Las 10 recetas más leídas de 2017

Si el año pasado empezaba este mismo post reflexionando sobre lo que había cambiado el blog desde sus inicios, lo de este año ha sido una locura. En marzo le diagnosticaron celiaquía al monstruito y tuvimos que desterrar de nuestra cocina las harinas de trigo y centeno, los copos de avena… ¡incluso los utensilios de madera, que pueden ser foco de contaminación cruzada! Con lo que me gustaba a mí hacer panes y amasar, tuve que cambiar el chip totalmente y aprender que las masas sin gluten son todas unas malas perras, que siguiendo la misma receta consigues resultados totalmente distintos según el preparado comercial que utilices y que hornear un pan sin gluten que esté rico de verdad es prácticamente una utopía.

Mi objetivo, desde el mismo día del diagnóstico, es que el monstruito pueda seguir disfrutando de las mismas cosas ricas que sus amigos (aunque en versión saludable siempre que sea posible). Aún me quedan recetas por probar y experimentos por dominar… pero creo que vamos por buen camino. Mientras, vosotros no dejáis de sorprenderme. A estas alturas ya no me extraña ver un brownie en el top 10 de 2017, porque siempre coláis uno… pero ¿qué os ha dado este año con la harina de garbanzos?

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Tarta de calabaza (sin gluten)

Que sí, que ya, que Halloween es fatal y que son mucho mejores los dulces tradicionales de Todos los Santos. Y ojo, que yo no tengo nada contra los buñuelos y los huesitos de santo (que es lo que se come en mi tierra el 1 de noviembre), pero es que ya sabéis que me vuelve loca la calabaza y busco cualquier excusa para cocinar con ella. Por ejemplo, la excusa de hoy es que las últimas semanas me regalaron unos tres kilos y algo tengo que hacer con ella para que no se me ponga mala.

Así que, ya que la semana que viene toca que salgan a pasear los fantasmas y los murciélagos, os traigo una versión sin gluten de tarta de calabaza. Como es un postre tan popular en EEUU hay miles de recetas; de hecho, por aquí ya os contamos alguna hace un par de años. Lo bueno que tienen es que se pueden personalizar y combinar a vuestro gusto: podéis utilizar esta base, de masa quebrada sin gluten, con el relleno de la última vez; si preferís no utilizar preparados comerciales también podéis prepararla con la base que usamos para la tarta de limón y merengue, que se hace con almendra molida; y si no sois celíacos podéis sustituirla por masa quebrada normal o incluso por una lámina de hojaldre. El caso es que, la hagáis como la hagáis, esta tarta es perfecta para aprovechar el ingrediente estrella de esta temporada. Y ya otro día haremos buñuelos.

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Torta di riso alla Carrarina (tarta italiana de arroz y flan)

Terminamos la temporada de cumpleaños familiares con una tarta bien curiosa. La receta viene de la Toscana y es un postre muy fácil de hacer que, al hornearlo, se divide en dos capas: la de abajo recuerda al clásico arroz con leche y la de arriba es un flan de los de toda la vida (aquí podéis ver cómo queda por dentro). Ya veis, en la foto, que el aspecto no puede ser más casero y tradicional. ¿No os imagináis a una abuela, toda vestida de negro, preparándola en la cocina de su casita mientras sus nietos corretean entre los limoneros? ¿Soy la única? ¿He visto demasiadas películas italianas?

La verdad es que desde que al monstruito le diagnosticaron celiaquía nuestros menús son mucho más divertidos que antes. Evitar la omnipresente harina de trigo hace que experimentemos con muchos ingredientes que antes hubiéramos ignorado y que nos lancemos a probar cosas nuevas casi a diario. Esta tarta nos encantó porque, además de estar riquísima, es totalmente distinta a las que comemos normalmente en casa, y eso que al principio sólo me fijé en ella porque es una receta sin gluten. ¿Qué otras sorpresas nos deparará el futuro?

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Tarta de limón y merengue (sin gluten)

Todo empezó porque mi media naranja se fue a ver a sus padres y volvió con (entre otras cosas) un bote de lemon curd, una crema pastelera típica de Inglaterra que mi suegra había preparado porque tenía muchos limones y no quería que se le estropeasen. “¿Qué vas a hacer con ella?”, me preguntó mi media naranja. “¿Tú no vas a estar de cumpleaños en un par de semanas? ¿Y si te hago una tarta de limón para celebrarlo?”, sugerí. Le pareció una idea estupenda, así que busqué en Internet una receta que tuviese buena pinta, me fui de expedición a buscar ingredientes exóticos (¡almidón de tapioca! ¡fécula de patata! ¡goma xantana!) y horneé mi primera base de tarta sin gluten. ¿Y sabéis una cosa? Salió FATAL.

No sólo tenía un aspecto lamentable, es que además llevaba muchísima mantequilla y goteaba tanto por los bordes del molde como por el fondo desmontable: cuando la saqué del horno, la bandeja era una piscinita de mantequilla derretida. ¡Hala, a tirarlo todo y a volver a empezar! Para el segundo intento me dejé de ingredientes raros y busqué una opción con almendra molida, mi nueva mejor amiga. Encontré una receta fácil de hacer y que no requería horneado previo y, esta vez sí, pudimos disfrutar de una estupenda tarta de limón con merengue. Por cierto, mi suegra ya me ha dado dos botes más de lemon curd, así que contad con más recetas de éstas próximamente…

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Tarta de chocolate (sin gluten y sin lactosa)

Ésta es la mejor tarta de chocolate del mundo (y os lo dice alguien que ha comido MUCHAS tartas de chocolate en su vida). Es jugosa y ligera, y se derrite en la boca. Tiene un sabor intenso a chocolate con su punto justo de dulzura para no hacerse empalagoso. Es perfecta para tomar sola, pero si se acompañada por una bola de helado de vainilla es un postre de escándalo. Es una tarta sin gluten y sin lactosa. Es fácil de hacer, con ingredientes que se encuentran en cualquier supermercado. De verdad: es maravillosa. Y tengo que confesar que la hice de rebote, por pura casualidad.

Porque yo iba a hacerle a mi monstruito otra tarta por su cumpleaños (él sólo había pedido que llevase lacasitos, el resto le daba igual), pero cuando junté todos los ingredientes en la encimera para ponerme a cocinar me di cuenta de que el resultado iba a ser un pastel diminuto, ¡y yo no tengo moldes tan pequeños! Así que me puse a buscar rápidamente en mi lista de “recetas que tienen muy buena pinta y que debería probar algún día” y encontré ésta. Insisto: la mejor tarta de chocolate del mundo.

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