno… ¡y no olvidemos los preparados comerciales! Vivo en un estado de experimentación permanente, a veces con cierto éxito y a veces con resultados lamentables. Pero hay días en que a una le apetece ponerse en plan alquimista en la cocina… y hay días en que una sólo quiere desayunar unas tortitas.

Esta receta es el equivalente sin gluten a la receta de tortitas fáciles que teníamos ya en el blog, de hecho los ingredientes y las proporciones son parecidos. Me gustó mucho porque sólo lleva un tipo de harina (de arroz, que además es muy fácil de encontrar en el supermercado) y no requiere subir claras a punto de nieve ni esperar a que la masa repose. Mezclar, batir, cocinar, comer. Con ella salen unas tortitas jugosas, un poco como crepes gordechas: están muy ricas (en casa las engulleron como si no hubiese un mañana), pero ya sabéis que yo soy más de tortitas esponjosas. Así que… ¡seguiremos probando!

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Torta di riso alla Carrarina (tarta italiana de arroz y flan)

Terminamos la temporada de cumpleaños familiares con una tarta bien curiosa. La receta viene de la Toscana y es un postre muy fácil de hacer que, al hornearlo, se divide en dos capas: la de abajo recuerda al clásico arroz con leche y la de arriba es un flan de los de toda la vida (aquí podéis ver cómo queda por dentro). Ya veis, en la foto, que el aspecto no puede ser más casero y tradicional. ¿No os imagináis a una abuela, toda vestida de negro, preparándola en la cocina de su casita mientras sus nietos corretean entre los limoneros? ¿Soy la única? ¿He visto demasiadas películas italianas?

La verdad es que desde que al monstruito le diagnosticaron celiaquía nuestros menús son mucho más divertidos que antes. Evitar la omnipresente harina de trigo hace que experimentemos con muchos ingredientes que antes hubiéramos ignorado y que nos lancemos a probar cosas nuevas casi a diario. Esta tarta nos encantó porque, además de estar riquísima, es totalmente distinta a las que comemos normalmente en casa, y eso que al principio sólo me fijé en ella porque es una receta sin gluten. ¿Qué otras sorpresas nos deparará el futuro?

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Panecillos con semillas de chía (sin gluten)

Cuando empezó el año en mi despensa había harina de trigo (normal, integral, de fuerza y con levadura), de centeno y de maíz, y también un paquete de maicena, y ya me parecía bastante desmadre. ¿Y desde que somos una familia sin gluten? Ahora tengo harina de maíz, de trigo sarraceno, de garbanzo, de arroz (normal e integral) y de tapioca, fécula de patata y maicena. ¡Ah! Y tres preparados comerciales: para repostería, para pan y para pan rústico. Sí, es una locura, ¡casi no caben! De hecho, el otro día se cayó un paquete y explotó en el suelo. Sin comentarios…

Así que, aunque tengo por costumbre traeros recetas sencillas y con ingredientes fáciles de encontrar, hoy me vais a permitir que saque a pasear media docena de mis harinas sin gluten para prepararle a mi monstruito unos bollitos de pan. Ya sé que los preparados comerciales son comodísimos (a mí con el Mix B de Schär y un poco de harina de trigo sarraceno me sale una masa de pizza estupenda), pero esta vez me apetecía hacer la mezcla en casa. Los panecillos están ricos y la miga sale esponjosa y jugosa. La corteza… pues es lo que veis en la foto. Bastante inexistente. Pero al monstruito le encantaron, ¡así que misión cumplida!

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Muesli sin gluten

Una de las primeras cosas que tuvimos que repensar cuando nos dijeron que el monstruito es celíaco fue el tema de los desayunos. En casa, a diario, desayunamos muesli casero, y los fines de semana solemos tomar tostadas o sándwiches. Los fines de semana los solucionamos rápido comprando para él pan de molde sin gluten (algún día me animaré a hacerlo en casa… pero aún no me he puesto a ello) pero lo del muesli me dio más quebraderos de cabeza, porque no quería utilizar los preparados comerciales (cargaditos de azúcar y aceites vegetales de dudosa procedencia) pero al principio no tenía ni idea de qué utilizar para sustituir los copos de avena.

Por lo que he ido descubriendo, la avena es un tema controvertido en el mundo glutenfree. Hay países (como EEUU) donde, aunque tiene gluten, no la consideran dañina para los celíacos, pero por aquí la tendencia es más conservadora y opina que hasta que no haya más pruebas científicas hay que retirarla de la dieta. Me hizo falta bucear un poco en foros y webs de recetas sin gluten hasta encontrar algo para reemplazarla: los copos de quinoa. Son algo más pequeños, pero tienen un sabor tostado muy interesante y no son difíciles de encontrar en tiendas gourmet y de productos ecológicos. Hay también copos de mijo, pero son diminutos y se desmenuzan tanto que no los vi prácticos para mi muesli; lo que sí compro, y al monstruito le encanta, es mijo y arroz inflado. El resto de la receta no tiene mucha ciencia (corn flakes sin gluten, frutos secos, semillas y fruta deshidratada): yo os dejo aquí las proporciones que nos gustan a nosotros y vosotros id jugando con los ingredientes hasta encontrar vuestra propia receta perfecta.

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