Queso fresco casero

Hace medio millón de años me apunté con dos amigas a una clase de hacer queso. Nos explicaron los conceptos básicos y además hicimos un queso fresco, y me pareció todo tan divertido que, si no fuese porque lo de conseguir cuajo me resultaba un poco complicado, me hubiese puesto a hacer quesos como loca nada más salir de la clase.

Y así estuve hasta el verano pasado… cuando descubrí que en realidad no necesitas cuajo para hacer queso fresco: puedes prepararlo con zumo de limón o yogur y leche fresca pasteurizada (de la que venden en la zona de refrigerados en los supermercados). Hay varias maneras de hacerlo, yo os voy a contar la que, para mi gusto, da mejor resultado: Un microondas (o un cazo) y un molde (los venden baratísimos en internet, pero se puede sustituir por un colador o un paño fino) son el sofisticadísimo equipamiento que vamos a utilizar.

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Batido refrescante de piña y menta

La primavera se lo está tomando con mucha calma este año, por lo menos en mi tierra, donde aún la semana pasada tuve que sacar del armario las botas de agua y en la oficina tuvimos que poner la calefacción un par de días. Sí, es cierto que los días son más largos, pero ¿de qué nos vale si tenemos que encerrarnos en casa porque llueve a mares y no podemos bajar al parque ni a dar una vuelta con la bici nueva y los patines?

Pero como no pierdo la esperanza de que algún día llegue el verano, y además tengo MUCHÍSIMA menta fresca en casa (porque al monstruito le regalaron un huertito de hierbas aromáticas por su cumpleaños), he decidido llenarme de optimismo y preparar un batido cremoso y refrescante para recibir los días de sol. Como todos los batidos se puede personalizar para adaptarlo a vuestros gustos y a las frutas que tengáis en casa, pero con esta combinación tendréis una bebida genial para empezar la mañana de la mejor manera posible.

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Crema de limón (lemon curd)

¿Recordáis que hace unas semanas os dije que tenía muchísimos limones y que ya no sabía ni qué hacer con ellos? Me libré de unos cuantos preparando un estupendo bizcocho y los he estado utilizando a diario en la cocina para platos y salsas varias, pero todavía me quedan un montón, así que me he decidido por una receta inglesa clásica de las que sirven para todo: lemon curd, una crema de limón espesa que podemos usar para hacer tartas (aquí tenéis una receta), para rellenar galletas o macarons, para darle un toque fresco a una pavlova… Nosotros la estamos comiendo mucho con yogur natural. ¡Está riquísima!

La técnica es muy parecida a la de las natillas: ponemos los ingredientes en un cazo y vamos removiendo con unas varillas mientras la crema cuaja. Sólo tiene dos dificultades: la primera, no poner el fuego muy fuerte; y la segunda, ¡no comernos la crema a cucharadas directamente desde el bote!

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Batido de arroz con leche


Todo empezó porque mi madre me regaló un libro con recetas de arroces y yo quería probar algún risotto nuevo, porque en casa nos gustan mucho y los hacemos con cierta frecuencia. Estaba yo buscando alguno que llevase espárragos (estamos en temporada y a mí me encantan) y me encontré con esto. Y ya me descentré, porque ¿nos gusta el arroz con leche? Mucho. ¿Nos gustan los batidos? Mucho. ¿Es una receta fácil de hacer? Mucho. Y yo es que me descentro con facilidad.

Sólo dos consejos antes de ponernos a ello: El primero, que el arroz tiene que reposar en la leche durante unas doce horas, así que ésta es la típica receta que conviene dejar medio hecha la noche anterior. Y el segundo, vais a necesitar una buena batidora y bastante paciente para triturar bien el arroz y que no queden grumos. ¿Estamos todos listos? ¡Pues vamos allá!

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Gofres con harina de maíz (sin gluten)

No quiero entrar en detalles, pero la última vez que saqué la gofrera de la despensa fue todo muy trágico. Estuve quitando pegotes de las placas durante HORAS. Bueno, no, como mucho me llevó quince minutos, pero no sabéis la rabia que me dio, porque estaba experimentando con la típica harina exótica que cuesta una pasta. Y encima me puse creativa y decidí que si el mejunje no valía para gofres, lo utilizaría para hacer tortitas. Y no, TAMPOCO valía para tortitas. Otro cuarto de hora perdido en limpiar la sartén.

Así que esta vez me dejé de experimentos y opté por una mezcla de preparado de harina sin gluten y de harina de maíz, que últimamente me da muchas alegrías: el cornbread que preparé hace unas semanas estaba maravilloso y estos gofres salieron también estupendos. Fáciles de hacer, crujientes por fuera, tiernos por dentro, combinan genial con un poco de fruta fresca… Y NO SE PEGAN. ¿Qué más se le puede pedir a un gofre?

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