Yogur helado de sandía y plátano (vegano y sin azúcar añadido)

El verano no es verano sin helados. Mis niños están como locos con ellos (cada vez que ven un cartel por la calle hay que pararse a revisar uno por uno cuáles tienen pegatina de “sin gluten”), pero ya os podéis imaginar que no me entusiasma que coman muchos, porque incluso los artesanales van bien cargaditos de azúcar. Así que, como todos los años, prefiero hacer yogur helado en casa, con frutas y sin azúcar añadido.

Si acertáis con la combinación de ingredientes (por aquí ya hemos probado otras veces con frambuesas + miel y mango + plátano), el resultado es un postre cremoso, dulce y tan rico como cualquier helado que podáis comprar por ahí (¡o más!). Además, es facilísimo de hacer: la única pega es que hace falta tener una batidora muy potente para hacerlo, pero si contáis con una, ¡no dejéis de probar!

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Yogur de vainilla (en yogurtera)

Tenemos un poco abandonada a la yogurtera últimamente, porque en casa tomamos TANTOS yogures que a la pobre no le da tiempo a abastecernos. Sobre todo, compramos yogures naturales, que tomamos con frutas, con compota o con un poco de mermelada casera. Pero de vez en cuando nos da algún antojo y nos pasamos al yogur de sabores: a los enanos les encanta el de fresa y a mi media naranja, el de vainilla.

Y el caso es que se puede hacer yogur de vainilla con la yogurtera, y es una forma de asegurarte de que lleva vainilla de verdad y no algún sustituto artificial… Así que me puse manos a la obra y preparé una tanda de yogures que, como siempre, volaron. ¡Con éstos no hay manera de que duren los postres en casa!

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Tarta de zanahoria con almendras (sin gluten)

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Cosas que he aprendido sobre el cine desde que soy madre:

  • Alien es, en realidad, una alegoría poco sutil sobre el embarazo y el parto.
  • El guion de Gremlins seguramente lo escribió un profesor de educación infantil.
  • Y el de El muñeco diabólico, probablemente, un padre que tenía en casa un juguete de esos de pilas y luces que se encienden solos, de repente, sin que haya nadie cerca.
  • Las películas de Wes Craven no tienen nada que hacer frente a los cuentos infantiles tradicionales. Pesadilla en Elm Street no es ni la mitad de terrorífica que la historia de los cabritillos y el lobo, especialmente cuando la cuenta mi monstruito, que se lía haciendo las voces y convierte a los cabritillos en media docena de inquietantes seres con personalidad múltiple.
  • Como bien nos ha enseñado el cine oriental de las últimas décadas, de noche no hay nada más terrorífico que un niño pequeño paseando solo por el pasillo.

Por cierto, la fierecilla acaba de cumplir dos años. Como aún no tiene criterio para pedir su propia tarta (o sí, pero habla como los minions y le entendemos casi nada), elegí yo la receta. Tarta de zanahoria y almendras. Sí, es ya la tercera receta de tarta de zanahoria que tenemos en el blog (aquí y aquí están las dos anteriores) pero ¿qué queréis que os diga? ¡Nos ENCANTAN las tartas de zanahoria!

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Desayuno de avena con frutas (overnight oats)

overnight oats

Si os pasa como a mí, que madrugáis tanto que parte del desayuno lo tenéis que tomar en el trabajo, os va a encantar esta receta, porque se prepara en un par de minutos y se puede llevar a cualquier parte. Los overnight oats son copos de avena que se preparan dejándolos a remojo toda la noche en una mezcla de leche y yogur, a los que se pueden añadir frutas, semillas, frutos secos y otros cereales. Son la versión estadounidense (y vaga) de las tradicionales gachas de avena británicas (porridge), pero aquí no hay ni que cocinarlas: se mezcla todo el día anterior, se mete en la nevera y listo. Por cierto, la única traducción que he encontrado de overnight oats es “copos de avena remojados”, que a mí me suena a “perro peludo abandonado bajo la lluvia”, así que me he tomado la libertad de rebautizarlos así. Proactiva que es una.

Otra cosa: las semillas de chía. Seguro que habéis oído hablar de ellas: que si son un “superalimento”, que si adelgazan, que si curan el cáncer, que si son milagrosas, que si caminan sobre las aguas… Bobadas. Son semillas, y como todas las semillas, son una buena fuente de fibras, vitaminas y minerales (por eso a mí me gusta ponerlas en mis recetas), pero ya está. Lo que las hace especiales es que si las dejas unas horas a remojo, se vuelven gelatinosas y hacen más cremoso nuestro desayuno de copos de avena. En todo caso, si no os resultan fáciles de conseguir, preparad la receta sin ellas, que va a estar rica igual.

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Batido de ciruelas y kiwis

batido ciruelas y kiwi

¿Qué, nos volvimos muy locos estas vacaciones de verano? ¿Mucho churrasquito, pescadito frito, paellita y otras cosas de las que hablamos en diminutivo para disimular que nos estamos poniendo como jabalíes? ¡De qué valdrá tanta tontería con la operación bikini, si luego en el primer chiringuito playero nos desmadramos y empezamos a comer fritanga como si no hubiera un mañana!

Así que yo os ofrezco una humilde receta de esas que en las revistas de dietas llaman “depurativas”, pero yo, que no creo en etiquetas ni superalimentos, llamo “de sentido común”. Ciruelas y kiwis, frutas llenas de vitaminas y fibra. Yogur, que es una cosa bien sana. Un poco de leche para darle la consistencia que más nos guste. ¡Hala, ya tenemos un postre saludable para empezar con ánimos el mes de septiembre!

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