Gachas de quinoa (porridge)

Un desayuno que me hago yo a veces y que me encanta son las gachas de avena, el mítico porridge inglés que desayunan siempre los protagonistas de los libros de Enid Blyton. Si las sirves así, sin más, son una cosa fea y tristona, pero si les das un poco de vidilla (fruta troceada, cacao en polvo, sirope, dátiles, crema de cacahuete…) se vuelven un plato lleno de posibilidades. ¿El problema? El gluten. ¡Con lo que le gusta al monstruito robarme parte de mi desayuno cuando es distinto al suyo! Si los dos tenemos tostadas, o sándwich, no hay problema, pero si cada uno tiene una cosa diferente le encanta comerse un poquito del mío. Así que tuve que buscar una versión sin gluten.

Tras preguntar a San Google, la sustituta de la avena estaba clara: la quinoa. No tiene un sabor tan suave como el de la avena, pero con los ingredientes adecuados es una alternativa estupenda. Tenemos dos opciones: utilizar el grano entero o cocinarla directamente en copos. Si elegimos por los copos, las gachas se preparan en cinco minutos, que es una ventaja importante para los días que vamos con prisas o nos levantamos muy hambrientos. Si usamos los granos de quinoa enteros, hay que dejarlos cocer un cuarto de hora, que es más rollo, pero también es cierto que son mucho más baratos que los copos. Yo suelo usar copos de quinoa, porque la textura se parece más al porridge clásico. ¡Ya me contaréis qué hacéis vosotros!

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Muesli sin gluten

Una de las primeras cosas que tuvimos que repensar cuando nos dijeron que el monstruito es celíaco fue el tema de los desayunos. En casa, a diario, desayunamos muesli casero, y los fines de semana solemos tomar tostadas o sándwiches. Los fines de semana los solucionamos rápido comprando para él pan de molde sin gluten (algún día me animaré a hacerlo en casa… pero aún no me he puesto a ello) pero lo del muesli me dio más quebraderos de cabeza, porque no quería utilizar los preparados comerciales (cargaditos de azúcar y aceites vegetales de dudosa procedencia) pero al principio no tenía ni idea de qué utilizar para sustituir los copos de avena.

Por lo que he ido descubriendo, la avena es un tema controvertido en el mundo glutenfree. Hay países (como EEUU) donde, aunque tiene gluten, no la consideran dañina para los celíacos, pero por aquí la tendencia es más conservadora y opina que hasta que no haya más pruebas científicas hay que retirarla de la dieta. Me hizo falta bucear un poco en foros y webs de recetas sin gluten hasta encontrar algo para reemplazarla: los copos de quinoa. Son algo más pequeños, pero tienen un sabor tostado muy interesante y no son difíciles de encontrar en tiendas gourmet y de productos ecológicos. Hay también copos de mijo, pero son diminutos y se desmenuzan tanto que no los vi prácticos para mi muesli; lo que sí compro, y al monstruito le encanta, es mijo y arroz inflado. El resto de la receta no tiene mucha ciencia (corn flakes sin gluten, frutos secos, semillas y fruta deshidratada): yo os dejo aquí las proporciones que nos gustan a nosotros y vosotros id jugando con los ingredientes hasta encontrar vuestra propia receta perfecta.

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Granola de canela y cardamomo

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El monstruito y yo intentamos hacer granola de crema de cacahuete. ¡Qué drama! La primera versión resultó un engrudo pegajoso, inmanejable e intragable. A la basura. La segunda tenía mejor pinta, pero se carbonizó en el horno en cuestión de minutos (un misterio digno de Cuarto Milenio, porque la temperatura estaba bastante baja y después del primer fracaso estábamos bastante pendientes de ella). A la basura también. Vamos, que llevábamos unos días desayunando muesli, que es muy sano y no requiere horneado.

Pero los fines de semana nos gusta mimarnos y preparar desayunos especiales, así que, inasequibles al desaliento, volvimos a la carga. Eso sí, con una nueva receta, muy fácil y muy rica, y con nuestros viejos amigos la canela y el cardamomo, que ya sabéis que funcionan muy bien juntos (¿alguien ha dicho kanelbullar?). ¡Y esta vez nos salió fenomenal!

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Granola de manzana

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Una cosa maravillosa de la granola es que puedes hacer mil versiones adaptándolas a tus gustos o, simplemente, a las cosas que tengas en la despensa. Puedes echar una mezcla loca de frutos secos y semillas o poner sólo uno o dos tipos de cada cosa e ir variando con cada remesa para disfrutar cada vez de un desayuno totalmente nuevo.

¿Y ésta, con manzana y especias? ¡Ésta está TAN RICA! La mejor manera de empezar el día… o de picotear a escondidas cuando no me ven los niños (¡porque si me ven, me piden!). La tengo guardada en un recipiente hermético y cada vez que paso cerca, si no hay testigos, me como un puñado. ¡Es un vicio!

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Barritas de avena con manzana y plátano

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¿No os dije que iba a buscar una receta de barritas de cereales que no fuesen una bomba azucarada? Pues aquí las tenéis: sabrosas, jugosas, integrales, veganas y sin azúcar añadido. Y sin embargo, son bastante dulces… ¿cuál es el secreto? Ninguno especial, sólo he echado mano de los sospechosos habituales en este tipo de recetas: compota de manzana, plátano y dátiles. Por cierto, ésta es la primera vez que los dátiles hacen su aparición en el blog (normalmente me los como sin más), pero me parece que van a convertirse en uno más de la familia. Eso sí, con sentidiño (como decimos en mi tierra), porque por mucha fruta que sean tienen entre un 60% y un 70% de azúcar…

Ya sabéis que las barritas las preparé principalmente para que el monstruito las lleve de merienda al cole y él, avezado pinche de cocina, está entusiasmado con ellas. Cuando no está intentando robar dátiles me las está pidiendo todo el tiempo. La receta es muy fácil de hacer: lo único que requiere una preparación previa es la compota, el resto sólo hay que trocearlo y revolverlo antes de ponerlo en una fuente y hornearlo. Además, se pueden congelar para ir consumiéndolas poco a poco. Vamos, ¡un puntazo!

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