Bizcocho de plátano y nueces con harina de garbanzos (sin gluten y sin lactosa)

Esta semana ha habido bastante revuelo en Twitter porque una nutricionista colgó una foto de su hijo comiendo garbanzos de desayuno. ¿Mi opinión? Creo que es muy triste que la gente se lleve las manos a la cabeza por ver a un niño alimentándose con algo sano, sea a la hora que sea. A mí lo que me parece un escándalo es ver a niños de cuatro años bebiendo refrescos de cola. O ver a niños de Educación Infantil que llevan de meriendita bollería industrial a diario porque “es que no le gustan los bocadillos” (porque de llevar fruta ya ni hablamos). O ver a bebés en las sillitas con bolsas de gusanitos más grandes que su cabeza. O ver cómo las papeleras de los parques infantiles están siempre llenas de paquetes vacíos de chocolatinas, caramelos, patatas fritas y zumos industriales. Eso, por lo visto, no le preocupa a nadie, aunque las tasas de obesidad infantil en el mundo occidental sean cada vez más altas y las enfermedades relacionadas con el sedentarismo y la (mala) alimentación se hayan disparado en los últimos años. Pero ¿una madre que le da legumbres a su hijo de desayuno? ¡A la hoguera con ella!

Mis hijos no desayunan garbanzos (los comen y los cenan un montón de veces), pero tampoco toman a diario productos ultraprocesados cargados de azúcar ni aceite de palma. A diario empiezan el día con una pieza de fruta, yogur natural y muesli casero (en casa tenemos siempre dos botes: versión normal y sin gluten) y los fines de semana, que nos los tomamos con más calma, sustituyen el muesli por pan con tomate, con aceite de oliva o con hummus, sándwich de crema de cacahuete y plátano, granola casera o un poco de tortilla. Y sí, a veces toman snacks o caramelos, pero si consigo que los cambien por un puñado de frutos secos o de repostería de la que hago yo, mejor. Como este bizcocho de plátano sin gluten, preparado con (no podía ser otra cosa) harina de garbanzos. ¿Qué puedo decir? Me encanta que mis hijos coman legumbres. Soy así de rara.

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Las 10 recetas más leídas de 2017

Si el año pasado empezaba este mismo post reflexionando sobre lo que había cambiado el blog desde sus inicios, lo de este año ha sido una locura. En marzo le diagnosticaron celiaquía al monstruito y tuvimos que desterrar de nuestra cocina las harinas de trigo y centeno, los copos de avena… ¡incluso los utensilios de madera, que pueden ser foco de contaminación cruzada! Con lo que me gustaba a mí hacer panes y amasar, tuve que cambiar el chip totalmente y aprender que las masas sin gluten son todas unas malas perras, que siguiendo la misma receta consigues resultados totalmente distintos según el preparado comercial que utilices y que hornear un pan sin gluten que esté rico de verdad es prácticamente una utopía.

Mi objetivo, desde el mismo día del diagnóstico, es que el monstruito pueda seguir disfrutando de las mismas cosas ricas que sus amigos (aunque en versión saludable siempre que sea posible). Aún me quedan recetas por probar y experimentos por dominar… pero creo que vamos por buen camino. Mientras, vosotros no dejáis de sorprenderme. A estas alturas ya no me extraña ver un brownie en el top 10 de 2017, porque siempre coláis uno… pero ¿qué os ha dado este año con la harina de garbanzos?

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Bizcocho de manzana en el microondas (sin gluten, sin lactosa y sin azúcar añadido)

Ahora que empieza a hacer frío lo que más apetecen son cosas calentitas. Por ejemplo, un pedazo de bizcocho recién sacado del horno, para mojar en una taza de leche con cacao… Tentador, ¿verdad? Pero un bizcocho tarda en prepararse normalmente alrededor de una hora, así que no nos sirve para antojos rápidos. ¿O sí? ¿Y si aceleramos las cosas haciendo una versión monodosis en el microondas? Si tenéis en casa un poco de compota de manzana (yo estuve en casa de mis suegros el otro día y volví con tres botes llenos) podéis preparar éste, que es muy parecido al que habíamos hecho de plátano y que además de ser sin gluten no lleva tampoco lactosa ni azúcar añadido.

Para hacerlo sólo necesitáis una cuchara o tenedor, una taza tipo mug y un microondas. Yo intenté prepararlo en un molde bajo porque se lo hice a los enanos para que lo compartieran y pensé que así les sería más fácil meter la cuchara y ya veis en la foto que se me fue un poco por fuera. Sí, ya sé que soy una vaga y que podía haber hecho otro y para colgar una foto más cuqui en el blog, pero decidí que así tiene un aspecto rústico estupendo y que lo rústico está de moda. Por cierto, a los niños les encantó. Y cuando digo que les encantó quiero decir que rebañaron con las cucharas hasta dejar el interior totalmente limpio y después la fierecilla cogió el molde, se lo llevó a la boca y empezó a roer los restos pegoteados en el exterior. No hay más que decir, ¿no?

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Bizcocho de arándanos (sin gluten)

Llevamos todo el verano comiendo frutos del bosque. Se ve que están de moda, porque ahora los hay en casi todos los supermercados y están mucho más baratos que antes. Y menos mal, porque el monstruito y la fierecilla son tan aficionados a ellos como yo… si los veis menos en el blog que antes no es porque me haya aburrido, ¡es porque los desayunamos o merendamos casi todos los días, solos o con yogur!

Pero como no hay que perder las buenas costumbres, aquí va una receta de bizcocho sin gluten de arándanos que, como (casi) todas las recetas de bizcochos, es facilísima de hacer. Además, podéis cambiarlos por frambuesas, moras o grosellas y utilizar fruta fresca o congelada.

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Bizcocho de manzana (sin gluten, sin lactosa y sin azúcar añadido)

Para endulzar bizcochos, tartas y demás postres sin añadir azúcar ni edulcorantes (no sé por qué, pero a los edulcorantes les tengo mogollón de manía) la mejor opción es utilizar fruta. La compota de manzana, por ejemplo, da un sabor sutil y además hace más jugosos los pasteles. El plátano maduro aporta un toque acaramelado a los dulces. Y las frutas deshidratadas (pasas, higos, dátiles, orejones…) son viejunas pero también nos pueden hacer un buen servicio.

Así que por aquí, que seguimos con el reto de #70DíasSinAzúcar (aunque tengo que confesar que el otro día, en un restaurante, tuve un momento de debilidad a la hora del postre), hemos decidido echar mano de la manzana para preparar un bizcocho que no lleva nada de azúcar añadido y, además, es sin gluten y sin lactosa. Saludable, rico, jugoso y fácil de hacer. ¿Se puede pedir más?

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