Batido de mango, plátano y mandarinas

Supongo que estaréis pensando que hay que estar muy desquiciada para andar publicando recetas de batidos tropicales en pleno diciembre, pero qué queréis que os diga… mis hijos están enganchados. Los fines de semana nos sentamos todos juntos a desayunar a lo grande y nunca falta o un bol de fruta troceada o un batido. De todos los que hago, éste es su favorito, porque les encanta el mango (¡como a su mamá!). Como además es una fruta que está en temporada, como la mandarina, nos salen riquísimos.

Así que, aunque ya sé que hace más tiempo de chocolate a la taza que de batidos y smoothies, yo os propongo que empecéis la mañana con uno como éste. ¡Ya veréis cómo empezáis el día mucho más contentos!

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Gofres de calabaza (sin gluten)

Como por estas tierras estamos en una semana llena de festivos, y vamos a tener un montón de días libres para empezar la mañana con calma, hoy os traigo una receta perfecta para el desayuno: gofres.
La masa se prepara en unos minutillos y, aunque es cierto que luego hay que ir pasándolos por la gofrera (o por el horno, si utilizáis moldes de silicona), los que sobren podéis congelarlos para daros algún día un caprichito rápido.

¿Mi truco? Yo los descongelo en el microondas y les doy un golpe final en la tostadora para que queden crujientes por fuera. Y luego me los zampo de dos en dos…

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Flan de queso (sin horno)

Hoy toca una de esos postres super fáciles que se preparan en diez minutos y no requieren ni habilidad, ni horno, ni casi nada: flanes de queso. Cinco ingredientes e instrucciones que cabrían en un tweet de los de antes: mezclamos, calentamos, al molde y a la nevera. Tengo la receta apuntada en una libreta desde hace mil años, supongo que me la pasó alguna amiga pero la verdad es que a estas alturas no sé ni de dónde salió…
Y sí, ya sé que en plena ola de frío apetece más un chocolate caliente que un flan fresquito, pero tenía un sobre de cuajada a punto de caducar y me da mucha rabia tirar comida. ¡Y como están tan ricos, en casa no se quejó nadie!

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Bizcocho de manzana en el microondas (sin gluten, sin lactosa y sin azúcar añadido)

Ahora que empieza a hacer frío lo que más apetecen son cosas calentitas. Por ejemplo, un pedazo de bizcocho recién sacado del horno, para mojar en una taza de leche con cacao… Tentador, ¿verdad? Pero un bizcocho tarda en prepararse normalmente alrededor de una hora, así que no nos sirve para antojos rápidos. ¿O sí? ¿Y si aceleramos las cosas haciendo una versión monodosis en el microondas? Si tenéis en casa un poco de compota de manzana (yo estuve en casa de mis suegros el otro día y volví con tres botes llenos) podéis preparar éste, que es muy parecido al que habíamos hecho de plátano y que además de ser sin gluten no lleva tampoco lactosa ni azúcar añadido.

Para hacerlo sólo necesitáis una cuchara o tenedor, una taza tipo mug y un microondas. Yo intenté prepararlo en un molde bajo porque se lo hice a los enanos para que lo compartieran y pensé que así les sería más fácil meter la cuchara y ya veis en la foto que se me fue un poco por fuera. Sí, ya sé que soy una vaga y que podía haber hecho otro y para colgar una foto más cuqui en el blog, pero decidí que así tiene un aspecto rústico estupendo y que lo rústico está de moda. Por cierto, a los niños les encantó. Y cuando digo que les encantó quiero decir que rebañaron con las cucharas hasta dejar el interior totalmente limpio y después la fierecilla cogió el molde, se lo llevó a la boca y empezó a roer los restos pegoteados en el exterior. No hay más que decir, ¿no?

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Panna cotta

La panna cotta es la prima italiana del flan, aunque no lleva huevo. Se hace con leche, nata, azúcar y algún gelatificante (gelatina o su pariente vegetariano, el agar agar) y se suele servir con mermelada. No necesita horno y es facilísima de hacer. Y aun así, la primera vez que la preparé conseguí liarla parda.

Mi teoría es que me despisté y no disolví bien el agar agar. Bueno, no sé, pero en vez de una docena de pana cottas acabé con una docena de sopas de nata. El caso es que soy bastante tozuda, así que volví a intentarlo, y esta vez presté más atención a lo que hacía. Al segundo intento, las pana cottas cuajaron perfectamente. ¡Y fueron un éxito!

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