Granola de quinoa y chocolate (sin gluten y vegana)

Tenía que empezar el año con una receta de cereales de desayuno. Ya me conocéis: uno de mis momentos preferidos de la semana es levantarme con calma el sábado y el domingo, preparar algo rico y disfrutarlo en familia. Traducción simultánea: “con calma” quiere decir que mis hijos se cuelan en mi cama y me obligan a salir a mí para esquivar sus guerras territoriales; “algo rico” significa un desayuno para los adultos y, normalmente, otro para ellos (que están obsesionados con los sándwiches de crema de cacahuete y plátano); y “disfrutarlo” significa intentar que la fierecilla, que come a una velocidad de vértigo, no me robe mi desayuno una vez que se ha terminado el suyo. Bueno, eso, lo que es una mañana tranquila y normal en una familia con dos niños pequeños.

Ésta versión sin gluten de la granola es muy fácil de hacer (trocear, mezclar, hornear y listo) y, como todas, está riquísima. Si no encontráis la quinoa inflada podéis sustituirla por arroz inflado (y el sirope de arce por miel). Se conserva sin problemas en un bote hermético y se puede tomar con leche, con yogur o, si no hay testigos que puedan juzgaros, a cucharadas desde el recipiente. ¡Perfecta para un tranquilo y normal desayuno del fin de semana!

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Pan sin gluten con frutos secos y semillas


Gentes, no me diréis que no han sido un par de meses interesantes. Diez semanas en las que, además de tener la limitación de tener que cocinar sin gluten, nos hemos unido al reto #70DíasSinAzúcar y hemos preparado sólo recetas sin azúcar añadido. Y hemos demostrado que hay vida más allá de la macedonia de frutas, preparando batido, bizcocho, tortitas, trufas, crackers, magdalenas, gofres, helado y gachas. A partir de ahora volveremos a las cantidades moderadas de azúcar. Mientras, aquí os dejo la última receta del reto. Pan sin gluten. Mi nueva bestia negra.

Porque a la masa de pizza ya le he pillado el punto (si os portáis bien os cuento algún día cómo la hago), pero al pan-pan todavía no. Al monstruito le da igual, que él es muy agradecido y se come muy contento sus panes industriales, pero yo quiero hacer cosas muy ricas, saludables y caseras para él. ¡Y voy mejorando! Este pan que os traigo hoy, cargadísimo de frutos secos y semillas, es genial para unas tostadas mañaneras y está delicioso con queso o, simplemente, con aceite y tomate. La miga es muy densa, por lo que recuerda un poco a los panes alemanes de centeno. ¡Sin gluten, pero con mucho sabor!

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Tarta de chocolate y pistachos (sin gluten)

162 - tarta de chocolate y pistachos

A veces hacemos cosas sanas… y a veces hacemos tarta de chocolate. Ésta, sin gluten, es densa y jugosa, con un sutil sabor a tostado (que le dan los pistachos) y un ganache por encima para darle un toque de glamour. Si queréis, podéis servirla con una bola de helado de vainilla, o un poco de nata montada… Sí, serán medio millón de calorías, ¡pero serán unas calorías deliciosas!

Eso sí, os recomiendo encarecidamente que, si podéis, compréis los pistachos ya pelados, porque aquí una servidora se pasó media hora pelándolos y acabó con ampollas en las yemas de los dedos. ¡Ay, la dura vida de la repostera! También os vendrá bien una batidora de vaso, o un robot de cocina, para picarlos e ir batiendo los ingredientes. ¡Luego no digáis que no os avisé!

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Tarta de zanahoria, naranja y pistachos

tarta de zanahoria naranja y pistachos

Mi fierecilla estuvo de cumpleaños. Jo. Nació ayer, y de repente ya tiene un año. A este paso, se nos va a ir a la Universidad antes de verano. Sí, ya sé que estoy dramatizando, pero no sé en qué momento pasó de ser una recién nacida a ser un terremoto con chicho y dientes que se arrastra por el pasillo como si fuese un zombie sediento en busca de… bueno, de talones, a los cerebros aún no llega. Todo se andará.

Aprovechando que aún no habla (ni come pasteles) decidí elegir yo su tarta. Como mi madre lleva desde enero quejándose de que su tarta de cumpleaños salió demasiado pequeña (yo opino que simplemente estaba muy rica y por eso nos la comimos tan rápido), hice una de zanahorias, que ya sabéis que le encantan, para compensar. ¡Pero no es la típica carrot cake estadounidense, sin más! Ésta tiene un toque exótico: pistachos, naranja, miel y tahini. No es la receta más fácil del mundo, pero el esfuerzo vale la pena: ¡está riquísima!

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