Crema de cacahuete para untar

Me encanta la crema de cacahuete. Me parece maravillosa para untar en una buena tostada, para utilizar como ingrediente en mis recetas y para darle vidilla a un sandwich. Sé que por aquí no tiene buena fama porque casi todo el mundo la relaciona con la comida basura estadounidense, pero es un sustituto vegano y estupendo de la mantequilla, con menos calorías y grasas más saludables. No se debe abusar de ella, porque tampoco es precisamente un producto “de dieta”, pero desde hace años nunca falta en mi despensa.

Antes no era fácil encontrarla, pero ahora se vende ya en muchos supermercados. El problema es que las marcas comerciales no llevan sólo cacahuete: van cargaditas también de aceite de palma y, muchas veces, sal. Ante eso, hay dos alternativas: buscarla en tiendas de productos biológicos (ahí suele haberlas 100% de frutos secos) o hacerla en casa. Y si optáis por la segunda opción, sólo necesitáis cacahuetes, una picadora potente y un poco de paciencia.

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Mermelada de fresas y semillas de chía

¡Fresas! Me paso todo el año esperando a que llegue la temporada y en estos tres mesecillos me como todas las que puedo. Supongo que por eso mi media naranja, cuando el otro día se iba de recados y le pedí que me comprase unas pocas, me trajo a casa una bandeja de kilo y medio. Pero había más fruta en casa, a los niños no les entusiasman y tenía miedo de que se me pusiesen malas, así que decidí separar medio kilo y hacer un poco de mermelada.

Y como sigo con mi cruzada “más fruta y menos azúcar” decidí hacer un experimento que había visto algunas veces en Internet: sustituir parte del azúcar de la mermelada por semillas de chía, que como ya hemos comentado alguna vez se vuelven blandas y gelatinosas al mojarse. A nosotros nos encantó el resultado, aunque es cierto que (obviamente) sabe menos dulce de lo habitual. Probad y ya me diréis, ¡yo pienso repetir!

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Gofres veganos de manzana (sin gluten)

Con lo que les gustan a mis niños los gofres, y lo bien que me apañan a mí sus cenas entre semana, buscar una receta sin gluten era una de mis prioridades. Decidí empezar por ésta porque es sencilla, tiene ingredientes razonablemente fáciles de encontrar (bueno, vale, la harina de trigo sarraceno no la hay en todas partes, pero tampoco hace falta reunir las dragon balls para conseguir un kilo) y lleva un montón de fruta y ningún ingrediente insano.

De hecho, son los gofres más sanos y ligeros que he hecho nunca. Saben a saludable. La verdad es que me dan ganas de recubrirlos de nata, helado y chocolate, pero eso estropearía un poco el efecto, ¿no?

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Chocolate a la taza

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Cosas imprescindibles para sobrevivir al invierno: mantas, calcetines gruesos y un buen chocolate a la taza. En Galicia, además, un impermeable, unas buenas botas de agua y unas piedras para meter en los bolsillos y no salir volando los días de temporal.

El caso es que para hacer un buen chocolate a la taza no hacen falta preparados comerciales ni ingredientes exóticos, sólo un poco de paciencia y buenas materias primas. Una tableta de que tenga un mínimo de 85% de cacao nos permitirá disfrutar de un chocolate caliente de sabor intenso y entrar en calor mientras miramos por la ventana y juramos que no volveremos a pisar la calle por lo menos hasta la primavera…

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Crema de cacao para untar (vegana y sin azúcar añadido)

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“Leche, cacao, avellanas y azúcaaaaaaar”… ¡Si eso no es un himno generacional, no sé qué puede ser! El problema de este eslogan es que es pegadizo, pero poco realista. Lo más adecuado sería cantar: “azúcar, aceite de palma, avellanas, cacao desgrasado, leche desgrasada en polvo, suero lácteo en polvo y emulgenteeeeeees”. Y ya sé que así tiene menos ritmo, pero es que la lista real de ingredientes que llevan tanto la Nocilla como la Nutella da bastante miedito. ¡Y eso sin hablar de nuestro archienemigo, el aceite de palma!

Y en realidad la crema de cacao para untar es una cosa bastante fácil de hacer en casa: en Internet podéis encontrar decenas de versiones, algunas más desmadradas aún que las comerciales (he visto alguna con tres tipos distintos de chocolate y media taza de azúcar) y otras mucho más razonables. Aquí os dejo ésta, por si os apetece daros un caprichito de vez en cuando: versión vegana (podéis hacerla con leche normal, obviamente), sin azúcar añadido (sólo dátiles) y tan rica como la versión de supermercado. ¡A mis niños les gusta tanto que rebañan con los dedos toda la crema de las tostadas antes de empezar a comerse el pan!

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