Queso fresco casero

Hace medio millón de años me apunté con dos amigas a una clase de hacer queso. Nos explicaron los conceptos básicos y además hicimos un queso fresco, y me pareció todo tan divertido que, si no fuese porque lo de conseguir cuajo me resultaba un poco complicado, me hubiese puesto a hacer quesos como loca nada más salir de la clase.

Y así estuve hasta el verano pasado… cuando descubrí que en realidad no necesitas cuajo para hacer queso fresco: puedes prepararlo con zumo de limón o yogur y leche fresca pasteurizada (de la que venden en la zona de refrigerados en los supermercados). Hay varias maneras de hacerlo, yo os voy a contar la que, para mi gusto, da mejor resultado: Un microondas (o un cazo) y un molde (los venden baratísimos en internet, pero se puede sustituir por un colador o un paño fino) son el sofisticadísimo equipamiento que vamos a utilizar.

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Magdalenas de arándanos y mascarpone (sin gluten)

Yo es que tenía un poco de mascarpone en la nevera. No, no iba a hacer tiramisú, estaba probando a hacer un nuevo tipo de cobertura de queso para las tartas (experimento fallido, por cierto). Y aunque me encanta el mascarpone (tostada de pan + mascarpone + frutos rojos = desayuno delicioso), pensé que si no le daba alguna salida se me iba a poner malo.

Además, me encantan los postres con arándanos. Primero, porque su sabor ácido combina genial con el sabor dulce de los pasteles, y segundo, porque me gusta ver como chisporrotean y van explotando en el horno al calentarse. Así que cuando encontré una receta que combinaba los arándanos con el mascarpone vi clarísimo que era una señal del cielo repostero: sin perder tiempo, puse a los oompa loompas a trabajar y en un periquete teníamos media docena de esponjosas magdalenas.

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Flan de queso (sin horno)

Hoy toca una de esos postres super fáciles que se preparan en diez minutos y no requieren ni habilidad, ni horno, ni casi nada: flanes de queso. Cinco ingredientes e instrucciones que cabrían en un tweet de los de antes: mezclamos, calentamos, al molde y a la nevera. Tengo la receta apuntada en una libreta desde hace mil años, supongo que me la pasó alguna amiga pero la verdad es que a estas alturas no sé ni de dónde salió…
Y sí, ya sé que en plena ola de frío apetece más un chocolate caliente que un flan fresquito, pero tenía un sobre de cuajada a punto de caducar y me da mucha rabia tirar comida. ¡Y como están tan ricos, en casa no se quejó nadie!

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Tarta de zanahoria con almendras (sin gluten)

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Cosas que he aprendido sobre el cine desde que soy madre:

  • Alien es, en realidad, una alegoría poco sutil sobre el embarazo y el parto.
  • El guion de Gremlins seguramente lo escribió un profesor de educación infantil.
  • Y el de El muñeco diabólico, probablemente, un padre que tenía en casa un juguete de esos de pilas y luces que se encienden solos, de repente, sin que haya nadie cerca.
  • Las películas de Wes Craven no tienen nada que hacer frente a los cuentos infantiles tradicionales. Pesadilla en Elm Street no es ni la mitad de terrorífica que la historia de los cabritillos y el lobo, especialmente cuando la cuenta mi monstruito, que se lía haciendo las voces y convierte a los cabritillos en media docena de inquietantes seres con personalidad múltiple.
  • Como bien nos ha enseñado el cine oriental de las últimas décadas, de noche no hay nada más terrorífico que un niño pequeño paseando solo por el pasillo.

Por cierto, la fierecilla acaba de cumplir dos años. Como aún no tiene criterio para pedir su propia tarta (o sí, pero habla como los minions y le entendemos casi nada), elegí yo la receta. Tarta de zanahoria y almendras. Sí, es ya la tercera receta de tarta de zanahoria que tenemos en el blog (aquí y aquí están las dos anteriores) pero ¿qué queréis que os diga? ¡Nos ENCANTAN las tartas de zanahoria!

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Tarta de queso, chocolate y café

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Si seguís este blog habitualmente ya sabréis que mi madre está de cumpleaños en enero y que le encantan las tartas de queso y las tartas de café y chocolate. Y como mi madre mola mucho, pues este año he decidido esmerarme y prepararle una tarta de queso con café y chocolate. También le gustan las tartas de zanahoria, pero no sé cómo voy a hacer el año que viene para combinarla con el queso, el café y el chocolate… En fin, tengo 364 días para tramar algo, ¡alguna idea se me ocurrirá!

Volviendo a la receta, las tartas de queso se dividen en dos grupos: las que te complican mucho la vida (con claras a punto de nieve y baños maría cuando vas a hornearlas) y las que son tremendamente fáciles y además puedes dejarlas hechas el día antes. Ésta es del segundo grupo.

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