Madeleines (sin gluten y sin lactosa)

En esta cocina ya hemos hecho alguna vez madeleines, esos delicados bizcochitos franceses que hicieron que a Marcel Proust le diese tal ataque de nostalgia que después de comerse uno acabó escribiendo más de 4.000 páginas de memorias noveladas en En busca del tiempo perdido (ya, una locura, pero recordad que en aquellos tiempos no había Facebook ni televisión y la gente aprovechaba mejor las horas muertas).

Esta versión sin gluten (y sin lactosa) mantiene la textura esponjosa de la receta original y su suave sabor a limón. Las madeleines son muy fáciles de hacer y están deliciosas, su única particularidad es que se necesita un molde concreto para hacerlas, pero podéis encontrarlos baratísimos en tiendas especializadas y en Internet, tanto de silicona como metálicos. ¡Y están tan ricas que vale la pena la inversión!

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Madeleines de té

madeleines de té

Lo mejor de la receta de las madeleines es que no sólo es muy fácil de hacer, sino que se puede dejar preparada del día anterior (y eso, además, hará que queden más esponjosas), y eso los hace los bizcochitos perfectos para hornear justo antes de que lleguen los invitados. Lo peor, es que de un día para otro dejan de ser unos tiernos pastelitos y se convierten en unas esponjas de corchopán, así que mi consejo es que os los comáis todos de golpe. ¡A lo loco!

La receta es (obviamente) muy parecida a la de las madeleines clásicas, con el añadido del en la masa, que se infusiona con la mantequilla para darles un toque sutil. Por eso hay que utilizar una variedad de té negro que tenga un sabor fuerte, o no se notará nada.

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Madeleines

madeleines

A los franceses hay tres cosas que se les dan fenomenal: las comedias, la repostería y los himnos nacionales. Maestros de los croissants y las crêpes, artistas de la crema pastelera y los macarons, genios de los brioches y las baguettes: dales un poco de mantequilla y un horno y conquistarán el mundo. ¿Y qué me decís de las madeleines? Estos bizcochitos con forma de concha, tiernos, exquisitos, son lo más delicado que podáis encontrar. Qu’elles sont délicieuses!

Sólo un apunte y ya os dejo con la receta (que además es facilísima): en los libros estadounidenses las madeleines, una vez horneadas, suelen tener la superficie plana, pero una madeleine francesa comme il faut tiene que tener un buen copete, como nuestras magdalenas de toda la vida. El truco para conseguirlo es hacer la masa con 12 horas de antelación y dejarla reposar en la nevera. Et voilà! (¡Eh! ¿A que tiene mucho mérito que haya sido capaz de escribir dos párrafos sobre madeleines sin mencionar a Proust para nada?)

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