Chocolate a la taza

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Cosas imprescindibles para sobrevivir al invierno: mantas, calcetines gruesos y un buen chocolate a la taza. En Galicia, además, un impermeable, unas buenas botas de agua y unas piedras para meter en los bolsillos y no salir volando los días de temporal.

El caso es que para hacer un buen chocolate a la taza no hacen falta preparados comerciales ni ingredientes exóticos, sólo un poco de paciencia y buenas materias primas. Una tableta de que tenga un mínimo de 85% de cacao nos permitirá disfrutar de un chocolate caliente de sabor intenso y entrar en calor mientras miramos por la ventana y juramos que no volveremos a pisar la calle por lo menos hasta la primavera…

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Crema de cacao para untar (vegana y sin azúcar añadido)

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“Leche, cacao, avellanas y azúcaaaaaaar”… ¡Si eso no es un himno generacional, no sé qué puede ser! El problema de este eslogan es que es pegadizo, pero poco realista. Lo más adecuado sería cantar: “azúcar, aceite de palma, avellanas, cacao desgrasado, leche desgrasada en polvo, suero lácteo en polvo y emulgenteeeeeees”. Y ya sé que así tiene menos ritmo, pero es que la lista real de ingredientes que llevan tanto la Nocilla como la Nutella da bastante miedito. ¡Y eso sin hablar de nuestro archienemigo, el aceite de palma!

Y en realidad la crema de cacao para untar es una cosa bastante fácil de hacer en casa: en Internet podéis encontrar decenas de versiones, algunas más desmadradas aún que las comerciales (he visto alguna con tres tipos distintos de chocolate y media taza de azúcar) y otras mucho más razonables. Aquí os dejo ésta, por si os apetece daros un caprichito de vez en cuando: versión vegana (podéis hacerla con leche normal, obviamente), sin azúcar añadido (sólo dátiles) y tan rica como la versión de supermercado. ¡A mis niños les gusta tanto que rebañan con los dedos toda la crema de las tostadas antes de empezar a comerse el pan!

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Tortitas veganas de arándanos

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En casa nos encantan los desayunos. No sé si son la comida más importante del día o no, pero a diario los monstruitos y yo empezamos la mañana con una pieza de fruta y un buen bol de muesli, y los fines de semana subimos la apuesta cambiando el muesli por granola o alguna tostada de pan untado en crema de cacahuete, aguacate machacado o, simplemente, con aceite de oliva virgen y tomate. De hecho, nos gustan tanto que a veces pasamos algunos desayunos a la hora de la cena, como los gofres (que les encantan) y, últimamente, las tortitas.

Ésta es la primera receta vegana de tortitas que pruebo y, aunque confieso que al principio no tenía mucha fe en algunos de los ingredientes, están tan ricas y tan esponjosas como las de siempre, así que repetiremos. Llevan harina integral y fruta fresca, y sólo una cucharadita de azúcar para toda la masa. Perfectas para el desayuno, la merienda… ¡o la cena!

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Granola de canela y cardamomo

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El monstruito y yo intentamos hacer granola de crema de cacahuete. ¡Qué drama! La primera versión resultó un engrudo pegajoso, inmanejable e intragable. A la basura. La segunda tenía mejor pinta, pero se carbonizó en el horno en cuestión de minutos (un misterio digno de Cuarto Milenio, porque la temperatura estaba bastante baja y después del primer fracaso estábamos bastante pendientes de ella). A la basura también. Vamos, que llevábamos unos días desayunando muesli, que es muy sano y no requiere horneado.

Pero los fines de semana nos gusta mimarnos y preparar desayunos especiales, así que, inasequibles al desaliento, volvimos a la carga. Eso sí, con una nueva receta, muy fácil y muy rica, y con nuestros viejos amigos la canela y el cardamomo, que ya sabéis que funcionan muy bien juntos (¿alguien ha dicho kanelbullar?). ¡Y esta vez nos salió fenomenal!

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Postre de chía y kiwi

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Aquí en mi tierra estamos en época de kiwis, y eso significa que cuando vamos a casa de los abuelos no sólo volvemos con la tradicional docena (y media) de huevos que mi suegra nos da en cada visita, sino que ahora nos traemos también una bolsa de kiwis. Nos vienen estupendamente, porque la fierecilla y yo los desayunamos casi todos los días, pero me apetecía probar a hacer algo distinto con ellos.

También tenía ganas experimentar con las semillas de chía, ahora que he descubierto que las venden en el supermercado. El caso es que hace tiempo que veo en internet recetas de chia pudding, una receta que se está poniendo muy de moda en Estados Unidos y que consiste simplemente en mezclar las semillas con leche o bebida vegetal, frutas o cacao. Si la empapas y la dejas reposar, la chía adquiere una textura gelatinosa, así que en cinco minutillos (lo que se tarda en triturar el kiwi y mezclarlo todo) consigues un postre rico, saludable y original.

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