Batido de chocolate (sin azúcar añadido)

Que sepáis que durante las próximas semanas nos vamos a unir al reto #70DíasSinAzúcar, impulsado por SinAzucar.org, una web que me encanta en la que, a través de fotografías, se muestra la cantidad de azúcar que tienen distintos alimentos. Si no la conocéis, echadle un ojo: los carteles sobre alimentos “infantiles” o sobre productos salados son como para pensárselo dos veces antes de llenar el próximo carro de la compra. La iniciativa #70DíasSinAzúcar consiste, simplemente, en pasarse diez semanas sin tomar más azúcar que el propio de los alimentos. Y ojo porque eso no significa sólo dejar de lado las chuches y la bollería industrial, ni cambiar el azúcar por edulcorantes. ¿Qué hay que hacer? Pues lo de siempre: más mercado y menos supermercado. Más alimentos de toda la vida y menos productos procesados. Menos sabores artificiales y más reeducar el paladar para disfrutar de las cosas de verdad. Aquí y aquí tenéis un par de sitios con pistas y buenas ideas para evitar el azúcar innecesario de vuestras vidas.

Y como sigue haciendo un calor horroroso, vamos a empezar el reto con una receta tontísima pero que me vais a agradecer mucho: batido de chocolate. Seguro que la mayoría lo preparáis con helado, con Nutella o, directamente, con Colacao o Nesquick, pero ¿no preferís una versión sin azúcar añadido (y sin aceite de palma), que lo único que lleva para endulzarlo es una pieza de fruta y que se prepara en un par de minutos?

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Polos de piña, naranja y plátano

Empiezan los calores, así que no os extrañéis si de aquí a septiembre evito las recetas que requieren horno. Voy a pasarme los próximos meses con cositas que se puedan preparar en la nevera, en la sartén o sólo con la batidora, ¿vale?

El primer postre veraniego que os traigo son unos polos de fruta. Y nada más. No hace falta añadir ni zumos, ni azúcares, ni siropes: sólo piña y naranja para darle frescor y plátano para que tenga una textura cremosa. Se preparan en un periquete y son una manera genial de que los niños (¡y los adultos!) coman fruta.

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Tortitas fáciles sin gluten (con harina de arroz)

Como ya os he contado alguna vez, la cantidad de harinas y similares que tengo ahora en la despensa es una locura: de maíz, de arroz, de tapioca, de garbanzo, de trigo sarraceno… ¡y no olvidemos los preparados comerciales! Vivo en un estado de experimentación permanente, a veces con cierto éxito y a veces con resultados lamentables. Pero hay días en que a una le apetece ponerse en plan alquimista en la cocina… y hay días en que una sólo quiere desayunar unas tortitas.

Esta receta es el equivalente sin gluten a la receta de tortitas fáciles que teníamos ya en el blog, de hecho los ingredientes y las proporciones son parecidos. Me gustó mucho porque sólo lleva un tipo de harina (de arroz, que además es muy fácil de encontrar en el supermercado) y no requiere subir claras a punto de nieve ni esperar a que la masa repose. Mezclar, batir, cocinar, comer. Con ella salen unas tortitas jugosas, un poco como crepes gordechas: están muy ricas (en casa las engulleron como si no hubiese un mañana), pero ya sabéis que yo soy más de tortitas esponjosas. Así que… ¡seguiremos probando!

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Blondie de zanahoria y tahini (sin gluten y sin lactosa)

Lo que diferencia a los brownies (y a sus primos rubios, los blondies) del resto de los bizcochos es que con ellos no intentamos que sean esponjosos: intentamos que sean densos y jugosos, pero no pesados ni mazacotes. Hay que buscar un pastel lleno de sabor, que se derrita en la boca, no un bloque macizo con tropezones de nueces. El truco para conseguirlo suele ser coger una cantidad muy loca de mantequilla y batirla bien con el azúcar para que coja aire, pero ¿y si no quieres usar una cantidad muy loca de mantequilla en tus postres?

Pues hay alternativas, y algunas de ellas son incluso saludables. En esta receta, por ejemplo, utilizamos tahini, que es simplemente una pasta que se hace con semillas de sésamo trituradas y que la mayoría de la gente usa sólo para hacer hummus, pero que yo recomiendo muy mucho para experimentar en la repostería. Y utilizamos almendra molida. Y un poco de piña fresca. Y dos o tres cucharadas de sirope de arce para endulzar, que no son muchas pero se pueden aumentar si os parece necesario. Y zanahorias. Y unas pacanas, o cualquier otro fruto seco que os guste. Y si juntas todo esto acabas con un estupendo blondie de zanahoria y tahini (sin gluten y, ya que estamos, sin lactosa), poco habitual y de aspecto algo rústico, pero fabuloso para tomar solo o acompañado con un poco de helado de vainilla.

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Galletas de chocolate con harina de garbanzos (sin gluten y sin lactosa)

¡Hace un montón de tiempo que no hacíamos galletas! Y mira que son una cosa fácil y agradecida, sobre todo las de chocolate: mezclar ingredientes, hacer montoncitos, hornear de 10 a 15 minutos y listo. Hay mil versiones, incluso si estás limitada a las harinas sin gluten, y eso las convierte en una receta muy buena para experimentar, y ya sabéis que a mí me encantan los experimentos en la cocina. Y engañar a mis hijos.

En realidad no sé por qué me gusta tanto meter ingredientes secretos en mis dulces, porque mis niños, por lo menos por ahora, comen casi de todo. Desde que dejaron los purés y las papillas los hemos sentado a comer con nosotros con el mismo menú que los adultos, y lo mismo te comen una menestra que un pescado al horno. Las legumbres les entusiasman, pero ¿no dicen siempre los nutricionistas que deberíamos consumirlas más? Pues hala, al postre también. ¿Recordáis el brownie con alubias? Pues hoy, galletas con harina de garbanzos. Podéis comprarla ya preparada (la hay en algunos hipermercados y en tiendas de productos biológicos) o, si tenéis una buena picadora, molerla vosotros mismos en casa. Con ella conseguiréis una docena de cookies estilo americano maravillosas, crujientes por fuera y blanditas por dentro. ¡Éxito garantizado!

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