Mermelada de fresas y semillas de chía

¡Fresas! Me paso todo el año esperando a que llegue la temporada y en estos tres mesecillos me como todas las que puedo. Supongo que por eso mi media naranja, cuando el otro día se iba de recados y le pedí que me comprase unas pocas, me trajo a casa una bandeja de kilo y medio. Pero había más fruta en casa, a los niños no les entusiasman y tenía miedo de que se me pusiesen malas, así que decidí separar medio kilo y hacer un poco de mermelada.

Y como sigo con mi cruzada “más fruta y menos azúcar” decidí hacer un experimento que había visto algunas veces en Internet: sustituir parte del azúcar de la mermelada por semillas de chía, que como ya hemos comentado alguna vez se vuelven blandas y gelatinosas al mojarse. A nosotros nos encantó el resultado, aunque es cierto que (obviamente) sabe menos dulce de lo habitual. Probad y ya me diréis, ¡yo pienso repetir!

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Postre de chía y kiwi

chia-kiwi

Aquí en mi tierra estamos en época de kiwis, y eso significa que cuando vamos a casa de los abuelos no sólo volvemos con la tradicional docena (y media) de huevos que mi suegra nos da en cada visita, sino que ahora nos traemos también una bolsa de kiwis. Nos vienen estupendamente, porque la fierecilla y yo los desayunamos casi todos los días, pero me apetecía probar a hacer algo distinto con ellos.

También tenía ganas experimentar con las semillas de chía, ahora que he descubierto que las venden en el supermercado. El caso es que hace tiempo que veo en internet recetas de chia pudding, una receta que se está poniendo muy de moda en Estados Unidos y que consiste simplemente en mezclar las semillas con leche o bebida vegetal, frutas o cacao. Si la empapas y la dejas reposar, la chía adquiere una textura gelatinosa, así que en cinco minutillos (lo que se tarda en triturar el kiwi y mezclarlo todo) consigues un postre rico, saludable y original.

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Desayuno de avena con frutas (overnight oats)

overnight oats

Si os pasa como a mí, que madrugáis tanto que parte del desayuno lo tenéis que tomar en el trabajo, os va a encantar esta receta, porque se prepara en un par de minutos y se puede llevar a cualquier parte. Los overnight oats son copos de avena que se preparan dejándolos a remojo toda la noche en una mezcla de leche y yogur, a los que se pueden añadir frutas, semillas, frutos secos y otros cereales. Son la versión estadounidense (y vaga) de las tradicionales gachas de avena británicas (porridge), pero aquí no hay ni que cocinarlas: se mezcla todo el día anterior, se mete en la nevera y listo. Por cierto, la única traducción que he encontrado de overnight oats es “copos de avena remojados”, que a mí me suena a “perro peludo abandonado bajo la lluvia”, así que me he tomado la libertad de rebautizarlos así. Proactiva que es una.

Otra cosa: las semillas de chía. Seguro que habéis oído hablar de ellas: que si son un “superalimento”, que si adelgazan, que si curan el cáncer, que si son milagrosas, que si caminan sobre las aguas… Bobadas. Son semillas, y como todas las semillas, son una buena fuente de fibras, vitaminas y minerales (por eso a mí me gusta ponerlas en mis recetas), pero ya está. Lo que las hace especiales es que si las dejas unas horas a remojo, se vuelven gelatinosas y hacen más cremoso nuestro desayuno de copos de avena. En todo caso, si no os resultan fáciles de conseguir, preparad la receta sin ellas, que va a estar rica igual.

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