Polos de chocolate

polos de chocolate y aguacate

Polos de chocolate caseros, fáciles, sanos y cremosos. Mi monstruito, que llevaba todo el verano pidiéndomelos, está como loco por ellos, disfrutando como un enano y llenándose de churretones hasta las orejas. Ahora me pide que le haga otros de vainilla, así que tendré que buscar alguna nueva receta saludable para preparárselos.

Porque, obviamente, estos polos tienen truco. Cinco cucharadas de cacao… y dos aguacates enteros, que son lo que los hacen tan cremosos y mucho más sanos que los industriales. Podéis optar por versiones veganas o sin azúcar, y modificar las cantidades a vuestro antojo. Si mantenéis a los niños lejos la cocina mientras batís los ingredientes, ¡éxito asegurado!

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Polos de fresa

prueba polos 2

Pues esta vez el plan no funcionó. Si los gofres de calabacín fueron un éxito apoteósico, y mi monstruito me pide casi todo los días que le deje cenar una “tostada de cuadrados” (los tengo congelados y los voy racionando muy sabiamente)… estos polos de fresa, que hice porque el muy cabezota este año se niega a probarlas, no le gustaron.

Supongo que el problema es precisamente que saben a fresa, en lugar de saber a colorante rosa o a chicle, como los que se compran en las tiendas. De hecho, están buenísimos, así que, como él no los quiere, nos los comemos mi media naranja y yo. ¡Y cómo se disfrutan en estas noches de verano!

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Polos de naranja, mango y plátano

polos de naranja, mango y plátano

¡Otro año que desde este humilde blog nos unimos al Food Revolution Day, capitaneado por Jamie Oliver! ¿Por qué? Porque el acceso a alimentos frescos y de calidad debería estar garantizado para todos. Porque cocinar no debería ser una moda o un hobby, sino un conocimiento básico. Porque problemas de salud causados por nuestro estilo de vida, como la obesidad y la diabetes se están convirtiendo en epidemias en el mundo industrializado. Y sí, ya sé que éste es un blog de repostería, pero ya sabéis que por regla general soy más de meter espinacas en unos muffins o alubias en un brownie que de preparar buttercreams y frostings de colores.

Así que hoy os traigo un nuevo capítulo sobre “cómo engañar a los niños para que coman fruta sin saberlo” con la receta más fácil del mundo: polos caseros. Bates fruta, le pones un palito, la congelas et voilà! Por cierto, Internet está llena de recetas de polos que incluyen almíbar o grandes cantidades de azúcar: ni caso. Elegid frutas dulces y maduras y listo.

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Yogur helado de frambuesa y miel

yogur helado frambuesa

Mis chefs televisivos favoritos son Robin Food (porque se atreve con todo sin perder nunca el buen humor), los jueces de MasterChef Australia (porque, a diferencia de otros, son encantadores, dan clases magistrales y cocinan como los ángeles) y Jamie Oliver, por el que ya sabéis que siento especial debilidad. Un año más, el británico ha lanzado su campaña Food Revolution Day, que se celebra el próximo día 15 de mayo y que esta vez está acompañada de una recogida online de firmas para pedir que se impartan materias de educación alimentaria en las escuelas (mientras escribo esto, más de 800.000 personas han firmado ya, ¿te apuntas?).

Si aquí el año pasado celebramos el Food Revolution Day con un bizcocho de plátano, esta vez lo hemos hecho con un yogur helado de frambuesas y miel, que es una forma estupenda de que los niños coman fruta sin enterarse. Además, he llegado a la conclusión de que este blog necesita más recetas con frambuesas. ¡Voy a tener que solucionarlo!

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Yogur helado de mango y plátano

helado de mango y plátano

Tres ingredientes: mango, plátano y yogur. Sin heladera. Sin azúcar. Sin gluten. Sin líos. Para hacer este helado sólo necesitas un cuchillo, un congelador y una batidora potente. ¿Se puede pedir más?

No sé si vosotros os estáis portando bien, pero aquí una servidora lleva todo el verano descontrolada. Entre desayunos con amigas, comidas familiares, viajecillos y excusas varias… ¿sabéis eso que dicen los cowboys de “en este pueblo no hay sitio para los dos”? ¡Pues como siga así, dentro de poco en este planeta no va a haber sitio para nadie más que yo! Por eso la receta de hoy no es sana, ¡es sanísima!

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