Desayuno de avena con frutas (overnight oats)

overnight oats

Si os pasa como a mí, que madrugáis tanto que parte del desayuno lo tenéis que tomar en el trabajo, os va a encantar esta receta, porque se prepara en un par de minutos y se puede llevar a cualquier parte. Los overnight oats son copos de avena que se preparan dejándolos a remojo toda la noche en una mezcla de leche y yogur, a los que se pueden añadir frutas, semillas, frutos secos y otros cereales. Son la versión estadounidense (y vaga) de las tradicionales gachas de avena británicas (porridge), pero aquí no hay ni que cocinarlas: se mezcla todo el día anterior, se mete en la nevera y listo. Por cierto, la única traducción que he encontrado de overnight oats es “copos de avena remojados”, que a mí me suena a “perro peludo abandonado bajo la lluvia”, así que me he tomado la libertad de rebautizarlos así. Proactiva que es una.

Otra cosa: las semillas de chía. Seguro que habéis oído hablar de ellas: que si son un “superalimento”, que si adelgazan, que si curan el cáncer, que si son milagrosas, que si caminan sobre las aguas… Bobadas. Son semillas, y como todas las semillas, son una buena fuente de fibras, vitaminas y minerales (por eso a mí me gusta ponerlas en mis recetas), pero ya está. Lo que las hace especiales es que si las dejas unas horas a remojo, se vuelven gelatinosas y hacen más cremoso nuestro desayuno de copos de avena. En todo caso, si no os resultan fáciles de conseguir, preparad la receta sin ellas, que va a estar rica igual.

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Gofres de calabaza y manzana

gofres de calabaza y manzana

El otro día le comenté a una amiga que me estoy acostumbrando a preparar montones de gofres, congelarlos e irlos descongelando poco a poco para dárselos de cena a los monstruitos y me miró con los ojos como platos. “Está claro que tenemos conceptos distintos de los gofres”, respondió sorprendida. Tenía razón: su concepto de los gofres son ésos que venden en los puestos de la calle, llenos de azúcar crujiente y sobre los que cabalgan montañas de nata montada, helado y chocolate. Mis gofres, en cambio, suelen llevar harina integral, leche o yogur, huevos, fruta o verdura (los últimos que hice eran de zanahoria y manzana y de calabacín) y apenas un par de cucharadas de azúcar para toda la masa. Vamos, una cena bastante completa y saludable para darles una alegría de vez en cuando a dos niños pequeños.

Y como les encantan, y me los piden un montón, me he comprado una gofrera. Aún le tengo que pillar el punto, porque por ahora o me quedo corta con la cantidad de masa o me paso y lo pongo todo perdido, pero supongo que eso es cuestión de práctica. El punto de cocción, en cambio, lo encontré enseguida, y estos gofres de calabaza y manzana estaban estupendos: crujientes por fuera y jugosos por dentro.

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Tres formas de hacer puré de calabaza para repostería

puré de calabaza

No sé si os habéis fijado, pero casi todas las recetas con calabaza en este blog empiezan con la siguiente instrucción: “Cocemos la calabaza (en agua o al vapor, en olla o al microondas, como os sea más cómodo), la escurrimos bien y la machacamos con un tenedor hasta hacer un puré con ella. Dejamos que enfríe.”

Eso es porque la mayoría de recetas estadounidenses utilizan puré de calabaza, que allí se vende enlatado en los supermercados. Aquí es casi imposible de encontrar (salvo en tiendas especializadas), y además no vale la pena comprarlo: es facilísimo de hacer en casa y sale mucho mejor. Yo lo que hago últimamente es, a principios de temporada, preparar un montón y congelarlo en cómodas racioncillas que luego voy utilizando a lo largo del otoño-invierno, así ya lo tengo listo cuando quiero ponerme a cocinar. Por si os apetece intentarlo, aquí os dejo tres formas de hacerlo.

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Batido de ciruelas y kiwis

batido ciruelas y kiwi

¿Qué, nos volvimos muy locos estas vacaciones de verano? ¿Mucho churrasquito, pescadito frito, paellita y otras cosas de las que hablamos en diminutivo para disimular que nos estamos poniendo como jabalíes? ¡De qué valdrá tanta tontería con la operación bikini, si luego en el primer chiringuito playero nos desmadramos y empezamos a comer fritanga como si no hubiera un mañana!

Así que yo os ofrezco una humilde receta de esas que en las revistas de dietas llaman “depurativas”, pero yo, que no creo en etiquetas ni superalimentos, llamo “de sentido común”. Ciruelas y kiwis, frutas llenas de vitaminas y fibra. Yogur, que es una cosa bien sana. Un poco de leche para darle la consistencia que más nos guste. ¡Hala, ya tenemos un postre saludable para empezar con ánimos el mes de septiembre!

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Barritas de arroz inflado

barritas de arroz inflado

Os cuento: Mi monstruito va a empezar el cole y yo ando dándole vueltas a qué meriendas sanas le puedo mandar para comer a media mañana. Fruta, claro, y yogur y bocatas, pero teniendo un blog como éste da un poco de pena no prepararle algún dulce casero de vez en cuando, ¿no? Y se me ocurrió hacerle barritas de cereales… pero resulta que conseguir una versión sana no es tan fácil cómo parece. Encontré una receta en Internet que me pareció sencilla y con ingredientes razonables. Arroz inflado: estupendo, que además cerca de mi casa lo venden integral. Mantequilla de cacahuete: tengo un bote que es sólo de cacahuete tostado y triturado, sin aceite de palma ni tonterías, así que estupendo también. Y un agente endulzante y pegajoso para dar forma a las barritas. Y ahí llega el problema.

Puede ser miel o cualquier sirope vegetal (de arce, de arroz, de maíz…), pero por mucho que se diga de ellos que son “naturales” el hecho es que la miel contiene un 80% de azúcar, y los siropes no andan muy lejos. En la receta que usé como base las medidas venían en tazas, no en peso, y hasta que me puse a prepararla no descubrí que la mezcla original para las barritas lleva 50 gramos de arroz, 125 de mantequilla de cacahuete y otros tantos de sirope. Vamos, ¡una bomba! Incluso recortando a la mitad la cantidad de sirope, me sigue pareciendo demasiado para un niño pequeño. Y ya sé que las barritas comerciales que venden en los supermercados son mucho peores (incluso las de “dieta” tienen casi un 30% de azúcares), pero precisamente si las hago en casa es para que sean más saludables. En resumen: que aquí os traigo unas barritas energéticas de arroz inflado riquísimas y muy adecuadas para deportistas. Y voy a seguir pensando qué darle a mi enano.

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