Panecillos con semillas de chía (sin gluten)

Cuando empezó el año en mi despensa había harina de trigo (normal, integral, de fuerza y con levadura), de centeno y de maíz, y también un paquete de maicena, y ya me parecía bastante desmadre. ¿Y desde que somos una familia sin gluten? Ahora tengo harina de maíz, de trigo sarraceno, de garbanzo, de arroz (normal e integral) y de tapioca, fécula de patata y maicena. ¡Ah! Y tres preparados comerciales: para repostería, para pan y para pan rústico. Sí, es una locura, ¡casi no caben! De hecho, el otro día se cayó un paquete y explotó en el suelo. Sin comentarios…

Así que, aunque tengo por costumbre traeros recetas sencillas y con ingredientes fáciles de encontrar, hoy me vais a permitir que saque a pasear media docena de mis harinas sin gluten para prepararle a mi monstruito unos bollitos de pan. Ya sé que los preparados comerciales son comodísimos (a mí con el Mix B de Schär y un poco de harina de trigo sarraceno me sale una masa de pizza estupenda), pero esta vez me apetecía hacer la mezcla en casa. Los panecillos están ricos y la miga sale esponjosa y jugosa. La corteza… pues es lo que veis en la foto. Bastante inexistente. Pero al monstruito le encantaron, ¡así que misión cumplida!

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Las 10 recetas más leídas de 2016

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“¡Ah, cómo hemos cambiado!”, decía aquella canción de los 90. Y sí, hemos cambiado muchísimo. La primera receta de este blog fueron unos cupcakes con montañas de buttercream de chocolate blanco, y en los siguientes meses se les unieron varios brownies, blondies, galletas y bizcochos bien cargaditos de mantequilla y azúcar. Recetas estupendas todas… pero no el tipo de repostería que me gusta hacer ahora.

Porque ahora que tengo que alimentar a un monstruito y a una fierecilla me preocupo mucho más del valor nutricional de lo que horneamos en casa. Y no voy a dejarlos sin dulces, pero sí voy a intentar que sean integrales y que tengan menos azúcar y más fruta fresca entre sus ingredientes. Y eso no significa que de vez en cuando no nos demos un homenaje, pero incluso con ellos podemos buscar muchas veces una opción más razonable, como demuestra el top 3 de las recetas más leídas este año. Ah, ¿que no sabéis aún cuáles son las recetas más visitadas de 2016? Pues leed y salid de dudas…

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Scones de queso

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Antes de que los británicos se pongan en serio con el Brexit y nos dejen abandonados llevándose con ellos el té, la mermelada de ruibarbo y los coches con el volante a la derecha, yo voy a aprovechar y sacarle partido a todas las cosas maravillosas que han aportado a mi vida como repostera. Las recetas de Jamie Oliver, por ejemplo. Las temporadas pendientes que aún tengo que ver del Great British Bake Off, que es uno de mis concursos televisivos favoritos. Los crumbles (aún no hemos hecho ninguno en el blog, pero todo se andará). ¡Y los scones!

¡Hace dos años que no cuelgo en el blog una receta de scones! No sé por qué los tengo tan abandonados, porque me encantan y son muy fáciles de hacer. De hecho son tan sencillos que esta vez no sólo tuve la inestimable ayuda del monstruito: también la fierecilla, que aún no ha cumplido dos años, nos echó una mano ayudando a poner los ingredientes en el bol, revolviendo y cortando la masa con el cortapastas. Vale, sí, cuando acabamos parecía que había estallado un saco de harina en la cocina, pero ellos se quedan tan contentos y tan satisfechos que compensa.

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Rollitos de canela (la versión de Nigella)

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Ya sabéis que soy una obsesa de la canela, en general, y de los rollitos de canela, en particular. Voy por las cafeterías pidiéndolos como una loca, los hago en casa, busco nuevas recetas que añadir a mi colección… De hecho, en el blog teníais ya la versión holandesa (los Zeeuwse Bolussen) y la sueca (los Kanelbullar), y hoy se une ésta, la versión de Nigella Lawson, que se supone que es de origen noruego y que está tan espectacularmente rica como las otras dos.

Es la primera receta que hice en mi vida de rollitos de canela y vuelvo a ella de vez en cuando. Es un poco particular: en lugar de hornearse separados, los bollos se ponen sobre una base de masa y se cocinan como si fuesen un bizcocho, que luego se parte con la mano (o con cuchillo, claro, pero eso es menos divertido). Aviso a navegantes: la masa es una mala perra, pegajosa y poco dispuesta a colaborar… ¡pero el esfuerzo vale la pena!

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Bollitos tiernos de aceite de oliva

bollitos semidulces

Como tenía un montón de levadura fresca después de haber hecho mi flamante roscón de Reyes (sobre todo porque hubo un pequeño incidente y tuvimos que bajar a reponer ingredientes) y, sorprendentemente, algo de tiempo libre, decidí hacer pan. Bueno, bollos: bollos tiernos, suaves, riquísimos, perfectos para comer así tal cual, para rellenar (como aquellas míticas mediasnoches de los cumpleaños ochenteros) o para tostar y disfrutar con mantequilla y mermelada.

En realidad, la experta en esta receta es mi amiga Marie Noire, que los borda, pero los míos quedaron más que dignos y en casa todo el mundo se los comió muy felizmente. Además, se hacen con aceite de oliva, así que son sin lactosa y un pelín más sanos. Y, obviamente, si no tenéis levadura fresca, ¡se pueden hacer con levadura seca de panadería!

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