Blondie de zanahoria y tahini (sin gluten y sin lactosa)

Lo que diferencia a los brownies (y a sus primos rubios, los blondies) del resto de los bizcochos es que con ellos no intentamos que sean esponjosos: intentamos que sean densos y jugosos, pero no pesados ni mazacotes. Hay que buscar un pastel lleno de sabor, que se derrita en la boca, no un bloque macizo con tropezones de nueces. El truco para conseguirlo suele ser coger una cantidad muy loca de mantequilla y batirla bien con el azúcar para que coja aire, pero ¿y si no quieres usar una cantidad muy loca de mantequilla en tus postres?

Pues hay alternativas, y algunas de ellas son incluso saludables. En esta receta, por ejemplo, utilizamos tahini, que es simplemente una pasta que se hace con semillas de sésamo trituradas y que la mayoría de la gente usa sólo para hacer hummus, pero que yo recomiendo muy mucho para experimentar en la repostería. Y utilizamos almendra molida. Y un poco de piña fresca. Y dos o tres cucharadas de sirope de arce para endulzar, que no son muchas pero se pueden aumentar si os parece necesario. Y zanahorias. Y unas pacanas, o cualquier otro fruto seco que os guste. Y si juntas todo esto acabas con un estupendo blondie de zanahoria y tahini (sin gluten y, ya que estamos, sin lactosa), poco habitual y de aspecto algo rústico, pero fabuloso para tomar solo o acompañado con un poco de helado de vainilla.

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Bizcocho de zanahoria y manzana

bizcocho zanahoria y compota

Que la zanahoria y la manzana son dos cosas que van bien juntas es un hecho. Ya lo demostramos aquí hace unos meses con unos gofres estupendos, y hoy os traigo una nueva receta para reforzar la teoría. Como todos los bizcochos, es muy fácil de hacer, y aunque el topping crujiente es opcional, os recomiendo el pequeño esfuerzo extra, porque le da un punto muy interesante.

Si no encontráis pacanas, podéis sustituirlas por nueces normales. La verdad es que es una pena que las vendan en tan pocos sitios (yo las suelo comprar en establecimientos especializados en comida estadounidense y en Navidad los hay también en algún hipermercado), porque son un fruto seco bien interesante. En fin, ¡con ellas o sin ellas este bizcocho está riquísimo!

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Muffins de batata

muffins de batata

Me encanta hacer muffins y magdalenas. La mayoría de las recetas son sencillísimas (mezclas los ingredientes sólidos por un lado, los líquidos por otro, remueves un poco, horneas et voilà!) y admiten todo tipo de combinaciones. Hay versiones chocolatosas, veganas, integrales, llenas de fruta y con sorpresa dentro. Y si te has levantado con el día cuqui, les pones un sombrero de buttercream y los conviertes en un cupcake.

¿Y por qué os cuento todo esto? Porque a vosotros no os gustan nada. Por lo menos los que hago yo: preparo un brownie y se disparan las visitas; preparo unos muffins… y nada. La típica planta rodadora de película del Oeste. Pero me da igual: ésta es mi cocina diminuta y hago lo que me gusta a mí. Como estos muffins de batata, otoñales de todo y que en casa nos estamos comiendo entusiasmados.

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Galletas de chocolate blanco y nueces

galletas chocolate blanco y nueces

Galletas de chocolate blanco y nueces. ¿Hay algo más que decir? Creo que hoy podría dejarme de literatura y repetir una y otra vez esas seis palabras… ¡si con eso no os convenzo de que esta receta es espectacular, no sé cómo hacerlo!

Hago estas galletas de vez en cuando (la última vez, este verano para un brunch familiar), pero hasta ahora siempre nos las comíamos antes de que me diese tiempo a hacer la foto. Esta vez, escondí el plato y esperé a que los monstruitos estuviesen durmiendo la siesta (la pequeña aún no come dulces, pero el mayor salió tan goloso como sus padres…). No me preguntéis qué tal aguantan de un día para otro: ¡No lo sabemos! ¡Nunca aguantan tanto!

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Bizcocho de plátano

 

bizcocho de plátano def

Soy fan total de Jamie Oliver. Primero, porque en el tiempo que yo hago un huevo cocido él prepara un menú de dos platos y postre para una familia numerosa. Segundo, porque me fascina su método de deshuesar aceitunas (que consiste en darles un golpe a lo bestia con la parte inferior de un vaso, o del propio bote: tosco, pero eficaz). Y tercero, porque en lugar de utilizar su presencia en los medios para hacer de jurado borde en algún concurso de chefs, la dedica a luchar contra la obesidad infantil y la comida basura.

Así que si Jamie dice que hoy es el Food Revolution Day, yo me apunto sin pensarlo dos veces. Y os recuerdo a todos que la obesidad infantil es cada vez más común; que el sobrepeso lleva asociados otros problemas de salud que no son ninguna broma (como la diabetes); que no hace falta perder horas en la cocina para comer sano y rico; y que siempre es mejor la repostería casera que la industrial. Así que ¿qué tal un estupendo bizcocho de plátano para empezar con buen pie el fin de semana?

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