Muesli sin gluten

Una de las primeras cosas que tuvimos que repensar cuando nos dijeron que el monstruito es celíaco fue el tema de los desayunos. En casa, a diario, desayunamos muesli casero, y los fines de semana solemos tomar tostadas o sándwiches. Los fines de semana los solucionamos rápido comprando para él pan de molde sin gluten (algún día me animaré a hacerlo en casa… pero aún no me he puesto a ello) pero lo del muesli me dio más quebraderos de cabeza, porque no quería utilizar los preparados comerciales (cargaditos de azúcar y aceites vegetales de dudosa procedencia) pero al principio no tenía ni idea de qué utilizar para sustituir los copos de avena.

Por lo que he ido descubriendo, la avena es un tema controvertido en el mundo glutenfree. Hay países (como EEUU) donde, aunque tiene gluten, no la consideran dañina para los celíacos, pero por aquí la tendencia es más conservadora y opina que hasta que no haya más pruebas científicas hay que retirarla de la dieta. Me hizo falta bucear un poco en foros y webs de recetas sin gluten hasta encontrar algo para reemplazarla: los copos de quinoa. Son algo más pequeños, pero tienen un sabor tostado muy interesante y no son difíciles de encontrar en tiendas gourmet y de productos ecológicos. Hay también copos de mijo, pero son diminutos y se desmenuzan tanto que no los vi prácticos para mi muesli; lo que sí compro, y al monstruito le encanta, es mijo y arroz inflado. El resto de la receta no tiene mucha ciencia (corn flakes sin gluten, frutos secos, semillas y fruta deshidratada): yo os dejo aquí las proporciones que nos gustan a nosotros y vosotros id jugando con los ingredientes hasta encontrar vuestra propia receta perfecta.

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Muesli casero

muesli casero

Los cereales de desayuno son de las cosas más engañosas que te puedes encontrar en un supermercado. Las diferencias nutricionales entre unos cereales normales y otros supuestamente “de dieta” son ridículas (echad un ojo a esta comparativa); los que están dirigidos a niños son una bomba azucarada; y los enriquecidos con fibra suelen saber a cartulina. Y lo peor son los mueslis, que venden todo tipo de promesas crujientes y saludables pero, en su mayoría, están cargados de azúcares y grasas. Y además, a más supuesta salud, más precio. ¡Es una estafa!

Y después de este berrinche (digno de vieja loca rodeada de gatos), os ofrezco una solución: preparad vuestros propios cereales de desayuno. Si hace unos meses os expliqué cómo hacer granola, hoy os voy a contar cómo hacer muesli casero. Bueno, concretamente cómo hago yo el mío, porque en realidad el muesli consiste simplemente en una mezcla de copos de cereal, frutos secos y fruta deshidratada. Si os portáis bien, y utilizáis ingredientes sanos, tendréis un desayuno saludable. Si lo llenáis de virutas de chocolate y miel y os lo coméis con un yogur griego azucarado y media docena de galletas… ¡después no me vengáis llorando!

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