Tortitas veganas de arándanos

tortitas-veganas-de-arandanos

En casa nos encantan los desayunos. No sé si son la comida más importante del día o no, pero a diario los monstruitos y yo empezamos la mañana con una pieza de fruta y un buen bol de muesli, y los fines de semana subimos la apuesta cambiando el muesli por granola o alguna tostada de pan untado en crema de cacahuete, aguacate machacado o, simplemente, con aceite de oliva virgen y tomate. De hecho, nos gustan tanto que a veces pasamos algunos desayunos a la hora de la cena, como los gofres (que les encantan) y, últimamente, las tortitas.

Ésta es la primera receta vegana de tortitas que pruebo y, aunque confieso que al principio no tenía mucha fe en algunos de los ingredientes, están tan ricas y tan esponjosas como las de siempre, así que repetiremos. Llevan harina integral y fruta fresca, y sólo una cucharadita de azúcar para toda la masa. Perfectas para el desayuno, la merienda… ¡o la cena!

Sigue leyendo

Anuncios

Gofres de avena y zanahoria (sin gluten)

gofres-de-avena-y-zanahoria

Hablemos de la avena. Bueno, no, no hablemos, porque os iba a soltar la típica charla de lo estupenda que es la avena, sanísima y llena de propiedades, pero resulta que aquí una servidora no es nutricionista y, por tanto, no me siento cualificada para hacer este tipo de afirmaciones. Me limitaré a recomendaros que le preguntéis a alguien más formado que yo. ¡Vais a alucinar!

Y yo, que antes pensaba que los copos de avena eran una comida para viejecitos desdentados y desayunos británicos, estoy enganchada, porque he descubierto que vale para casi todo: bizcochos, muffins, barritas de cereales, mueslis y granolas… Incluso gofres, facilísimos de hacer y una de las cenas favoritas de mis enanos. Por cierto, ¿os he dicho ya que no tienen azúcar añadido?

Sigue leyendo

Tarta de queso, chocolate y café

tarta-de-queso-chocolate-y-cafe

Si seguís este blog habitualmente ya sabréis que mi madre está de cumpleaños en enero y que le encantan las tartas de queso y las tartas de café y chocolate. Y como mi madre mola mucho, pues este año he decidido esmerarme y prepararle una tarta de queso con café y chocolate. También le gustan las tartas de zanahoria, pero no sé cómo voy a hacer el año que viene para combinarla con el queso, el café y el chocolate… En fin, tengo 364 días para tramar algo, ¡alguna idea se me ocurrirá!

Volviendo a la receta, las tartas de queso se dividen en dos grupos: las que te complican mucho la vida (con claras a punto de nieve y baños maría cuando vas a hornearlas) y las que son tremendamente fáciles y además puedes dejarlas hechas el día antes. Ésta es del segundo grupo.

Sigue leyendo

Postre de chía y kiwi

chia-kiwi

Aquí en mi tierra estamos en época de kiwis, y eso significa que cuando vamos a casa de los abuelos no sólo volvemos con la tradicional docena (y media) de huevos que mi suegra nos da en cada visita, sino que ahora nos traemos también una bolsa de kiwis. Nos vienen estupendamente, porque la fierecilla y yo los desayunamos casi todos los días, pero me apetecía probar a hacer algo distinto con ellos.

También tenía ganas experimentar con las semillas de chía, ahora que he descubierto que las venden en el supermercado. El caso es que hace tiempo que veo en internet recetas de chia pudding, una receta que se está poniendo muy de moda en Estados Unidos y que consiste simplemente en mezclar las semillas con leche o bebida vegetal, frutas o cacao. Si la empapas y la dejas reposar, la chía adquiere una textura gelatinosa, así que en cinco minutillos (lo que se tarda en triturar el kiwi y mezclarlo todo) consigues un postre rico, saludable y original.

Sigue leyendo

Napolitanas de chocolate (con masa de hojaldre casera)

napolitanas-de-chocolate
La culpa de todo fue del Great British Bake Off, que es un concurso maravilloso de la BBC donde una docena de británicos con pinta de ser gente de lo más normal hacen auténticas proezas reposteras como si tal cosa. Croque-en-bouches, macarons, tartas sacher… ¡hasta masa filo! Y son gente tan sencilla, y hacen que todo parezca tan fácil, que yo me crecí. Y decidí que si ellos son capaces de hacer el hojaldre tan alegremente, yo también podía. ¿Y sabéis una cosa? No, no puedo.

La teoría no es difícil, pero se ve que algo no hice bien durante el amasado, porque en el paso final te tiene que quedar un cuadrado de masa y yo tenía más bien un rectángulo mutante. Eso sí, yo seguí adelante con mi receta, porque con el trabajo que me había dado no iba a tirarlo todo y empezar de cero. Preparé con ella croissants y napolitanas, y os dejo aquí la receta de las segundas porque, la verdad, los primeros me salieron un poco tróspidos. No son las napolitanas más hojaldradas del mundo, pero estaban muy ricas y en casa me las celebraron mucho. De todas formas, no vuelvo a intentar hacer hojaldre. Primero, porque ahora estoy centrada en la repostería “saludable”, y esto es una bomba de mantequilla; y segundo, porque está claro que no es lo mío. ¡La semana que viene volvemos a las cosas integrales, sencillas y con ingredientes secretos y sanos!

Sigue leyendo