Magdalenas de naranja y almendras (sin gluten)

No es casualidad que las últimas magdalenas que colgamos en el blog fuesen de naranja y éstas también lo sean: quería enseñarle al monstruito que, con o sin gluten, podemos seguir con nuestras recetas tan contentos como antes. Por ahora lo de la dieta restringida lo lleva muy bien: en el cole le hacen menú adaptado pero similar al de los demás niños, en casa comemos todos lo mismo y él sólo tiene distinto el pan (y el drama ahí lo monta la fierecilla, que quiere el mismo pan que su hermano) y en la primera fiesta de cumpleaños a la que fue desde el diagnóstico había miles de cosas que podía tomar, así que se puso las botas, como siempre. ¡Esperemos que todo siga así de bien!

¿Y la receta de hoy? Pues es fácil de hacer, con ingredientes que se pueden encontrar en cualquier cocina y el resultado son unas magdalenas muy esponjosas que, si se guardan en un bote hermético, aguantan bien un par de días. Y ya otro día me pondré a investigar sobre las harinas sin gluten…

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Bizcocho de plátano en el microondas

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Los mug cakes (es decir, bizcochos preparados en tazas y cocinadas en el microondas) están llenos de ventajas. La principal es que te permiten disfrutar de un dulce en cuestión de minutos, que es una cosa estupenda cuando te da un antojo por la noche, mientras ves la tele, o cuando les has prometido a los monstruitos que si recogen todos los juguetes sin protestar y sin tirárselos a la cabeza el uno al otro les darás un premio.

La desventaja es que a veces explotan en el microondas (un día tuve un incidente terrorífico con un bizcocho de arándanos) y que no son muy elegantes. Crecen a lo loco para desinflarse después, suelen desbordar la taza y dejarla llena de chorretones y tienen ese aspecto triste de la repostería hecha al vapor. Pero a mis monstruitos les da igual: éste de plátano, sin gluten, sin lactosa y sin azúcar añadido, lo corté en pedacitos y lo repartí en dos boles. ¡Y tan contentos! ¡El próximo día seguro que recogen aún más rápido!

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Granola de canela y cardamomo

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El monstruito y yo intentamos hacer granola de crema de cacahuete. ¡Qué drama! La primera versión resultó un engrudo pegajoso, inmanejable e intragable. A la basura. La segunda tenía mejor pinta, pero se carbonizó en el horno en cuestión de minutos (un misterio digno de Cuarto Milenio, porque la temperatura estaba bastante baja y después del primer fracaso estábamos bastante pendientes de ella). A la basura también. Vamos, que llevábamos unos días desayunando muesli, que es muy sano y no requiere horneado.

Pero los fines de semana nos gusta mimarnos y preparar desayunos especiales, así que, inasequibles al desaliento, volvimos a la carga. Eso sí, con una nueva receta, muy fácil y muy rica, y con nuestros viejos amigos la canela y el cardamomo, que ya sabéis que funcionan muy bien juntos (¿alguien ha dicho kanelbullar?). ¡Y esta vez nos salió fenomenal!

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Granola de manzana

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Una cosa maravillosa de la granola es que puedes hacer mil versiones adaptándolas a tus gustos o, simplemente, a las cosas que tengas en la despensa. Puedes echar una mezcla loca de frutos secos y semillas o poner sólo uno o dos tipos de cada cosa e ir variando con cada remesa para disfrutar cada vez de un desayuno totalmente nuevo.

¿Y ésta, con manzana y especias? ¡Ésta está TAN RICA! La mejor manera de empezar el día… o de picotear a escondidas cuando no me ven los niños (¡porque si me ven, me piden!). La tengo guardada en un recipiente hermético y cada vez que paso cerca, si no hay testigos, me como un puñado. ¡Es un vicio!

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Barritas de avena con manzana y plátano

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¿No os dije que iba a buscar una receta de barritas de cereales que no fuesen una bomba azucarada? Pues aquí las tenéis: sabrosas, jugosas, integrales, veganas y sin azúcar añadido. Y sin embargo, son bastante dulces… ¿cuál es el secreto? Ninguno especial, sólo he echado mano de los sospechosos habituales en este tipo de recetas: compota de manzana, plátano y dátiles. Por cierto, ésta es la primera vez que los dátiles hacen su aparición en el blog (normalmente me los como sin más), pero me parece que van a convertirse en uno más de la familia. Eso sí, con sentidiño (como decimos en mi tierra), porque por mucha fruta que sean tienen entre un 60% y un 70% de azúcar…

Ya sabéis que las barritas las preparé principalmente para que el monstruito las lleve de merienda al cole y él, avezado pinche de cocina, está entusiasmado con ellas. Cuando no está intentando robar dátiles me las está pidiendo todo el tiempo. La receta es muy fácil de hacer: lo único que requiere una preparación previa es la compota, el resto sólo hay que trocearlo y revolverlo antes de ponerlo en una fuente y hornearlo. Además, se pueden congelar para ir consumiéndolas poco a poco. Vamos, ¡un puntazo!

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