Barritas energéticas de quinoa y plátano (veganas, sin gluten y sin azúcar añadido)

El otro día intenté hacer barritas de muesli sin gluten. Busqué una receta con buena pinta y, siguiendo las instrucciones concienzudamente, junté un montón de granos de quinoa inflados, frutos secos, semillas y arándanos deshidratados. Después, los mezclé con la correspondiente cantidad de miel derretida, los aplasté bien en un molde, los horneé y los dejé enfriar. Y cuando los fui a desmoldar, el bloque entero se desintegró. Vamos, no es que desapareciese delante de mis ojos, es que se desmenuzaba cada vez que lo tocaba o intentaba cortar un trozo. Como barritas, un desastre, y como granola, llevaba tanta miel (para que quedase bien pegado, manda narices) que ni siquiera estaba rico. Fracaso total.

Pero yo estaba empeñada en hacer unas barritas para que el monstruito llevase al cole, porque no hay cosa que le guste más que llevar un poco de repostería casera para la meriendita de media mañana. Así que busqué otra receta, completamente distinta, y esta vez sí que salió bien. ¡Y el monstruito, feliz, que es de lo que se trata!

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Focaccia sin gluten

Hoy me vais a permitir que me ponga un poco ñoña, pero acabo de cambiar de trabajo y echo mucho de menos a mis antiguos compañeros. En el despacho nuevo me han acogido con los brazos abiertos (y una paciencia de santos, cosa que agradezco porque soy un poco torpe), pero llevaba ocho años en mi antiguo puesto y a estas alturas ya nos queremos todos mucho. No tengo más que buenas palabras para ellos, que siempre se portaron fenomenal conmigo, hasta el último día, que de regalo de despedida me trajeron a la oficina una enorme maceta de plantas aromáticas. ¿No os parece un detalle precioso? Romero, tomillo, estevia, salvia y curry. Qué majos son. Y una mariposa y una rana decorativas. Qué detallazo. Y la maceta es de cerámica. Qué monos. Y grandecita. Qué simpáticos. Y cuando digo grandecita, quiero decir unas dos toneladas de peso y el diámetro de una plaza de toros. Por cierto, ¿os he dicho ya que yo a mi antiguo trabajo iba y venía en bus todos los días? ¿Una hora de trayecto? ¿UNA HORA de trayecto que tuve que hacer con la dichosa maceta en mi regazo? Empiezo a pensar que mis ex compañeros en realidad ni son tan majos ni me quieren tanto como dicen…

El caso es que ahora tengo mogollón de plantas aromáticas en la cocina y tengo que utilizarlas rápido antes de que llegue la típica plaga bíblica y me las fulmine a todas. Estrené la maceta el otro día preparando de cena unos gnocchi salteados con mantequilla y salvia, y hoy os traigo una receta de focaccia sin gluten con romero. Dedicada, con muchos besos y muchos mimos, a mis ex compañeros. A pesar del viaje en bus con la maldita maceta.

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Brownie de chocolate y batata (vegano y sin gluten)

Los brownies son un postre imbatible. Primero, porque normalmente se sirven acompañados con una bola de helado, que es otro postre en sí mismo, y eso da muchos puntos. Y segundo, porque llevan chocolate, que también da muchos puntos. Y sí, ya sé que hay gente a la que no le gusta el chocolate, pero a ellos hay que quererlos también, pobrecitos (y prepararles blondies).

La única pega de los brownies es que son recetas que normalmente llevan medio kilo de mantequilla, otro tanto de azúcar y otro tanto de chocolate, con su correspondiente aportación de más manteca y más azúcar. Ésta, en cambio, es una de esas versiones saludables (no sé si poner eso entre comillas…) que me saco yo de la manga de vez en cuando para sentirme menos culpable. No lleva aceite ni mantequilla, pero sí un montón de batata y de cacao puro, que dan como resultado un brownie denso y con mucho sabor. Perfecto para servir, como no, con una bola de helado…

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Tortitas de plátano (veganas, sin gluten y sin azúcar añadido)

Pues nada, que se acaba el verano. Tampoco es que en mi tierra hayamos disfrutado de mucho sol, porque mientras el resto de la península sufría varias olas de calor por aquí estábamos más bien fresquitos, pero ahora llueve y se hace antes de noche y las tiendas están llenas de ropa de colores oscuros. Vamos, un rollo.

Así que, para animarnos, cuando tenemos tiempo intentamos empezar el día con desayunos diferentes, como estas tortitas de plátano, que a mis enanos les encantan y a mí me parecen más que razonables, porque la receta es vegana y sin azúcar añadido. Sí, ya, hacer tortitas da un poquito de trabajo, ¡pero hay que mimarse de vez en cuando!

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Helado de piña y fresa (vegano y sin azúcar añadido)

La gente que dice que no le gusta la fruta se merece una colleja. Bueno, no, porque la violencia es cosa fea, ¡pero no me digáis que no es para desesperarse! Hay tropecientos tipos de fruta, que además van cambiando a lo largo del año para que no nos aburramos, y millones de formas de prepararla. Yo entiendo que si sólo comes plátanos y bebes zumos de naranja de tetrabrick (por cierto, recordatorio: los zumos NO equivalen a una pieza de fruta) acabes hasta el moño, pero ¿y si la sirves en forma de batidos, compotas, polos, bocadillos, ensaladas…?

Y con los niños, lo mismo: si les das siempre una manzana cortada en gajos van a aborrecerla (y pongo este ejemplo porque el 90% de las veces que un menú escolar pone “fruta” de postre quiere decir “manzana en gajos”). Si la disfrazas o la promocionas con un poco de cariño les va a resultar mucho más apetecible. Los míos, por ejemplo, se volvieron locos con este helado casero, preparado con sólo dos ingredientes: piña y fresa.

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