Torta di riso alla Carrarina (tarta italiana de arroz y flan)

Terminamos la temporada de cumpleaños familiares con una tarta bien curiosa. La receta viene de la Toscana y es un postre muy fácil de hacer que, al hornearlo, se divide en dos capas: la de abajo recuerda al clásico arroz con leche y la de arriba es un flan de los de toda la vida (aquí podéis ver cómo queda por dentro). Ya veis, en la foto, que el aspecto no puede ser más casero y tradicional. ¿No os imagináis a una abuela, toda vestida de negro, preparándola en la cocina de su casita mientras sus nietos corretean entre los limoneros? ¿Soy la única? ¿He visto demasiadas películas italianas?

La verdad es que desde que al monstruito le diagnosticaron celiaquía nuestros menús son mucho más divertidos que antes. Evitar la omnipresente harina de trigo hace que experimentemos con muchos ingredientes que antes hubiéramos ignorado y que nos lancemos a probar cosas nuevas casi a diario. Esta tarta nos encantó porque, además de estar riquísima, es totalmente distinta a las que comemos normalmente en casa, y eso que al principio sólo me fijé en ella porque es una receta sin gluten. ¿Qué otras sorpresas nos deparará el futuro?

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Tarta de limón y merengue (sin gluten)

Todo empezó porque mi media naranja se fue a ver a sus padres y volvió con (entre otras cosas) un bote de lemon curd, una crema pastelera típica de Inglaterra que mi suegra había preparado porque tenía muchos limones y no quería que se le estropeasen. “¿Qué vas a hacer con ella?”, me preguntó mi media naranja. “¿Tú no vas a estar de cumpleaños en un par de semanas? ¿Y si te hago una tarta de limón para celebrarlo?”, sugerí. Le pareció una idea estupenda, así que busqué en Internet una receta que tuviese buena pinta, me fui de expedición a buscar ingredientes exóticos (¡almidón de tapioca! ¡fécula de patata! ¡goma xantana!) y horneé mi primera base de tarta sin gluten. ¿Y sabéis una cosa? Salió FATAL.

No sólo tenía un aspecto lamentable, es que además llevaba muchísima mantequilla y goteaba tanto por los bordes del molde como por el fondo desmontable: cuando la saqué del horno, la bandeja era una piscinita de mantequilla derretida. ¡Hala, a tirarlo todo y a volver a empezar! Para el segundo intento me dejé de ingredientes raros y busqué una opción con almendra molida, mi nueva mejor amiga. Encontré una receta fácil de hacer y que no requería horneado previo y, esta vez sí, pudimos disfrutar de una estupenda tarta de limón con merengue. Por cierto, mi suegra ya me ha dado dos botes más de lemon curd, así que contad con más recetas de éstas próximamente…

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Tarta de chocolate (sin gluten y sin lactosa)

Ésta es la mejor tarta de chocolate del mundo (y os lo dice alguien que ha comido MUCHAS tartas de chocolate en su vida). Es jugosa y ligera, y se derrite en la boca. Tiene un sabor intenso a chocolate con su punto justo de dulzura para no hacerse empalagoso. Es perfecta para tomar sola, pero si se acompañada por una bola de helado de vainilla es un postre de escándalo. Es una tarta sin gluten y sin lactosa. Es fácil de hacer, con ingredientes que se encuentran en cualquier supermercado. De verdad: es maravillosa. Y tengo que confesar que la hice de rebote, por pura casualidad.

Porque yo iba a hacerle a mi monstruito otra tarta por su cumpleaños (él sólo había pedido que llevase lacasitos, el resto le daba igual), pero cuando junté todos los ingredientes en la encimera para ponerme a cocinar me di cuenta de que el resultado iba a ser un pastel diminuto, ¡y yo no tengo moldes tan pequeños! Así que me puse a buscar rápidamente en mi lista de “recetas que tienen muy buena pinta y que debería probar algún día” y encontré ésta. Insisto: la mejor tarta de chocolate del mundo.

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Tarta de zanahoria con almendras (sin gluten)

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Cosas que he aprendido sobre el cine desde que soy madre:

  • Alien es, en realidad, una alegoría poco sutil sobre el embarazo y el parto.
  • El guion de Gremlins seguramente lo escribió un profesor de educación infantil.
  • Y el de El muñeco diabólico, probablemente, un padre que tenía en casa un juguete de esos de pilas y luces que se encienden solos, de repente, sin que haya nadie cerca.
  • Las películas de Wes Craven no tienen nada que hacer frente a los cuentos infantiles tradicionales. Pesadilla en Elm Street no es ni la mitad de terrorífica que la historia de los cabritillos y el lobo, especialmente cuando la cuenta mi monstruito, que se lía haciendo las voces y convierte a los cabritillos en media docena de inquietantes seres con personalidad múltiple.
  • Como bien nos ha enseñado el cine oriental de las últimas décadas, de noche no hay nada más terrorífico que un niño pequeño paseando solo por el pasillo.

Por cierto, la fierecilla acaba de cumplir dos años. Como aún no tiene criterio para pedir su propia tarta (o sí, pero habla como los minions y le entendemos casi nada), elegí yo la receta. Tarta de zanahoria y almendras. Sí, es ya la tercera receta de tarta de zanahoria que tenemos en el blog (aquí y aquí están las dos anteriores) pero ¿qué queréis que os diga? ¡Nos ENCANTAN las tartas de zanahoria!

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Tarta de queso, chocolate y café

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Si seguís este blog habitualmente ya sabréis que mi madre está de cumpleaños en enero y que le encantan las tartas de queso y las tartas de café y chocolate. Y como mi madre mola mucho, pues este año he decidido esmerarme y prepararle una tarta de queso con café y chocolate. También le gustan las tartas de zanahoria, pero no sé cómo voy a hacer el año que viene para combinarla con el queso, el café y el chocolate… En fin, tengo 364 días para tramar algo, ¡alguna idea se me ocurrirá!

Volviendo a la receta, las tartas de queso se dividen en dos grupos: las que te complican mucho la vida (con claras a punto de nieve y baños maría cuando vas a hornearlas) y las que son tremendamente fáciles y además puedes dejarlas hechas el día antes. Ésta es del segundo grupo.

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