Magdalenas de dátiles (sin gluten y sin azúcar añadido)

En casa estamos muy enganchados a los dátiles. Sí, son feúchos y viejunos, pero están riquísimos. Al monstruito le gustan tanto que el otro día intentó comerse un par a escondidas. Digo “intentó” porque pensó que si se comía uno entero nos íbamos a dar cuenta, así que mordió tres y los volvió a dejar, mordisqueados, en el recipiente. Después hizo lo mismo con media docena de rodajas de kiwi deshidratado. Todo muy sutil.

En fin, cuando no estoy escondiendo los dátiles de la gran mente criminal que tengo en casa, a veces los utilizo como ingredientes para recetas como la crema de cacao para untar, las trufas o estas magdalenas sin gluten, ricas, fáciles de hacer y sin azúcar añadido.

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Magdalenas sin gluten con pepitas de chocolate

Además de la maravillosa tarta de chocolate que nos comimos en casa, el monstruito me pidió que le hiciese magdalenas para repartir en el cole el día de su cumple. Él quería llevar las de naranja que hicimos el otro día, pero tiene una compañera alérgica a los frutos secos, así que optamos por un clásico que nunca falla: las magdalenas clásicas con pepitas de chocolate. Bueno, no tan clásicas: ¡ésta es mi primera incursión en el fascinante mundo de los preparados comerciales de harinas sin gluten!

Como nunca había horneado con este tipo de harinas, busqué una receta que pareciese razonable y que fuese fácil y rápida de hacer. La masa quedó mucho más líquida de lo que me esperaba (y de hecho en la primera hornada las pepitas de chocolate se hundieron miserablemente hasta el fondo de los moldes), así que confieso que no tenía mucha fe en ellas… ¡pero al meterlas en el horno crecieron como unas campeonas! La verdad es que son geniales: están ricas, esponjosas y si no me dicen nada no me entero de que son sin gluten. ¿Y el monstruito? ¡Feliz como una perdiz con sus magdalenas de cumpleaños!

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Magdalenas de naranja y almendras (sin gluten)

No es casualidad que las últimas magdalenas que colgamos en el blog fuesen de naranja y éstas también lo sean: quería enseñarle al monstruito que, con o sin gluten, podemos seguir con nuestras recetas tan contentos como antes. Por ahora lo de la dieta restringida lo lleva muy bien: en el cole le hacen menú adaptado pero similar al de los demás niños, en casa comemos todos lo mismo y él sólo tiene distinto el pan (y el drama ahí lo monta la fierecilla, que quiere el mismo pan que su hermano) y en la primera fiesta de cumpleaños a la que fue desde el diagnóstico había miles de cosas que podía tomar, así que se puso las botas, como siempre. ¡Esperemos que todo siga así de bien!

¿Y la receta de hoy? Pues es fácil de hacer, con ingredientes que se pueden encontrar en cualquier cocina y el resultado son unas magdalenas muy esponjosas que, si se guardan en un bote hermético, aguantan bien un par de días. Y ya otro día me pondré a investigar sobre las harinas sin gluten…

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Muffins de naranja (¡con una naranja entera!)

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No son las primeras magdalenas de naranja que hacemos en este blog (tenemos unas, estupendas, con semillas de amapola), pero sí son las primeras que tienen entre sus ingredientes una naranja entera. Y cuando digo entera quiero decir entera: con piel y todo. Bueno, las pepitas las tiré. Pero el resto, bien aprovechadito que está.

Es una receta genial: el color de los muffins es una locura, y son excepcionalmente jugosos y sabrosos. De hecho, escondimos un par de ellos en el armario de la cocina, guardados en un recipiente hermético, y nos olvidamos de ellos hasta dos días después. ¡Y seguían tiernos y esponjosos!

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Muffins de plátano y chocolate

166 - magdalenas de plátano y chocolate

Yo no sé a vosotros, pero a mí con estos calores veraniegos la fruta me pasa de “demasiado verde” a “prácticamente pocha” en un parpadeo. Incluso los plátanos, que en casa vuelan: el otro día me encontré con dos a punto de enarbolar la bandera blanca. ¿Y para qué son estupendos los plátanos muy maduros? ¡Para tartas, bizcochos y dulces en general!

Y no sé muy bien por qué, pero hace un millón de años que no preparaba muffins, y eso que son de mis cosas favoritas: tiras todo en un bol, revuelves un poco, repartes en los moldes y horneas un ratito. Más fácil, imposible, y además permiten todas las combinaciones del mundo. Hoy, plátano y chocolate. Mañana, ¡el mundo!

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