Muffins de plátano y espinacas

muffins de plátano y espinacas

Hay una especie de ley no escrita en el mundillo de los blogs culinarios que dice que en el Día de San Patricio (patrón de Irlanda) una sólo puede cocinar cosas con Baileys, cosas con Guinness o cosas de color verde. ¿Yo? Bueno, yo no tengo Baileys en casa. Sí tengo un par de recetas muy interesantes de pan de cerveza negra, pero ando muy liada últimamente para hacer pan (así que si os apetece hacer algo con Guinness os recomiendo que echéis un ojo a esta receta de tarta de Guinness y chocolate, que está de muerte). Eso sólo nos deja la repostería verde, ¿no?

Pues más verde, imposible: ¡muffins de plátano y espinacas! Sí, ya, últimamente estoy desmadrada con los ingredientes, pero después de ver que el brownie con alubias sale tan rico, me atrevo con todo. A los cobardes os diré que saben simplemente a magdalenas de plátano y canela, las espinacas se ven pero no se notan. A los veganos, os cuento que estos muffins no llevan huevos ni mantequilla, y la leche se puede sustituir sin problemas por bebida vegetal. A los que tenéis niños, haced como yo: convencedles de que son unos muffins de monstruos (nota mental: apuntar esta receta para Halloween) y que son lo más molón del mundo (teníais que ver a mi enano gritando por el pasillo: “¡Mira, papá, hicimos magdalenas verdes, estamos muy locos!”). Y a los irlandeses… ¡feliz Día de San Patricio!

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Tarta de Guinness

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Sí, ya sé que últimamente parece que no preparo más que tartas, pero sólo soy una víctima de las circunstancias. Primero tuve que hacer una para el Día de Pi, luego otra para el cumpleaños de mi monstruito y ésta la preparé para un cumpleaños de hombretones (a saber: mi media naranja y uno de nuestros mejores amigos). Prometo hacer propósito de enmienda y pasarme un par de meses sin hacer ninguna.

En todo caso, ésta es fantástica. A diferencia de otras tartas de Guinnes que he probado por ahí, el bizcocho no es nada denso, sino que es muy esponjoso (de hecho, la tarta creció tanto en el horno que casi se me desborda del molde), y la cobertura de queso también es más ligera de lo habitual, porque lleva nata en lugar de mantequilla. Vamos, que éste es uno de esos pasteles que se te derriten en la boca. Llevaba un año prometiendo que iba a hacer esta tarta, las expectativas estaban por las nubes… y aunque salió una tarta lo suficientemente grande para alimentar a un ejército, nos comimos la mitad de una sentada. ¿Hay algo más que decir?

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