Crema de cacao para untar (vegana y sin azúcar añadido)

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“Leche, cacao, avellanas y azúcaaaaaaar”… ¡Si eso no es un himno generacional, no sé qué puede ser! El problema de este eslogan es que es pegadizo, pero poco realista. Lo más adecuado sería cantar: “azúcar, aceite de palma, avellanas, cacao desgrasado, leche desgrasada en polvo, suero lácteo en polvo y emulgenteeeeeees”. Y ya sé que así tiene menos ritmo, pero es que la lista real de ingredientes que llevan tanto la Nocilla como la Nutella da bastante miedito. ¡Y eso sin hablar de nuestro archienemigo, el aceite de palma!

Y en realidad la crema de cacao para untar es una cosa bastante fácil de hacer en casa: en Internet podéis encontrar decenas de versiones, algunas más desmadradas aún que las comerciales (he visto alguna con tres tipos distintos de chocolate y media taza de azúcar) y otras mucho más razonables. Aquí os dejo ésta, por si os apetece daros un caprichito de vez en cuando: versión vegana (podéis hacerla con leche normal, obviamente), sin azúcar añadido (sólo dátiles) y tan rica como la versión de supermercado. ¡A mis niños les gusta tanto que rebañan con los dedos toda la crema de las tostadas antes de empezar a comerse el pan!

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Tortitas veganas de arándanos

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En casa nos encantan los desayunos. No sé si son la comida más importante del día o no, pero a diario los monstruitos y yo empezamos la mañana con una pieza de fruta y un buen bol de muesli, y los fines de semana subimos la apuesta cambiando el muesli por granola o alguna tostada de pan untado en crema de cacahuete, aguacate machacado o, simplemente, con aceite de oliva virgen y tomate. De hecho, nos gustan tanto que a veces pasamos algunos desayunos a la hora de la cena, como los gofres (que les encantan) y, últimamente, las tortitas.

Ésta es la primera receta vegana de tortitas que pruebo y, aunque confieso que al principio no tenía mucha fe en algunos de los ingredientes, están tan ricas y tan esponjosas como las de siempre, así que repetiremos. Llevan harina integral y fruta fresca, y sólo una cucharadita de azúcar para toda la masa. Perfectas para el desayuno, la merienda… ¡o la cena!

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Postre de chía y kiwi

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Aquí en mi tierra estamos en época de kiwis, y eso significa que cuando vamos a casa de los abuelos no sólo volvemos con la tradicional docena (y media) de huevos que mi suegra nos da en cada visita, sino que ahora nos traemos también una bolsa de kiwis. Nos vienen estupendamente, porque la fierecilla y yo los desayunamos casi todos los días, pero me apetecía probar a hacer algo distinto con ellos.

También tenía ganas experimentar con las semillas de chía, ahora que he descubierto que las venden en el supermercado. El caso es que hace tiempo que veo en internet recetas de chia pudding, una receta que se está poniendo muy de moda en Estados Unidos y que consiste simplemente en mezclar las semillas con leche o bebida vegetal, frutas o cacao. Si la empapas y la dejas reposar, la chía adquiere una textura gelatinosa, así que en cinco minutillos (lo que se tarda en triturar el kiwi y mezclarlo todo) consigues un postre rico, saludable y original.

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Granola de manzana

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Una cosa maravillosa de la granola es que puedes hacer mil versiones adaptándolas a tus gustos o, simplemente, a las cosas que tengas en la despensa. Puedes echar una mezcla loca de frutos secos y semillas o poner sólo uno o dos tipos de cada cosa e ir variando con cada remesa para disfrutar cada vez de un desayuno totalmente nuevo.

¿Y ésta, con manzana y especias? ¡Ésta está TAN RICA! La mejor manera de empezar el día… o de picotear a escondidas cuando no me ven los niños (¡porque si me ven, me piden!). La tengo guardada en un recipiente hermético y cada vez que paso cerca, si no hay testigos, me como un puñado. ¡Es un vicio!

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Barritas de avena con manzana y plátano

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¿No os dije que iba a buscar una receta de barritas de cereales que no fuesen una bomba azucarada? Pues aquí las tenéis: sabrosas, jugosas, integrales, veganas y sin azúcar añadido. Y sin embargo, son bastante dulces… ¿cuál es el secreto? Ninguno especial, sólo he echado mano de los sospechosos habituales en este tipo de recetas: compota de manzana, plátano y dátiles. Por cierto, ésta es la primera vez que los dátiles hacen su aparición en el blog (normalmente me los como sin más), pero me parece que van a convertirse en uno más de la familia. Eso sí, con sentidiño (como decimos en mi tierra), porque por mucha fruta que sean tienen entre un 60% y un 70% de azúcar…

Ya sabéis que las barritas las preparé principalmente para que el monstruito las lleve de merienda al cole y él, avezado pinche de cocina, está entusiasmado con ellas. Cuando no está intentando robar dátiles me las está pidiendo todo el tiempo. La receta es muy fácil de hacer: lo único que requiere una preparación previa es la compota, el resto sólo hay que trocearlo y revolverlo antes de ponerlo en una fuente y hornearlo. Además, se pueden congelar para ir consumiéndolas poco a poco. Vamos, ¡un puntazo!

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