Mermelada de manzana y semillas de chía

Hace un montón de tiempo que no preparaba mermelada, pero es que tengo de proveedora oficial a mi suegra y, hay que reconocerlo, a ella le salen mucho mejor que a mí. En otoño nos regaló (entre otras muchas) media docena de botes de mermelada de higos es-pec-ta-cu-lar. ¿Y por qué me pongo entonces a hacerla yo? Buena pregunta.

Llevamos unos meses un poco desmadrados, entre dulces navideños, tartas de cumpleaños y postres de Carnaval, así que me pareció que era buen momento para probar esta mermelada de manzana y semillas de chía, con muuuuucho menos azúcar que la receta tradicional pero muuuuucho más interesante que la compota…

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Granola de quinoa y chocolate (sin gluten y vegana)

Tenía que empezar el año con una receta de cereales de desayuno. Ya me conocéis: uno de mis momentos preferidos de la semana es levantarme con calma el sábado y el domingo, preparar algo rico y disfrutarlo en familia. Traducción simultánea: “con calma” quiere decir que mis hijos se cuelan en mi cama y me obligan a salir a mí para esquivar sus guerras territoriales; “algo rico” significa un desayuno para los adultos y, normalmente, otro para ellos (que están obsesionados con los sándwiches de crema de cacahuete y plátano); y “disfrutarlo” significa intentar que la fierecilla, que come a una velocidad de vértigo, no me robe mi desayuno una vez que se ha terminado el suyo. Bueno, eso, lo que es una mañana tranquila y normal en una familia con dos niños pequeños.

Ésta versión sin gluten de la granola es muy fácil de hacer (trocear, mezclar, hornear y listo) y, como todas, está riquísima. Si no encontráis la quinoa inflada podéis sustituirla por arroz inflado (y el sirope de arce por miel). Se conserva sin problemas en un bote hermético y se puede tomar con leche, con yogur o, si no hay testigos que puedan juzgaros, a cucharadas desde el recipiente. ¡Perfecta para un tranquilo y normal desayuno del fin de semana!

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Granola de trigo sarraceno y almendras (sin gluten)

Con la granola nos pasó en casa lo mismo que con el muesli: nos encanta, así que encontrar una versión sin gluten (es decir, sin avena) era prioritario. Buceando por Internet encontré varias alternativas interesantes: con quinoa, con trigo sarraceno y, directamente, sólo con frutos secos y semillas. Como tenía medio kilo de granos de trigo sarraceno que compré hace meses aún sin estrenar, me pareció un momento estupendo para abrir la bolsa y empezar a darles uso antes de que caduquen.

Esta receta es muy fácil que hacer y el resultado es una granola muy crujiente, perfecta para tomar con yogur y frutas o simplemente con leche. Aguanta sin problemas dos o tres semanas cerrada si la guardáis bien cerrada en un recipiente hermético y es una alternativa sabrosa y saludable a los cereales comerciales, que ya sabéis que son una bomba de azúcar e hidratos refinados…

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Panecillos con semillas de chía (sin gluten)

Cuando empezó el año en mi despensa había harina de trigo (normal, integral, de fuerza y con levadura), de centeno y de maíz, y también un paquete de maicena, y ya me parecía bastante desmadre. ¿Y desde que somos una familia sin gluten? Ahora tengo harina de maíz, de trigo sarraceno, de garbanzo, de arroz (normal e integral) y de tapioca, fécula de patata y maicena. ¡Ah! Y tres preparados comerciales: para repostería, para pan y para pan rústico. Sí, es una locura, ¡casi no caben! De hecho, el otro día se cayó un paquete y explotó en el suelo. Sin comentarios…

Así que, aunque tengo por costumbre traeros recetas sencillas y con ingredientes fáciles de encontrar, hoy me vais a permitir que saque a pasear media docena de mis harinas sin gluten para prepararle a mi monstruito unos bollitos de pan. Ya sé que los preparados comerciales son comodísimos (a mí con el Mix B de Schär y un poco de harina de trigo sarraceno me sale una masa de pizza estupenda), pero esta vez me apetecía hacer la mezcla en casa. Los panecillos están ricos y la miga sale esponjosa y jugosa. La corteza… pues es lo que veis en la foto. Bastante inexistente. Pero al monstruito le encantaron, ¡así que misión cumplida!

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Mermelada de fresas y semillas de chía

¡Fresas! Me paso todo el año esperando a que llegue la temporada y en estos tres mesecillos me como todas las que puedo. Supongo que por eso mi media naranja, cuando el otro día se iba de recados y le pedí que me comprase unas pocas, me trajo a casa una bandeja de kilo y medio. Pero había más fruta en casa, a los niños no les entusiasman y tenía miedo de que se me pusiesen malas, así que decidí separar medio kilo y hacer un poco de mermelada.

Y como sigo con mi cruzada “más fruta y menos azúcar” decidí hacer un experimento que había visto algunas veces en Internet: sustituir parte del azúcar de la mermelada por semillas de chía, que como ya hemos comentado alguna vez se vuelven blandas y gelatinosas al mojarse. A nosotros nos encantó el resultado, aunque es cierto que (obviamente) sabe menos dulce de lo habitual. Probad y ya me diréis, ¡yo pienso repetir!

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