Brownie de chocolate con harina de teff (sin gluten y sin lactosa)

El teff es un cereal de grano pequeño y marrón, originario de Etiopía. Es un cereal sin gluten, rico en carbohidratos de liberación lenta, tiene un alto poder saciante y es rico en minerales. Por mi tierra lo venden (en forma de harina) en algunas herboristerías, hipermercados y tiendas de productos a granel, y aunque hay que pillarle el punto (confieso que mis dos primeros intentos de cocinar con teff acabaron en dramáticos fracasos), lo cierto es que le da un saborcillo tostado a las cosas y ofrece un aporte nutricional interesante.

¡Bueno, tampoco nos engañemos, que la receta de hoy no la he preparado precisamente por su valor nutricional! Hice este brownie porque venía a merendar a casa una amiga del monstruito y supuse que le gustaría (por cierto, si no encontráis harina de teff podéis sustituirla por harina de trigo sarraceno o de avena certificada sin gluten). Les encantó, claro: si les dejo, se lo comen entero y recién salido del horno.

Sigue leyendo

Anuncios

Granola de copos de quinoa y almendras (sin gluten)

A veces la gente me cuenta que ha hecho recetas de este blog (y eso es genial, porque para eso me puse a colgar recetas en Internet). A veces les salen bien, y entonces no pasa nada, pero otras veces no y me vienen a preguntar por qué a ellos no les salió como a mí. Hay muchos motivos por los que una receta puede no salir exactamente como esperamos: en recetas con frutas, por ejemplo, lo maduras que estén y cuánto zumo tengan influirá mucho en la masa, que harán más o menos líquida y que necesitará más o menos tiempo de horno para cuajar bien. Sustituir ingredientes o medirlos a ojo, que es un clásico, suele ser arriesgado (“Es que en vez de azúcar puse miel”. Chachi, pero la miel es líquida y carameliza en seguida, con lo que probablemente vas a acabar con un bizcocho quemado por encima y medio crudo por el centro). El tamaño del molde, los tiempos de reposo en las masas con levadura… ¡Incluso la marca de mantequilla! Cualquier cosa que parece una tontería puede afectar al resultado.

Y luego está el tema del horno. Ponerlo o no en modo ventilador puede suponer un cambio en veinte o treinta grados en la temperatura. Hay hornos que no calientan de manera uniforme, carbonizando las magdalenas del fondo y dejando sin hacer las que están junto a la puerta (¿sospechas que el tuyo es de ésos? Prueba el truco del pan de molde para confirmarlo). Y los marcadores de temperatura que incluyen suelen ser MUY poco fiables: si cocinas mucho a lo mejor te interesa invertir en un termómetro para horno. Yo al mío le tengo cogido más o menos el punto y ya sé que calienta más de lo que me dice, así que suelo ponerlo un poquito más bajo de lo que debería, y además estoy pendiente de la cocción y cuando un bizcocho o tarta se empiezan a tostar los cubro con papel de aluminio para que no se queme la superficie. Con las granolas, por ejemplo, ya he aprendido (tras varios fracasos) que en mi horno se cocinan en veinte minutos, y si las dejo más tiempo se queman irremediablemente. En resumen: que la repostería, como todo, requiere atención y experiencia, que a veces las cosas no salen como pensábamos, que una misma receta puede dar resultados muy distintos simplemente por el tamaño de los huevos que usamos o porque no batimos la masa lo suficiente y que aunque un bizcocho que se nos rompa todo al desmoldarlo (¡malditos bundts!) seguramente esté riquísimo igual. Y, después de todo este rollo, aquí os dejo una receta de granola.

Sigue leyendo

Bizcocho de limón y semillas de amapola (vegano y sin gluten)

Ésta receta responde a la clásica pregunta a la que todo ser humano se enfrenta alguna vez en su vida: “¿Qué puedo hacer si mi suegra me ha regalado tres docenas de limones?”. Menos mal que son frutas que valen para platos dulces y salados y de las que, además, se aprovecha todo… pero pasan los días y yo sigo teniendo la nevera llena de limones. Y no me fío de ellos, porque ¿cómo sé yo que no están aprovechando su clara superioridad numérica para dar un golpe de estado y apropiarse de mi cocina?

Así que, después de dos recetas en las que ya tenían un papel secundario, he decidido darles todo el protagonismo y hacer un bizcocho de limón y semillas de amapola, que es un dulce tradicional estadounidense que ya habíamos hecho alguna vez por aquí antes de saber que éramos una familia glutenfree. Esta es una versión vegana y, para que quede más jugoso, lleva almendra molida entre sus ingredientes. Fácil y rico. Ahora a ver qué hago con los 30 limones que me quedan.

Sigue leyendo

Madeleines (sin gluten y sin lactosa)

En esta cocina ya hemos hecho alguna vez madeleines, esos delicados bizcochitos franceses que hicieron que a Marcel Proust le diese tal ataque de nostalgia que después de comerse uno acabó escribiendo más de 4.000 páginas de memorias noveladas en En busca del tiempo perdido (ya, una locura, pero recordad que en aquellos tiempos no había Facebook ni televisión y la gente aprovechaba mejor las horas muertas).

Esta versión sin gluten (y sin lactosa) mantiene la textura esponjosa de la receta original y su suave sabor a limón. Las madeleines son muy fáciles de hacer y están deliciosas, su única particularidad es que se necesita un molde concreto para hacerlas, pero podéis encontrarlos baratísimos en tiendas especializadas y en Internet, tanto de silicona como metálicos. ¡Y están tan ricas que vale la pena la inversión!

Sigue leyendo

Mermelada de manzana y semillas de chía

Hace un montón de tiempo que no preparaba mermelada, pero es que tengo de proveedora oficial a mi suegra y, hay que reconocerlo, a ella le salen mucho mejor que a mí. En otoño nos regaló (entre otras muchas) media docena de botes de mermelada de higos es-pec-ta-cu-lar. ¿Y por qué me pongo entonces a hacerla yo? Buena pregunta.

Llevamos unos meses un poco desmadrados, entre dulces navideños, tartas de cumpleaños y postres de Carnaval, así que me pareció que era buen momento para probar esta mermelada de manzana y semillas de chía, con muuuuucho menos azúcar que la receta tradicional pero muuuuucho más interesante que la compota…

Sigue leyendo