Magdalenas de dátiles (sin gluten y sin azúcar añadido)

En casa estamos muy enganchados a los dátiles. Sí, son feúchos y viejunos, pero están riquísimos. Al monstruito le gustan tanto que el otro día intentó comerse un par a escondidas. Digo “intentó” porque pensó que si se comía uno entero nos íbamos a dar cuenta, así que mordió tres y los volvió a dejar, mordisqueados, en el recipiente. Después hizo lo mismo con media docena de rodajas de kiwi deshidratado. Todo muy sutil.

En fin, cuando no estoy escondiendo los dátiles de la gran mente criminal que tengo en casa, a veces los utilizo como ingredientes para recetas como la crema de cacao para untar, las trufas o estas magdalenas sin gluten, ricas, fáciles de hacer y sin azúcar añadido.

Sigue leyendo

Helado de piña y fresa (vegano y sin azúcar añadido)

La gente que dice que no le gusta la fruta se merece una colleja. Bueno, no, porque la violencia es cosa fea, ¡pero no me digáis que no es para desesperarse! Hay tropecientos tipos de fruta, que además van cambiando a lo largo del año para que no nos aburramos, y millones de formas de prepararla. Yo entiendo que si sólo comes plátanos y bebes zumos de naranja de tetrabrick (por cierto, recordatorio: los zumos NO equivalen a una pieza de fruta) acabes hasta el moño, pero ¿y si la sirves en forma de batidos, compotas, polos, bocadillos, ensaladas…?

Y con los niños, lo mismo: si les das siempre una manzana cortada en gajos van a aborrecerla (y pongo este ejemplo porque el 90% de las veces que un menú escolar pone “fruta” de postre quiere decir “manzana en gajos”). Si la disfrazas o la promocionas con un poco de cariño les va a resultar mucho más apetecible. Los míos, por ejemplo, se volvieron locos con este helado casero, preparado con sólo dos ingredientes: piña y fresa.

Sigue leyendo

Gachas de quinoa (porridge)

Un desayuno que me hago yo a veces y que me encanta son las gachas de avena, el mítico porridge inglés que desayunan siempre los protagonistas de los libros de Enid Blyton. Si las sirves así, sin más, son una cosa fea y tristona, pero si les das un poco de vidilla (fruta troceada, cacao en polvo, sirope, dátiles, crema de cacahuete…) se vuelven un plato lleno de posibilidades. ¿El problema? El gluten. ¡Con lo que le gusta al monstruito robarme parte de mi desayuno cuando es distinto al suyo! Si los dos tenemos tostadas, o sándwich, no hay problema, pero si cada uno tiene una cosa diferente le encanta comerse un poquito del mío. Así que tuve que buscar una versión sin gluten.

Tras preguntar a San Google, la sustituta de la avena estaba clara: la quinoa. No tiene un sabor tan suave como el de la avena, pero con los ingredientes adecuados es una alternativa estupenda. Tenemos dos opciones: utilizar el grano entero o cocinarla directamente en copos. Si elegimos por los copos, las gachas se preparan en cinco minutos, que es una ventaja importante para los días que vamos con prisas o nos levantamos muy hambrientos. Si usamos los granos de quinoa enteros, hay que dejarlos cocer un cuarto de hora, que es más rollo, pero también es cierto que son mucho más baratos que los copos. Yo suelo usar copos de quinoa, porque la textura se parece más al porridge clásico. ¡Ya me contaréis qué hacéis vosotros!

Sigue leyendo

Gofres de chocolate y plátano (sin gluten y sin azúcar añadido)

Hoy voy a ser muy breve: Gofres. Chocolate. Plátano.

Si los últimos gofres que hicimos sabían a sano, éstos saben simple y llanamente a chocolate. Y aunque ya sé que con eso ya está todo dicho, y que debería pasar simplemente a la receta, me vais a permitir señalar que, además, son sin gluten y, siguiendo con nuestro reto #70DíasSinAzúcar, sin azúcar añadido. Y fáciles de hacer. Y se pueden congelar, para tenerlos listos cuando os apetezca un desayuno especial pero no tengáis mucho tiempo para prepararlo. Y con esto, sin entreteneros más, pasamos a la receta…

Sigue leyendo

Galletas saladas de harina de garbanzos (veganas y sin gluten)

Una de las cosas que más les gustan a mis niños son las “salsitas”, palabra con la que designan todas las cosas untables que llevamos a la mesa: hummus de todas las texturas y colores, patés vegetales varios, quesos, cremas de frutos secos o de chocolate… Si pueden hacer barcos con pan o con palitos de zanahoria, les vale. Así que el otro día decidí aprovechar que aún tenía en casa harina de garbanzos de la que molí para hacer las últimas galletas y preparar unos crackers sin gluten para darle una alegría al monstruito.

Los niños vinieron muy contentos a ayudarme con la masa. Yo pensé que al ser una receta muy fácil, y además vegana (vamos, que no había riesgo de intoxicación si se comían la masa cruda), no había posibilidad de drama culinario. ¡Error! ¡Con un monstruito y una fierecilla siempre hay posibilidad de drama culinario! Esta vez aprovecharon que salí medio segundo de la cocina para mejorar la receta añadiendo “un poquito más” de bicarbonato. Tuvimos que tirarlo todo y empezar de nuevo. Al final, con algo de retraso sobre el horario previsto, conseguimos docena y media de galletas crujientes, preparadas sólo con harina de garbanzos, aceite de oliva virgen, sal y hierbas aromáticas. ¡Perfectas para un poco de picoteo saludable!

Sigue leyendo